La Policía Civil del Distrito Federal, en Brasil, ha identificado a tres técnicos de enfermería sospechosos de estar involucrados en la muerte de pacientes internados en el Hospital Anchieta, ubicado en Taguatinga. Los tres individuos han sido detenidos y despedidos de la institución tras el inicio de las investigaciones. El caso está siendo investigado por la Delegación de Homicidios y Protección a la Persona (DHPP).
Según las autoridades, el principal sospechoso es un técnico de enfermería de 24 años, quien habría administrado deliberadamente sustancias en dosis letales a los pacientes. Este individuo confesó los crímenes después de ser confrontado con imágenes del circuito interno de seguridad del hospital. Una de las técnicas investigadas también admitió su participación, mientras que la tercera es señalada como colaboradora en algunas de las acciones.
La investigación analiza tres muertes calificadas como homicidios. Las víctimas presentaban perfiles clínicos diferentes, pero en todos los casos hubo un deterioro repentino e inesperado de su estado de salud, lo que alertó al equipo médico y a la dirección del hospital. Imágenes captadas en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) mostraron que las aplicaciones de medicamentos ocurrieron justo antes de las paradas cardiorrespiratorias.
En uno de los casos más graves, el principal sospechoso habría inyectado un desinfectante hospitalario directamente en la vena de una paciente anciana tras finalizar la administración de otro medicamento, lo que resultó en su fallecimiento.
La Policía Civil también descubrió que el técnico utilizó sin autorización la contraseña de un médico para emitir una prescripción falsa, retirar medicamentos de la farmacia del hospital y administrarlos a los pacientes sin el conocimiento del equipo médico. Aunque no se ha revelado el nombre de la sustancia utilizada, se sabe que las aplicaciones ocurrieron entre noviembre y diciembre del año pasado. Para ocultar su autoría, el técnico simulaba maniobras de reanimación luego de provocar las paradas cardíacas.
Las dos técnicas de enfermería investigadas son sospechosas de haber facilitado las acciones o de haber omitido información durante los procedimientos. Una de ellas expresó su arrepentimiento por no haber detenido a su colega.
El Hospital Anchieta emitió un comunicado oficial en el que informó sobre las medidas adoptadas tras identificar circunstancias atípicas relacionadas con las muertes en la UTI. Según el hospital, se formó un comité interno para analizar los casos y se comunicaron los hallazgos preliminares a las autoridades policiales. Los profesionales involucrados fueron despedidos y se ofrecieron explicaciones a las familias afectadas.
En su declaración, el hospital enfatizó su compromiso con la transparencia y la justicia, subrayando que el caso está bajo secreto judicial para garantizar una investigación adecuada y proteger a todas las partes involucradas. Además, expresaron solidaridad con las familias de las víctimas y aseguraron su total colaboración con las autoridades.
Los familiares de al menos una de las víctimas inicialmente creyeron que la muerte había ocurrido por causas naturales. Sin embargo, días después fueron informados sobre la posibilidad de un crimen. En una declaración pública, la familia expresó su consternación e indignación por los hechos ocurridos en un lugar que debería garantizar el cuidado y la protección de la vida.
Actualmente, las autoridades están investigando si hay más víctimas relacionadas con estos crímenes, no solo en el Hospital Anchieta, sino también en otras instituciones donde trabajó el principal sospechoso, incluyendo una UTI pediátrica.
El Consejo Regional de Enfermería del Distrito Federal (Coren-DF) también emitió un comunicado en el que manifestó su preocupación por la gravedad del caso. Aseguraron que están siguiendo de cerca la situación y tomando las medidas necesarias dentro de sus competencias legales. Asimismo, destacaron la importancia del debido proceso legal y reiteraron su compromiso con la ética profesional y la seguridad del paciente.
Por su parte, los familiares de una víctima han declarado que buscarán justicia no solo contra los responsables directos, sino también contra el hospital por posibles fallas en sus protocolos de seguridad y supervisión.
Este caso ha conmocionado al Distrito Federal y ha generado un llamado a reforzar los sistemas de control y supervisión en las instituciones médicas para garantizar la seguridad y bienestar de los pacientes. Mientras tanto, las investigaciones continúan bajo estricta confidencialidad para esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia.
