
La sede barcelonesa de Filmin amaneció el pasado 20 de enero con una pintada en su fachada: «Colaboracionistas con la represión española». El mensaje, que firma el colectivo independentista Nosaltres Sols!, marca el momento más crítico de una campaña de boicot iniciada días antes en redes sociales. El detonante: la programación del documental ‘Ícaro: la semana en llamas’, centrado en los testimonios de antidisturbios de la Policía Nacional que actuaron en Barcelona durante los conflictos de octubre de 2019, posteriores a la sentencia contra los líderes del procés.
De qué va. ‘Ícaro: la semana en llamas’, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, reconstruye los disturbios que se produjeron en Barcelona durante siete días de octubre de 2019, después de que se hiciera pública la sentencia contra los líderes del procés. El documental, rodado en 2022 y disponible en Filmin desde el 9 de enero, se basa en entrevistas a agentes y mandos de las Unidades de Intervención Policial que participaron en los operativos. «Teníamos la sensación de que aquello era una guerra», declara uno de ellos. Las secuencias incluyen material grabado por los propios antidisturbios y desde un helicóptero, con escenas de los enfrentamientos en El Prat, la plaza de Urquinaona y ante sedes institucionales.
La respuesta. Jaume Ripoll, director editorial y cofundador de Filmin, ha intentado desactivar la polémica apelando al principio clásico de «Programar una película no equivale a suscribir su enfoque». La plataforma insiste en que no censura contenidos por orientación ideológica y defiende que el cine debe servir para «mirar de frente aquello que nos incomoda». Sin embargo, la virulencia de la reacción plantea una cuestión que trasciende el caso concreto: ¿pueden las plataformas de streaming mantener una posición de neutralidad editorial, o su catálogo refleja inevitablemente un posicionamiento ideológico?
Filmin es la plataforma con mayor compromiso histórico con la lengua y la cultura catalanas. En junio de 2017, dos años antes de los sucesos que narra ‘Ícaro’, la compañía lanzó Filmin.cat, convirtiéndose en la primera plataforma digital de series y cine específicamente en catalán, anticipándose a gigantes como Netflix o Disney+. Según el último informe del Consell Audiovisual de Catalunya presentado en diciembre de 2025, Filmin incluye el catalán (en audio, subtítulos o ambas opciones) en 2.350 títulos de su catálogo, lo que representa un 20,7%. La cifra contrasta radicalmente con Prime Video (9,5%), Netflix (3,5%), Max (3,2%) o Disney+ (2,2%).
La paradoja. El dato hace más llamativa la controversia: Filmin es la plataforma que más ha apostado históricamente por la lengua y la cultura catalanas. En junio de 2017, dos años antes de los disturbios que documenta ‘Ícaro’, la compañía puso en marcha Filmin.cat, primera plataforma digital dedicada específicamente a series y cine en catalán, antes de que lo hicieran Netflix o Disney+. El último informe del Consell Audiovisual de Catalunya, de diciembre de 2025, sitúa a Filmin como la plataforma con mayor presencia del catalán (ya sea en audio, subtítulos o ambos) con 2.350 títulos, el 20,7% de su oferta. Las cifras de Prime Video (9,5%), Netflix (3,5%), Max (3,2%) o Disney+ (2,2%) quedan muy por debajo.
La plataforma ha producido también ficción original en catalán mediante Filmin Originals, caso de ‘Selftape’, serie de las hermanas Vilapuig sobre abusos en la industria audiovisual catalana, y ha coproducido títulos con recorrido internacional como ‘Molt Lluny’ o ‘Forastera’. Este historial vuelve más sorprendente la pintada de «colaboracionismo con la represión española» que ha recibido, firmada por Nosaltres Sols!, colectivo de la derecha independentista nacido de las movilizaciones de 2019 que lidera el influencer David Silvestre.
Otras plataformas y controversias ideológicas. El caso de Filmin no constituye una excepción en el sector. Las grandes plataformas han vivido en años recientes situaciones comparables: debates sobre la permanencia de determinados contenidos en catálogo y sobre si programar una obra implica avalarla. Netflix pasó en 2021 por una de sus mayores turbulencias internas a cuenta del especial cómico ‘The Closer’, de Dave Chappelle, que generó acusaciones de transfobia. Trabajadores trans de la empresa convocaron una concentración de protesta pidiendo la retirada del programa. Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, justificó mantenerlo en la plataforma con el argumento de que «no todo el contenido de Netflix será del gusto de todos».
Woody Allen, cómo no. Prime Video afrontó un conflicto de naturaleza diferente en 2019, cuando Woody Allen llevó a la plataforma a los tribunales por romper un contrato que preveía la distribución de cuatro largometrajes. Amazon argumentó que la «percepción pública» sobre el cineasta se había modificado tras reaparecer acusaciones de abuso sexual en su contra, circunstancia que convertía el acuerdo en inviable desde el punto de vista comercial. La disputa terminó con un pacto extrajudicial cuyos términos no trascendieron, pero sentó jurisprudencia: las plataformas pueden desvincularse de compromisos con creadores si estiman que su reputación perjudica la imagen corporativa, sin necesidad de que existan condenas judiciales.
Y ‘Lo que el viento se llevó’. HBO Max adoptó en junio de 2020 una medida que provocó reacciones internacionales: la retirada temporal de ‘Lo que el viento se llevó’ coincidiendo con el momento de mayor intensidad de las movilizaciones de Black Lives Matter. La plataforma explicó que el film de 1939 reproducía «prejuicios étnicos y raciales» que podían resultar «hirientes» vistos desde el presente. Semanas más tarde, la película volvió al catálogo precedida de una intervención de la historiadora del cine Jacqueline Stewart, que contextualizaba su relevancia histórica al tiempo que señalaba sus representaciones racistas. La fórmula elegida por WarnerMedia estableció una vía intermedia: un título puede permanecer disponible sin que ello suponga omitir sus elementos conflictivos, siempre que se presenten con el marco crítico necesario.
Cabecera | Jaume Ripoll
John Tones
Fuente de esta noticia: https://www.xataka.com/streaming/filmin-ha-estrenado-documental-antidisturbios-proces-ahora-tiene-pintadas-amenazantes-su-sede
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