

La crisis económica en el arranque del mandato de Javier Milei signado por el aumento de los precios y la depresión de los ingresos salariales ponen a Argentina en un nivel de pobreza de 57 % de la población.
Las encuestas señalan que, alrededor de seis de cada diez argentinos son pobres en la actualidad, lo que, dicho en otros términos significa que no tienen ingresos suficientes para comprar la canasta básica (comida, transporte, ropa y medicinas).
Los números se dispararon rápidamente: del 49,5% en diciembre al 57,4% en enero, más de 3,5 millones de nuevos pobres, conforme cifras publicadas el fin de semana por la Universidad Católica Argentina (UCA).
El escenario supera incluso a la crisis del corralito de 2002 y deja atrás a los últimos datos oficiales, del primer semestre de 2023, cuando la pobreza era del 40,1%.
La fuerte caída de la capacidad adquisitiva de los ingresos afecta con mucha fuerza a las comunidades de inmigrantes en Argentina. En esta categoría están los paraguayos, que con 523.000 personas (registro oficial, no incluye indocumentados) de esa nacionalidad, sufren los embates de la crisis.
Gran parte de los compatriotas residentes en el vecino país son trabajadores de segmentos laborales como la construcción, el servicio doméstico y confeccionistas, en donde los sueldos quedaron desfasados en comparación a los niveles de inflación.
En enero, la inflación mensual fue del 20,6% y la interanual subió hasta el 254,2%, la más alta del mundo, por delante de Venezuela y el Líbano. Los salarios, la jubilaciones y las ayudas sociales no subieron durante enero. De no producirse subidas en lo que resta de febrero, según analistas, la pobreza volverá a experimentar un salto.
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