
Nadie internamente investiga nada
Un funcionario del Casmu, con años de experiencia en el sistema de salud y acceso directo a la operativa administrativa del centro, decidió hablar en el anonimato sobre un tema que, según afirma, es mucho más frecuente de lo que la institución reconoce públicamente: la manipulación de historias clínicas para encubrir errores médicos y blindar a determinados profesionales ante eventuales denuncias de mala praxis.
Casmu involucrado en graves denuncias“Que nadie se engañe: esto no es un caso aislado. Lo que salió a la luz ahora es apenas la punta del iceberg. Las historias clínicas se tocan, se corrigen, se ajustan o se ‘acomodan’ cuando conviene”, afirma con una mezcla de cansancio y resignación. Explica que la práctica, aunque no esté institucionalizada formalmente, funciona como una dinámica tácita dentro de determinados equipos médicos.
Según su testimonio, la manipulación puede ir desde omisiones de datos relevantes, “errores involuntarios” que se corrigen sin dejar constancia, hasta la redacción tardía de informes en los que se modifican tiempos, descripciones o decisiones tomadas durante procedimientos críticos. “Es una manera de cerrar filas cuando pasa algo grave. Si un médico de jerarquía se equivoca, el resto se alinea. Y si alguien quiere dejar constancia real, lo presionan para que no lo haga.”
El funcionario también describe un mecanismo frecuente: la carga posterior, y no en tiempo real, de información clínica. “En muchos casos, la historia no se escribe durante el acto médico. Se completa después, cuando ya saben cómo terminó todo. Eso permite ajustar el relato. Si hubo un sangrado que se detectó tarde, una anestesia que duró demasiado o una complicación evitable, puede quedar minimizada o directamente omitida.”
Señala que, aunque existen protocolos de auditoría interna, “nadie quiere enfrentarse a un cirujano de alto rango” y que los equipos de dirección suelen priorizar “la imagen institucional y la estabilidad corporativa” por sobre la transparencia. “La consigna no escrita es: no generemos problemas. Que no trascienda.”
Consultado sobre cómo se sostiene un sistema así en un país pequeño como Uruguay, responde con crudeza: “Se sostiene porque la gente confía en las instituciones y porque la mayoría de los errores no salen a la prensa. Y porque hay miedo. El que denuncia, pierde.”
Asegura que los casos que derivan en investigación judicial —como el reciente fallecimiento de un niño tras una cirugía torácica— son los menos, y solo estallan cuando las familias insisten, buscan asesores externos o encuentran contradicciones demasiado evidentes. “Si no fuera por la presión de la familia, muchos casos quedarían archivados como complicaciones inevitables.”
Al cerrar el diálogo, el funcionario reflexiona con amargura: “La historia clínica debería ser sagrada. Es el documento que cuenta lo que le pasó a un paciente. Pero cuando se convierte en un instrumento para proteger a unos pocos, todo el sistema pierde credibilidad. Y el daño es irreparable.”
El testimonio abre interrogantes profundos sobre la cultura institucional de los prestadores de salud y sobre la necesidad de protocolos auditables, trazabilidad digital y controles independientes que garanticen que la historia clínica deje de ser una herramienta manipulable y vuelva a ser lo que debe ser: un registro honesto, técnico y al servicio del paciente.
Amalia Plachot
Fuente de esta noticia: https://grupormultimedio.com/se-manipulan-historias-clinicas-para-proteger-a-medicos-y-evitar-juicios-un-funcionario-del-casmu-hablo-bajo-proteccion-de-identidad-id179320/
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