
Cuarenta y picos referéndums locales en EEUU y solo uno ha dicho sí a los centros de datos. El municipio se llama Harwood, tiene 940 habitantes y acaba de entrar en la historia por el motivo equivocado.
El martes 3 de noviembre las midterm dejaron dos titulares: un giro hacia el Partido Demócrata y un rechazo bastante frontal a la infraestructura que sostiene la IA. En al menos 40 consultas locales el resultado fue el mismo. No, gracias. Hasta ahí, todo coherente.
En Harwood no se votaba el centro de datos, aunque lo parezca
Harwood (Dakota del Norte) rompió la norma. Allí se decidía una regla que habría dado a los vecinos más control sobre los datacenters y otros proyectos grandes: evaluaciones independientes y audiencias públicas para cualquier instalación por encima de cierto tamaño. Ganó el no por 325 a 105. El pueblo prefirió no tener más voz sobre lo que le construyen.
Ojo al matiz, porque es donde se lía todo el mundo: el centro de datos ya está en marcha y no se votaba. Se llama Polaris Forge 2, lo levanta Applied Digital por 3.000 millones de dólares, está arrendado a Oracle y tendrá 280 MW de capacidad cuando esté a pleno rendimiento. Lo que se decidía era cómo se tramitarán los próximos. Y la respuesta fue: como siempre.
Un pueblo de 940 habitantes contra Fargo, contra la empresa y contra el papeleo
El alcalde, Blake Hankey, defendió el texto como confuso y caro para un municipio de 940 almas. Y aquí entra la otra razón, la de verdad: la pelea con Fargo. En agosto de 2025, la ciudad grande (136.000 habitantes) intentó anexionarse unas 324 hectáreas al norte, solar del centro de datos incluido, que Harwood acababa de aprobar. Fargo se retiró en diciembre. La herida vecinal seguía abierta y se notó en las urnas.
El vecino Mike Swartz contó a Business Insider que entre el anuncio y el inicio de las obras pasaron 21 días, cuatro semanas según la prensa local. Rapidísimo en cualquier caso. Hankey justifica la velocidad con un acuerdo de confidencialidad firmado con la empresa para que el proyecto no se le escapara a Fargo y el pueblo no perdiera los ingresos fiscales.
Nadie vota en contra de un edificio. La gente vota en contra de enterarse del edificio cuando las excavadoras ya están dentro.
Y luego está el elefante. El apoyo social a estas moles de hormigón se ha hundido en un año: según Heatmap Pro, el 71 % de los estadounidenses se opondría hoy a tener un centro de datos cerca, y el respaldo ha caído del 43 % al 21 % desde septiembre de 2025. Una encuesta de Gallup de mayo apunta en la misma dirección, con un 70 % en contra; a finales de 2025 ese mismo indicador estaba en el 47 %.
Traducido a dinero: la oposición local ha tumbado proyectos por más de 260.000 millones de dólares, siempre según Heatmap. Las razones que se repiten son dos, la factura de la luz y la falta de transparencia. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley calcula que el 4,4 % de la electricidad de EEUU en 2023 se fue en centros de datos, y que en 2028 podrían llegar al 6,7 % o al 12 %. Un 59 % de la ciudadanía cree, según Fortune, que eso se va a notar en su recibo.
El problema no es Harwood: es que la IA se está quedando sin sitio
Aquí en la redacción lo tenemos claro: esto no va de un pueblo pequeño cabreado con una empresa. Va de un modelo de despliegue que ha crecido a base de prisa y opacidad, y que ahora se topa con la única instancia que no se puede lobbyear: el vecino que va a votar el martes. La mayoría de los municipios afectados ha dicho que no, y cada vez que se convoca una consulta el resultado es más contundente.
El precedente está en el mismo país y es reciente: durante 2025 y buena parte de 2026 el sector celebró cada megaproyecto como una victoria sin gastar un minuto en explicar qué implicaba en agua, ruido o red eléctrica. El resultado es que hoy cualquier alcalde que firme un acuerdo de confidencialidad se juega el cargo, y las empresas han aprendido la lección de la peor forma: con expedientes parados y 260.000 millones de dólares en el limbo.
Lo que viene: más consultas locales, más cancelaciones y una industria que tendrá que elegir entre transparencia o mudarse a donde nadie pregunte. Lo de mirar al espacio como solución ya no suena a chiste de sobremesa, sino a plan B. El próximo hito lo veremos en cualquier pueblo de 900 habitantes con una papeleta en la mano.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 5,5/10. La fiebre del ladrillo para IA sigue viva —3.000 millones solo en Harwood y 280 MW de capacidad— pero el relato se ha girado en doce meses: del 43 % de apoyo al 21 %. El datacenter ya no se vende solo, y el recibo de la luz tampoco ayuda.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Más de 40 consultas locales en EEUU rechazan centros de datos; solo Harwood votó lo contrario.
- 🔥 ¿Por qué importa? El apoyo ciudadano se ha desplomado y hay 260.000 millones en proyectos cancelados.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta: sin licencia social, la infraestructura de la IA busca otro mapa.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Comienza la última fecha del Clausura
- ★Qué tácticas están utilizando los productores de soja para ganarle a El Niño
- ★Scatarello: “En el deporte hay más muertes súbitas por enfermedades cardíacas que por choques”
- ★Vóley: Catalina Merodio y Felicitas Saccoccia integraron la observación nacional del Programa Panteras
- ★Ema Basilio y el histórico triple ascenso con Boca Hockey




















