
José Reinoso llegó a Montevideo en 1990 para estudiar Agronomía. Una tarde, un compañero de facultad lo invitó a escuchar Kind of Blue, el disco que Miles Davis había grabado en 1959. Cuando terminó, pidió que lo pusieran otra vez. Lo escuchó varias veces, borró una clase que tenía grabada en un casete y copió el álbum. Después aprendió las composiciones de oído.
«Ese día dije: no, yo quiero hacer esto».
Aquel encuentro con el jazz marcó un cambio de rumbo para el músico carmelitano, que años después trabajaría como pianista, arreglador y compositor junto a artistas de distintos países y llegaría a dirigir musicalmente una gira internacional de José Luis Perales.
Reinoso reconstruyó parte de esa trayectoria en una entrevista con Tenemos Que Hablar, de Radiolugares, antes de su participación en el conversatorio «Vivir la Música», previsto para este martes 3 de noviembre, a las 19.30, en el Archivo y Museo del Carmen. La actividad, organizada junto con UNI3 Carmelo, forma parte de la celebración de los 50 años del museo y está abierta al público.
El disco que cambió sus planes
En la Facultad de Agronomía, Reinoso conoció a Eduardo Gianello, un estudiante que llevaba su guitarra a todas partes. Compartían el interés por la música, aunque hasta entonces el carmelitano no había encontrado un rumbo definido.
Gianello recibía discos compactos desde Estados Unidos y un día lo invitó a escucharlos. Entre ellos estaba Kind of Blue.
«Me quedé congelado en el sofá escuchando», recordó.
La impresión fue suficiente para modificar sus prioridades. El casete que utilizaba para registrar las clases de la facultad terminó convertido en una copia del álbum. Reinoso comenzó a estudiar aquellas composiciones por su cuenta, guiándose por el oído.
El jazz le ofrecía una forma de expresión que hasta entonces no había encontrado. También le permitía desarrollar una sensibilidad musical que había comenzado a formarse mucho antes, en Carmelo.
Entre sus recuerdos de infancia aparece el órgano que tocaba su padre, los discos de Carlos Gardel que escuchaba su abuelo y, especialmente, una batería durante uno de sus primeros ensayos.
El instrumento lo tocaba un músico conocido como el Berija Marzuca.
«Fue el primer sonido que a mí me impactó en el pecho».
Aunque creció escuchando canciones, Reinoso nunca prestó demasiada atención a sus letras. Lo atraían otros elementos: las melodías, las armonías y las posibilidades expresivas de los instrumentos.
«La reina de la música es la melodía, para mí», afirmó.
Esa manera de escuchar terminaría orientando su trabajo como intérprete y compositor.
La propuesta de Perales y una decisión difícil
En España, Reinoso trabajaba como arreglista junto al productor Javier Limón cuando surgió la posibilidad de colaborar con José Luis Perales.
El cantante español llevaba, según relató, siete años alejado de los escenarios y preparaba su regreso. Había escuchado grabaciones del pianista uruguayo y decidió convocarlo para participar en un nuevo disco.
El trabajo derivó en una propuesta mayor: asumir la dirección musical de una gira internacional que comenzaría en 2006.
Reinoso tenía entonces numerosos compromisos profesionales. Aceptar suponía interrumpir proyectos y dejar espacios de trabajo que difícilmente permanecerían disponibles a su regreso.
«Agarrar a Perales significaba dejar veinte cosas atrás».
La decisión no era sencilla. El músico sabía que una gira de esas características podía abrirle nuevas oportunidades, pero también obligarlo a renunciar a una parte de lo que había construido.
Finalmente aceptó y acompañó al cantautor por distintos países de América y ciudades de Estados Unidos.
Cuando terminó aquella etapa, varios de los trabajos que había dejado estaban en manos de otros músicos. Aun así, aseguró que no se arrepintió.
«Fue una experiencia muy linda».
La colaboración también dio visibilidad a sus orígenes. Durante la entrevista recordó su participación junto a Perales en el programa televisivo de Mirtha Legrand y las ocasiones en que el cantante español hizo referencia pública a Carmelo.
Cuando Carmelo entró en el circuito del jazz
La relación de Reinoso con su ciudad no quedó limitada a sus visitas familiares. Durante la década pasada participó en la organización del Carmelo Jazz Tour, una iniciativa que aprovechaba el paso de artistas internacionales por la región para incorporar actuaciones en la ciudad.
La ubicación de Carmelo permitía establecer un circuito entre dos centros musicales de mayor actividad.
«Montevideo, Carmelo, Buenos Aires. O al revés», explicó.
La propuesta tuvo dos o tres ediciones, según recordó, y reunió a unos veinte músicos procedentes de Portugal, Italia, Francia, España, Argentina y Estados Unidos.
Para Reinoso, aquella experiencia permitió que el público carmelitano accediera a intérpretes que habitualmente actuaban en escenarios de las capitales.
En 2016 volvió a radicarse fuera de Uruguay. Su actividad artística, sin embargo, ya comenzaba a extenderse hacia otros lenguajes.
Del piano al guion cinematográfico
Reinoso había escrito cuentos durante la escuela e incluso recordó haber ganado un concurso nacional junto a un compañero de Carmelo. Pero fue su trabajo como compositor para películas en España el que lo acercó nuevamente a la escritura.
Los directores le entregaban los guiones para que pudiera comprender las escenas y componer su música. Con el tiempo comenzó a interesarse tanto por las historias como por las bandas sonoras.
Escribió entonces su primer guion cinematográfico, que llegó a manos del director argentino Adolfo Aristarain.
La devolución fue exigente. Aristarain le señaló numerosas dificultades técnicas, aunque destacó un aspecto de su escritura.
«Tenés un ritmo espectacular», recordó que le dijo.
La observación le permitió reconocer una relación entre dos oficios que hasta entonces había desarrollado por separado. La experiencia musical también podía servirle para organizar escenas, administrar silencios y construir una narración.
Con el tiempo incorporó la dramaturgia a su actividad creativa.
Entre sus trabajos figura una obra teatral sobre Frida Kahlo, protagonizada por su esposa y presentada en distintos países.
Para escribirla debió investigar la vida de la artista mexicana y seleccionar los episodios capaces de sostener una representación de unos 70 u 80 minutos.
El desafío consistía en transformar una extensa biografía en una historia escénica sin perder los aspectos centrales del personaje. Reinoso encontró en la figura de Kahlo una forma de abordar la identidad, las raíces culturales y las experiencias humanas que atravesaron su obra.
La inteligencia artificial y el valor de tocar en vivo
La conversación también abordó las transformaciones que atraviesa la música con el desarrollo de herramientas digitales y sistemas de inteligencia artificial.
Reinoso reconoció que hoy existen posibilidades de producción y distribución que antes estaban reservadas a quienes podían acceder a estudios de grabación y estructuras profesionales.
Sin embargo, planteó una dificultad: la cantidad de música disponible crece a un ritmo que hace cada vez más complejo encontrar propuestas de interés.
Su reflexión no se centró solamente en lo que la tecnología puede producir, sino en aquello que considera propio de la experiencia artística compartida.
«Creo que lo que va a salvar la jugada es el músico o el artista que lo haga en vivo».
Para el pianista, la interpretación frente al público conserva un valor particular, incluso en un escenario en el que las herramientas tecnológicas permiten generar y reproducir sonidos con creciente facilidad.
También defendió la enseñanza de la música y las artes plásticas durante la infancia y la adolescencia, por su contribución a la formación intelectual y cultural.
Su perspectiva está vinculada con una trayectoria que lo llevó a trabajar con artistas de distintas tradiciones. En la entrevista mencionó experiencias que reunieron músicos de India y Turquía, así como su interés por conocer las costumbres de los países que visita.
Más que limitarse a los recorridos turísticos, prefiere caminar por las ciudades y conversar con sus habitantes. Ese contacto, explicó, forma parte de su manera de acercarse a otras culturas.
En la música encuentra una posibilidad de comunicación que no depende necesariamente de compartir un idioma.
El regreso a Carmelo
La trayectoria de Reinoso incluye colaboraciones con Andrés Calamaro, Paco de Lucía, Rubén Rada y otros artistas, además de composiciones para cine y trabajos teatrales. Pero, al reconstruir su historia, vuelve a episodios anteriores a esos encuentros: una batería en Carmelo, el órgano de su padre y un disco escuchado en un apartamento de Montevideo.
Son recuerdos que permiten entender las elecciones que marcaron su carrera, desde el abandono de un camino universitario hasta la decisión de asumir compromisos profesionales en el exterior.
Este martes regresará a Carmelo para participar en «Vivir la Música», en el Archivo y Museo del Carmen. El encuentro comenzará a las 19.30 y permitirá continuar una conversación sobre su trayectoria, la composición, los viajes y los cambios que atraviesa la creación artística.
https://www.carmeloportal.com/128287-jose-reinoso-de-descubrir-el-jazz-en-montevideo-a-dirigir-la-musica-de-jose-luis-perales
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