El Parlamento Europeo ha decidido remitir el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que evalúe su compatibilidad con los tratados comunitarios. Esta decisión, tomada apenas cuatro días después de la firma del pacto en Paraguay, implica la paralización del proceso de ratificación y podría retrasar la entrada en vigor del acuerdo hasta dos años.
Un acuerdo esperado por 26 años
El pacto UE-Mercosur fue firmado el pasado sábado 17 de enero en el teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, tras 26 años de negociaciones. Este acuerdo busca establecer un marco de libre comercio y cooperación entre la UE y los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). La firma marcó un hito histórico para ambas regiones, pero las celebraciones han sido breves debido a las dudas legales planteadas por el Parlamento Europeo.
El proceso de ratificación del acuerdo se dividió en dos partes: un acuerdo interino centrado en el comercio, cuya aprobación requiere únicamente el consentimiento del Parlamento Europeo, y un acuerdo de asociación completo que incluye disposiciones políticas y que debe ser ratificado por los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE.
Cuestionamientos legales y protestas
La moción aprobada por el Parlamento Europeo el miércoles 21 de enero cuestiona si el acuerdo respeta los tratados de la UE. Con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, los eurodiputados decidieron enviar el texto al TJUE para que revise aspectos como el mecanismo de reequilibrio incluido en el pacto y la base legal utilizada para su aprobación. Algunos parlamentarios consideran que estos elementos podrían comprometer la autonomía regulatoria de la UE.
El TJUE estima que su dictamen podría tardar entre 18 y 24 meses, aunque ha señalado que tiene la capacidad de priorizar ciertos casos si las circunstancias lo requieren. Sin embargo, este retraso ha generado preocupación entre varios sectores, especialmente entre los agricultores europeos, quienes ya han protagonizado protestas frente al Parlamento Europeo en oposición al acuerdo. Temen que la entrada de productos agrícolas del Mercosur a precios más bajos afecte gravemente a sus mercados.
Reacciones divididas
La decisión del Parlamento ha generado un intenso debate en Europa. Mientras algunos eurodiputados defienden la necesidad de garantizar que el acuerdo cumpla con las normativas comunitarias, otros consideran que llevar el pacto al TJUE es un movimiento político para retrasar su implementación.
La Comisión Europea ha lamentado esta decisión, argumentando que las preocupaciones planteadas ya han sido abordadas durante las negociaciones. Olof Gill, portavoz del Ejecutivo comunitario, afirmó: “Según nuestro análisis, las cuestiones planteadas por el Parlamento Europeo no están justificadas porque ya las hemos tratado profundamente con ellos”.
Por su parte, Jörgen Warborn, coordinador de los populares en la comisión de Comercio Internacional, expresó su descontento con la decisión del Parlamento y destacó que el acuerdo podría impulsar significativamente el PIB europeo. En su opinión, este tratado comercial es una respuesta necesaria frente a las amenazas arancelarias emitidas por Donald Trump contra la UE.
En contraste, Bas Eickhout, líder del grupo de los Verdes, defendió la necesidad de consultar al TJUE para garantizar que el acuerdo respete los valores y normas comunitarias. “¿Qué os da miedo de consultar al TJUE?”, cuestionó durante el debate parlamentario. Su grupo fue uno de los principales promotores de la moción aprobada este miércoles.
Implicaciones políticas y económicas
El retraso en la ratificación del acuerdo UE-Mercosur llega en un momento delicado para las relaciones internacionales. La líder socialdemócrata Iratxe García subrayó que este pacto debería ser una respuesta a las políticas proteccionistas de Trump y destacó la importancia de abrir espacios de entendimiento con regiones que compartan la visión multilateralista de la UE.
Por otro lado, algunos países del Mercosur han expresado su descontento con la decisión del Parlamento Europeo. Consideran que esta paralización es una falta de respeto hacia un acuerdo que tomó más de dos décadas en concretarse. Desde América Latina se ha instado a buscar socios comerciales más confiables si finalmente el pacto no prospera.
Un panorama incierto
El futuro del acuerdo UE-Mercosur sigue siendo incierto. Aunque la Comisión Europea confía en que el TJUE validará el pacto, el proceso legal podría extenderse durante años y enfrentar nuevos obstáculos políticos en el camino. Mientras tanto, las tensiones comerciales globales y las demandas internas dentro de Europa continúan influyendo en una negociación que parecía haber llegado finalmente a su fin.
Solo el tiempo dirá si este histórico acuerdo logrará superar los desafíos legales y políticos para convertirse en una realidad tangible para ambas regiones.
