
ENTRE LA CIENCIA, LA MENTE Y LAS CREENCIAS POPULARES
En muchos hogares de Colombia y América Latina, la frase “se me subió el muerto” no se dice en broma. Se pronuncia con respeto, con miedo, con misterio. Describe una experiencia aterradora: despertar en la noche, sentir que alguien está encima del cuerpo, no poder moverse, querer gritar y no lograrlo, percibir presencias, sombras o incluso figuras humanas.
Durante generaciones, esta vivencia ha sido explicada desde lo espiritual, lo sobrenatural o lo religioso. Sin embargo, hoy la neurociencia y la psicología tienen una explicación clara para este fenómeno: la parálisis del sueño.
Pero entenderla no significa restarle importancia a lo que la persona siente. Porque, aunque el origen sea neurológico, la experiencia es real, intensa y profundamente emocional.
¿Qué es la parálisis del sueño?
La parálisis del sueño es un trastorno del sueño que ocurre cuando una persona se despierta (o está quedándose dormida) y su mente ya está consciente, pero su cuerpo aún permanece inmóvil.
Durante la fase de sueño REM (movimiento ocular rápido), el cerebro bloquea los músculos voluntarios para evitar que actuemos físicamente nuestros sueños. Es un mecanismo de protección natural.
El problema aparece cuando: El cerebro despierta antes que el cuerpo
O el cuerpo despierta antes que el cerebro.
En ese “desfase”, la persona está consciente pero paralizada, sin poder hablar, moverse ni reaccionar.
Este episodio puede durar desde segundos hasta un par de minutos, pero subjetivamente puede sentirse eterno.
¿Por qué se sienten presencias, miedo o figuras?
Aquí es donde entra el componente más impactante de la parálisis del sueño.
Durante el sueño REM:
- El cerebro sigue generando imágenes oníricas
- El sistema límbico (emocional) está hiperactivo
- La amígdala, centro del miedo, está especialmente sensible
- Por eso, al despertar en medio de esa fase:
- Pueden aparecer alucinaciones visuales (sombras, figuras, rostros)
- Alucinaciones auditivas (pasos, voces, susurros)
- Sensación de presión en el pecho
- Percepción de que “alguien está ahí”
El cerebro, aún medio dormido, construye una narrativa de amenaza para explicar lo que siente el cuerpo inmóvil. Y el miedo aparece de forma automática.
No es imaginación voluntaria.
No es debilidad mental.
Es un estado neurofisiológico real.
¿Por qué culturalmente se dice “se me subió el muerto”?
Cada cultura ha interpretado este fenómeno según sus creencias:
– En Colombia y Latinoamérica: el muerto se sube
– En Japón: kanashibari (espíritu que inmoviliza)
– En Europa medieval: íncubos y súcubos
– En África: ataques espirituales nocturnos
En todos los relatos aparece lo mismo:
- Inmovilidad
- Presencia opresiva
- Sensación de amenaza
Lo que cambia es la explicación simbólica que cada cultura le da.
Desde la psicología cultural, esto se entiende como un intento del ser humano de dar sentido a una experiencia inexplicable y aterradora, usando los símbolos disponibles en su entorno social.
Por eso, aunque la ciencia hoy tenga una explicación, no se puede invalidar el impacto emocional que estas creencias han tenido (y siguen teniendo) en muchas personas.
Factores que aumentan el riesgo de parálisis del sueño.
La parálisis del sueño no aparece al azar. Suele estar relacionada con:
- Estrés crónico
- Ansiedad
- Privación de sueño
- Horarios de sueño irregulares
- Cambios emocionales fuertes
- Trastornos del estado de ánimo
- Dormir boca arriba (posición asociada con más episodios)
En muchos casos, aparece en personas que están pasando por cargas emocionales intensas, duelos, crisis personales o periodos de agotamiento psicológico.
Por eso, no es solo un fenómeno neurológico: también es una señal de que el sistema nervioso está sobre exigido.
¿Es peligrosa la parálisis del sueño?
No.
No causa daño físico.
No provoca paros respiratorios.
No deja secuelas neurológicas.
Pero sí puede generar:
Miedo a dormir
Ansiedad anticipatoria
Insomnio
Sensación de pérdida de control
Cuando los episodios se repiten con frecuencia, es recomendable consultar con un profesional de la salud o del sueño, porque pueden estar asociados a trastornos como la narcolepsia o a cuadros de ansiedad sostenida.
¿Qué hacer durante un episodio?
Aunque es difícil, algunas estrategias ayudan:
- Intentar mover los dedos de los pies o la lengua, que suelen desbloquear el cuerpo
- Enfocarse en la respiración lenta
- Recordar: esto va a pasar, no es peligroso
Después del episodio, es importante:
- No quedarse con la interpretación catastrófica
- Comprender lo que ocurrió desde la biología del sueño
- Cuidar el descanso y la regulación emocional
Entre lo espiritual y lo psicológico: un puente necesario
Para muchas personas, decir que “todo es químico” no basta. La experiencia es tan intensa que toca fibras existenciales, espirituales y emocionales profundas.
Desde una visión integradora, podemos entender que:
- El cerebro produce la experiencia
- La cultura le da el significado
- Y la emoción le da el impacto
No se trata de ridiculizar la creencia popular, sino de acompañarla con información que empodere, no que asuste.
Porque cuando una persona entiende lo que le pasa, el miedo disminuye.
Y cuando el miedo disminuye, el cuerpo también descansa mejor.
Dormir en paz también es salud mental.
La parálisis del sueño nos recuerda algo fundamental:
el descanso no es solo físico, también es emocional.
Un sistema nervioso saturado encuentra pocas oportunidades de soltar el control, y el cuerpo lo manifiesta incluso mientras dormimos.
Cuidar el sueño es cuidar la mente.
Cuidar la mente es cuidar la vida.
Y quizá, al comprender que no es un muerto que se sube, sino un cuerpo que está pidiendo regulación, podamos transformar el miedo en conciencia y el susto en autocuidado.
“Soportaos unos a otros, y perdonaos… y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” Colosenses 3:13–14(RVR1960)
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