

El mundo esperaba que llegue a La Casa Blanca, Donald Trump, y esa expectativa se convirtió en realidad y el planeta estuvo atento a su investidura y a su discurso, y ese día, escuchábamos las palabras del nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, expresarse sobre las políticas de ese país, desde el primer día de su mandato que según fuentes oficiales fueron 46 decretos.
Es importante aclarar que todo presidente en un país democrático se lo elige para servir a sus ciudadanos, y cuando se dice “servir” es eso, ayudar a mejorar todas las situaciones, mediante leyes que respeten el trabajo, su bienestar y su vida. Y cuidar la migración, es parte de su función, claro que sí.
En los últimos 4 años, todo colapsó en las ciudades de este país, donde antes había leyes, y era considerado, el padre de la justicia, todo colapsó.
Se permitió el ingreso de miles de indocumentados e inclusive se utilizó un programa donde el expresidente Sr. Biden entregaba 30.000 cupos que permitía que migrantes ingresen y se acojan a este sistema, este consistía en que las familias se inscribieran, para tener permanencia en ese país. Una ley que ocasionó que existan calles anegadas de indigencia, veredas llenas de enseres, cobijas, negocios asaltados, hoteles llenos de indocumentados, etc. parecía un país del tercer mundo, definitivamente. Y su gente les dijo basta, la comunidad latina, les dijo basta y decidió en las urnas, por quien tenía las agallas para cambiar radicalmente este caos en el país. Trump.
Y otra de sus medidas fue reconocer por decreto que, en todo el país, solo se reconocerá dos géneros hombre y mujer, y el público se puso de pie, ante tal anuncio.
Y aquí se abrió el debate mundial, ¿Es homofobia reconocer solo dos géneros, hombre y mujer? Pues al contrario de los que todos piensan, o por lo menos la mayoría, – enfáticamente digo que no – No es homofobia, es instaurar la realidad de la creación, Dios creo un hombre y una mujer, para que juntos crearan la familia y poblaran la tierra, no es utopía es un mandato de las sagradas escrituras y la sociedad.
Reconocer dos géneros, nos va a encajar otra vez, en el rumbo que debemos tener todos, un hombre y una mujer tienen derechos inalienables, y en el caso de la comunidad LGBT, sus cambios que son físicos no cambia esa situación. Sigue siendo un hombre que debe usar los baños de los varones, que debe competir en deportes de hombres, porque su género es hombre, o viceversa.
Definir dos sexos no tiene nada que ver con la homofobia, para mi es el primer paso para respetar al grupo LGBT, que deben tener sus propias leyes, son seres humanos hombres y mujeres en cualquier rol que su inclinación sexual elija ser.
Aún más, esto va a generar derechos, porque, aunque su transformación sea física, en caso de enfermarse si su genética es hombre, debe utilizar un urólogo y no ginecólogo, derivándolo al especialista que su género original, lo indica.
Otra arista de reconocer dos géneros es eliminar tantas falacias que han surgido tras el reconocimiento de más géneros, como no binario (que no existe) entre otros. un despliegue de desorientación donde inclusive los niños han sido producto de los desorientados padres.
La sociedad debe alinearse – no a un sistema, no – debe seguir los parámetros que son reales no ficticios, no inventados, en esta llamada sociedad de cristal. Comencemos a ver las cosas como son, como deberían ser desde antes del colapso mental, y les dejo una frase mi autoría. de mi próximo libro Lo dijo Romna.
«El hombre que nace hombre muere siendo hombre, la mujer que nace mujer muere siendo mujer, sus cambios son físicos, no genéticos, no es homofobia es raciocinio» lo dijo Romna
