
Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió la semana pasada sobre la presencia de un fenómeno de El Niño sin precedentes. Ella dijo: “nos dirigimos hacia un El Niño que está —literalmente— fuera de las gráficas” y que sus impactos se sentirán hasta bien entrado 2027.
Una intensidad de El Niño 2026 sin precedentes en Ecuador
Durante la presentación del último reporte sobre El Niño del 21 de octubre, la funcionaria manifestó que “el actual fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes, superando con creces los niveles de los registros meteorológicos que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas. El Niño alcanzará su punto máximo a finales de 2026, pero sus efectos se sentirán mucho después”.
Esta alerta de Saulo se convirtió en una realidad en Ecuador. Algunas zonas de Quito se inundaron y fueron afectadas por una caída incesante de granizo. Los carros nadaron literalmente, mientras que otros quedaron bajo el agua durante las lluvias de la tarde del 21 de octubre.
Guayaquil vivió un caos total el lunes 26 de octubre, luego de que llegara una tormenta y se uniera a la marea alta, provocando una inundación generalizada de la ciudad.
¿Por qué es un fenómeno de El Niño sin precedentes?
Leonor Vera, investigadora oceanográfica del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar), explica los indicadores, por los cuales se afirma que es un Niño sin precedentes.
Uno: el Pacífico ecuatorial presenta valores de anomalías que no se han visto antes en ningún otro Niño. Generalmente la anomalía de la Temperatura Superficial del Mar es el indicador que se considera y que se evalúa para determinar la intensidad de El Niño.
En la región de El Niño 1+2 (frente a las costas de Ecuador y Perú) y en la 3.4, los valores ya sobrepasan los umbrales de El Niño débil, moderado y fuerte.
Frente a Ecuador, el mar está totalmente homogéneo con una temperatura que supera los 27 grados en la costa continental y Galápagos. En octubre se suelen tener 27 grados grados en el norte y Galápagos; y 22 grados en el sur, pero se tiene 29 grados en todo el mar ecuatoriano.
Dos: en la subsuperficie, la temperatura -igualmente- es elevada. En el último monitoreo del Inocar, la temperatura bajo los 50 metros es de 24 grados y “es algo que no se ha visto”. Generalmente, es menor a 20 grados, explica Vera. Esta capa de agua caliente está más profundizada que no se encuentra agua fría ni a los 100 metros.
Tres: este calentamiento se refleja en el nivel del mar, debido a la expansión térmica. En Esmeraldas, el mar está elevado aproximadamente entre 55 y 58 centímetros, y en las demás regiones es de 42 centímetros.
Indicadores altos frente a dos eventos de El Niño anteriores
Según Vera, estos son valores bastante elevados, que no se registraron en El Niño 1997–1998 ni de 1982– 1983. “Es un Niño con manifestaciones, frente a nuestras costas sin precedentes”. La investigadora manifiesta que espera que las temperaturas se mantengan y no aumenten.
En estos momentos, la anomalía es de 5 a 7 grados en el mar ecuatoriano. Estos 7 grados adicionales se registran en el Golfo de Guayaquil, el sur de Ecuador y el norte de Perú.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen) también aporta datos, a través del foro denominado Diálogo Regional de El Niño 2026–2027: Preparándonos para la sequía, que se realizó este martes 27 de octubre.
En una presentación se expuso que este Niño alcanzó una intensidad histórica y la más fuerte de los últimos 50 años. Se registran más de 7 grados en la temperatura del mar, que es bastante inédito.
Estas altas temperaturas se debe a que los vientos alisios -que traen aguas frías de la corriente de Humboldt– están debilitados; es decir, no tienen ninguna incidencia para enfriar las aguas, según Vera.
“Tenemos una evaporación muy fuerte que viene del mar y la temperatura del aire aumenta; esto concentra mucha energía que se transforma en lluvias” intensas, expresa ella. A esto se suma la Zona de Convergencia Intertropical, que es una franja de nubes y lluvias que rodea el planeta cerca de la línea ecuatorial.
Todos estos indicadores confluyen y ocasionan fuertes lluvias sobre Guayaquil y los otros cantones, así como en Manabí, Esmeraldas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas.
En El Niño 1997–1998, las intensas lluvias comenzaron en noviembre para Guayaquil y otras zonas de la costa ecuatoriana, indica Vera. En ese mes se superaron los valores normales de lluvias.
Las previsiones de El Niño, según la OMM
La OMM prevé que El Niño siga fortaleciéndose y alcance su punto máximo hacia diciembre de 2026. Así lo señala la más reciente Actualización Climática Estacional Global, publicada el 20 de octubre de 2026. El informe cubre el trimestre de noviembre de 2026 a enero de 2027 y fue elaborado con la Administración Meteorológica de Corea, la NOAA de Estados Unidos y 15 centros globales de predicción climática.
Según el documento, para el trimestre de noviembre a enero, los modelos proyectan que la anomalía en Niño 3.4 llegue en promedio a unos 3,8 grados. En la región Niño 1+2 se esperan valores de 4,4 grados en noviembre, 4,2 grados en diciembre y 3,8 grados en enero.
El efecto de este calentamiento se reflejaría en las temperaturas en tierra firme. La OMM anticipa probabilidades elevadas de temperaturas sobre lo normal en casi todo el planeta.
La OMM aclara que esta actualización no constituye un pronóstico oficial para ningún país y que las perspectivas nacionales deben obtenerse de los servicios meteorológicos de cada nación.
Saulo expresa que un fenómeno de El Niño intenso no tiene por qué ser sinónimo de desastre humanitario. “Lo que necesitamos ahora son medidas decisivas, especialmente para proteger a las comunidades más vulnerables”.
Fenómeno de El Niño en Ecuador
Preguntas frecuentes sobre El Niño y su intensidad
Las anomalías de temperatura del mar en el Pacífico ecuatorial superan las de cualquier evento anterior, según Leonor Vera, investigadora oceanográfica del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar). Esos valores no se registraron ni en El Niño de 1997–1998 ni en el de 1982–1983. Vera identifica tres indicadores. En las regiones Niño 1+2 y Niño 3.4, la temperatura del mar sobrepasa los umbrales de El Niño débil, moderado y fuerte. Bajo los 50 metros de profundidad, el agua marca 24 grados, cuando lo habitual es menos de 20. Además, el calentamiento eleva el nivel del mar por expansión térmica. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, advirtió que el fenómeno podría superar con creces los registros de las últimas cuatro décadas. El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen) lo describió como el más fuerte de los últimos 50 años.
El mar ecuatoriano marca 29 grados en toda su extensión, con anomalías de entre 5 y 7 grados sobre lo normal. En octubre, el norte del país y Galápagos suelen registrar 27 grados, y el sur, 22 grados. Las anomalías más altas, de 7 grados, se concentran en el Golfo de Guayaquil, el sur de Ecuador y el norte de Perú. El último monitoreo del Inocar detectó que la capa de agua caliente llega tan profundo que no aparece agua fría ni a los 100 metros. Vera espera que las temperaturas se mantengan y no aumenten.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que El Niño alcance su punto máximo hacia diciembre de 2026. Sus efectos durarán hasta bien entrado 2027. La previsión forma parte de la Actualización Climática Estacional Global, publicada el 20 de octubre de 2026, que cubre el trimestre de noviembre de 2026 a enero de 2027. Los modelos proyectan una anomalía promedio de 3,8 grados en la región Niño 3.4. Para la región Niño 1+2, frente a Ecuador y Perú, esperan 4,4 grados en noviembre, 4,2 grados en diciembre y 3,8 grados en enero. La OMM aclara que el informe no constituye un pronóstico oficial para ningún país.
El mar caliente genera una evaporación muy fuerte y eleva la temperatura del aire. Esa combinación concentra energía que luego cae en forma de lluvias intensas, explica Vera. Los vientos alisios, que normalmente traen aguas frías de la corriente de Humboldt, están debilitados y no logran enfriar el mar. A esto se suma la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), una franja de nubes y lluvias que rodea el planeta cerca de la línea ecuatorial. En El Niño de 1997–1998, las lluvias intensas en Guayaquil y otras zonas de la Costa comenzaron en noviembre, cuando las precipitaciones superaron los valores normales.
Las fuertes lluvias golpean a Guayaquil y otros cantones, así como a Manabí, Esmeraldas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. Quito también registró inundaciones y granizo. El 21 de octubre, varias zonas de Quito se inundaron por las lluvias de la tarde y una caída incesante de granizo, y algunos vehículos quedaron bajo el agua. El lunes 26 de octubre, una tormenta coincidió con la marea alta en Guayaquil y provocó una inundación generalizada de la ciudad. El nivel del mar subió entre 55 y 58 centímetros en Esmeraldas, y 42 centímetros en el resto de la Costa.
https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador/mar-ecuador-llega-29-grados-valores-no-alcanzo-ni-el-nino-1997-1998/
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