
COLON IRRITABLE Y ANSIEDAD: LA RELACIÓN TÓXICA QUE TU CUERPO YA NO PUEDE SOSTENER.
El cuerpo habla… incluso cuando la mente calla.
El síndrome de colon irritable (SCI) no es solo un problema digestivo.
En muchos casos, es la manifestación física de una tensión emocional prolongada, de una ansiedad contenida, de un estrés que se vuelve crónico y que el cuerpo, simplemente, ya no puede seguir cargando.
Podríamos decir que el colon irritable es el grito silencioso del cuerpo cuando una relación interna se ha vuelto tóxica:
la relación entre lo que sientes y lo que reprimes.
¿Qué es el colon irritable?
El colon irritable es un trastorno funcional del sistema digestivo caracterizado por:
-Dolor abdominal recurrente
-Distensión (hinchazón)
-Diarrea o estreñimiento (o ambos de forma alternante)
-Gases, urgencia intestinal, sensación de evacuación incompleta
Lo más importante:
No se detecta daño estructural visible, pero los síntomas son reales, intensos y persistentes. Y eso es clave:
el colon irritable no es un problema de “órganos dañados”,
sino de órganos sobre estimulados por un sistema nervioso desregulado.
El eje intestino–cerebro: un diálogo constante.
Existe una conexión directa entre el cerebro y el intestino conocida como el eje intestino-cerebro. El intestino posee millones de neuronas (más que la médula espinal) y produce hasta el 90% de la serotonina del cuerpo.
Cuando hay ansiedad crónica:
-El sistema nervioso simpático se mantiene activado (modo alerta).
-El intestino entra en estado de hiperactividad o bloqueo.
-La digestión se acelera o se ralentiza de forma anormal.
-Se altera la microbiota intestinal.
-Aumenta la sensibilidad visceral.
En otras palabras: cuando la mente está en guerra, el intestino entra en caos.
Ansiedad: el veneno invisible que inflama el colon.
La ansiedad sostenida genera:
-Aumento de cortisol.
-Alteración de los ritmos digestivos.
-Cambios en la flora intestinal.
-Mayor inflamación del sistema digestivo.
-Hipersensibilidad intestinal.
-Lo que empieza como nervios, termina siendo contractura intestinal, dolor, urgencia o estreñimiento.
Pero más allá de lo biológico, existe algo más profundo.
-El colon irritable como relación tóxica interna
-Muchas personas con colon irritable no solo están estresadas…
están atrapadas en una relación interna que ya no pueden sostener:
-Se exigen más de lo que pueden.
-Se quedan calladas por miedo a incomodar.
-Se tragan palabras, emociones, decisiones.
-Viven en alerta, agradando, sobreviviendo.
-El intestino hace lo que ellas no se permiten hacer:
expulsar, rechazar, liberar.
Lo que no se evacúa en el plano emocional, se somatiza en el plano físico. El colon se convierte en un campo de batalla entre lo que eres y lo que toleras.
¿Por qué algunas personas con ansiedad desarrollan colon irritable y otras no?
Porque no todos somatizan igual.
Depende de:
-El tipo de personalidad.
-La historia emocional.
-El modo de manejo del estrés.
-La relación con el control.
-El nivel de represión emocional.
-La salud de la microbiota.
En muchas personas con colon irritable se repite un patrón: Gente que siente mucho, pero expresa poco.
Consecuencias de esta relación no atendida.
Cuando no se aborda el componente emocional:
-El colon irritable se vuelve crónico.
-Cada crisis de ansiedad reactiva los síntomas.
-Se crea miedo a comer, a salir, a viajar.
-Se reduce la calidad de vida.
-Se fortalece el círculo ansiedad–síntoma–miedo–más ansiedad.
-No se trata solo de colon irritable… se trata de vivir con el cuerpo en tensión permanente.
Cortar la relación tóxica.
Sanar esta relación implica trabajar en varios niveles:
A nivel emocional:
-Aprender a expresar lo que sientes.
-Dejar de minimizar tu malestar.
-Poner límites reales.
-Reconocer dónde te tragas lo que te duele.
A nivel nervioso:
-Respiración diafragmática diaria.
-Actividades de relajación (caminata, meditación, estiramientos).
-Regular horarios de sueño.
A nivel digestivo:
-Reducir alimentos inflamatorios.
-Priorizar comidas naturales.
-Evitar largas horas de ayuno.
-Apoyar con probióticos naturales si es posible.
A nivel terapéutico:
-Psicoterapia.
-Terapias de regulación emocional.
-Atención a trauma si existió evento desencadenante.
Cuando tu cuerpo dice “ya basta”
El colon irritable no es debilidad. Es un límite biológico. Es tu cuerpo diciendo:
«No puedo seguir procesando lo que tú no quieres mirar.»
Y mientras sigas sosteniendo relaciones emocionales tóxicas contigo mismo, tu intestino seguirá intentando expulsarlas de alguna forma.
Porque hay vínculos que se pueden tolerar un tiempo, pero hay relaciones (internas o externas) que tu cuerpo simplemente ya no puede sostener sin enfermar.
La sanación no empieza solo en la dieta. Empieza en la verdad que te dices a ti mismo.
“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.” Colosenses 3:15 (RVR1960)
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