La diversificación de los mercados internacionales vuelve a ocupar un lugar central en la agenda del MERCOSUR. Tras avanzar en su asociación comercial con la Unión Europea, el bloque sudamericano enfrenta ahora un nuevo desafío estratégico: profundizar sus relaciones económicas con China, su principal socio comercial, en un contexto de tensiones arancelarias con Estados Unidos que impulsa a los países de la región a buscar nuevas oportunidades para sus exportaciones e inversiones.
La posibilidad de abrir negociaciones formales con Pekín ganó fuerza después de una conversación entre los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y China, Xi Jinping, a finales de julio. Según la información divulgada por el Gobierno brasileño, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de acelerar el diálogo entre China y el MERCOSUR y avanzar con la flexibilidad necesaria para facilitar las negociaciones. Sin embargo, hasta el momento no existe un calendario formal acordado para iniciar un proceso de negociación comercial entre ambas partes.
El interés adquiere especial relevancia después de la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses sobre productos brasileños. De acuerdo con la información publicada por Folha de S.Paulo, las medidas incluyeron una tarifa adicional del 25% para aproximadamente 3.000 productos, lo que incrementó el interés de sectores exportadores por encontrar alternativas comerciales y reducir su exposición a decisiones unilaterales de Washington.
China concentra más de una cuarta parte del comercio del MERCOSUR
Los datos comerciales ayudan a explicar por qué China se encuentra entre las prioridades estratégicas del bloque. Durante 2025, el país asiático representó aproximadamente el 28% del comercio exterior del MERCOSUR, frente al 17% correspondiente a la Unión Europea.
En ese mismo período, los países del bloque exportaron conjuntamente bienes por unos 111.500 millones de dólares a China e importaron productos por 96.400 millones. Brasil concentró cerca del 90% de las exportaciones y el 74% de las importaciones del MERCOSUR en esa relación comercial, una participación que evidencia tanto su peso económico como su influencia en las futuras negociaciones.
Un eventual acuerdo no partiría, por tanto, de una relación comercial inexistente, sino de un intercambio ya consolidado. El objetivo sería establecer reglas más previsibles, reducir determinados obstáculos arancelarios y facilitar el acceso de los productos sudamericanos al mercado chino.
Para los exportadores, una negociación de estas características podría tener consecuencias en sectores como la agricultura, la minería, la energía y la industria alimentaria. También abriría oportunidades para atraer inversiones en infraestructura, puertos, ferrocarriles y carreteras, áreas consideradas fundamentales para reducir los costos logísticos y mejorar la competitividad regional.
Brasil y Argentina tienen relaciones avanzadas, pero Paraguay enfrenta un obstáculo diplomático
La principal dificultad para una negociación conjunta reside en las diferencias entre los cuatro miembros fundadores del MERCOSUR. Brasil y Argentina mantienen relaciones comerciales importantes con China, mientras que Uruguay busca ampliar su margen de maniobra para negociar con socios extrarregionales.
Paraguay enfrenta una situación particular: mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán y no reconoce a la República Popular China. Pekín exige el establecimiento de relaciones diplomáticas con China continental como condición para formalizar vínculos con países que reconocen a Taipéi, lo que representa un obstáculo político para una negociación comercial conjunta.
No obstante, la cuestión tiene una dimensión económica relevante para Asunción. Un eventual acercamiento podría abrir nuevas posibilidades para productos paraguayos como la soja, el maíz y la carne bovina, aunque el proceso exigiría resolver las diferencias diplomáticas y alcanzar un entendimiento entre los socios del bloque.
La negociación también pondría a prueba las reglas internas del MERCOSUR. Las decisiones sobre acuerdos comerciales externos requieren consenso entre sus miembros fundadores, por lo que las diferencias nacionales pueden condicionar el alcance y los plazos de cualquier iniciativa.
¿Un tratado de libre comercio o un acuerdo sectorial?
Los especialistas consultados por Folha de S.Paulo consideran que un acuerdo con China podría avanzar más rápidamente que las negociaciones con la Unión Europea, debido a que Pekín constituye un único interlocutor estatal, mientras que el acuerdo europeo requirió más de 25 años de negociaciones entre múltiples países.
Sin embargo, la rapidez no está garantizada. El investigador paraguayo Gustavo Rojas, del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), plantea que el primer paso podría consistir en un acuerdo parcial sobre determinadas líneas arancelarias o en medidas para facilitar el comercio, como la armonización de requisitos sanitarios y la reducción de barreras no arancelarias.
Esta alternativa permitiría avanzar en áreas concretas sin tener que resolver inmediatamente todas las diferencias que surgirían en un tratado de libre comercio integral. También facilitaría evaluar los efectos sobre la producción industrial, la agricultura y el empleo antes de ampliar el alcance de las concesiones comerciales.
La industria regional también plantea interrogantes
Aunque una mayor apertura al mercado chino podría beneficiar a los exportadores de materias primas, también genera preocupación en determinados sectores industriales.
Las empresas automotrices, electrónicas y textiles podrían enfrentarse a una competencia más intensa de productos manufacturados chinos si se reducen los aranceles. Por ello, el debate no se limita a aumentar las exportaciones: también incluye la necesidad de proteger la capacidad productiva regional, mejorar la competitividad de las empresas locales y evitar que la integración comercial profundice las diferencias entre las economías del bloque.
El desafío consiste en diseñar una negociación que combine oportunidades de exportación con inversiones productivas, transferencia tecnológica y mejores condiciones para la industria sudamericana.
El acuerdo con la Unión Europea y la apertura hacia Asia
La posibilidad de negociar con China aparece después de un período de acercamiento del MERCOSUR a otros socios internacionales, especialmente la Unión Europea. La estrategia refleja un interés creciente por diversificar las relaciones económicas y reducir la dependencia de un número limitado de mercados.
Para los países sudamericanos, ampliar las asociaciones comerciales podría facilitar el acceso a nuevos consumidores, mejorar las condiciones para atraer inversiones y fortalecer la infraestructura necesaria para exportar productos con mayor valor agregado.
Sin embargo, la diversificación también exige coordinación política. Las diferencias diplomáticas, los intereses industriales y las prioridades económicas de cada país pueden dificultar la construcción de una posición común frente a China.
El MERCOSUR se encuentra ante una decisión estratégica: aprovechar el peso de su relación comercial con China para negociar mejores condiciones de acceso e inversión, sin comprometer la unidad interna ni debilitar sus sectores productivos. Por ahora, el acercamiento político está en marcha, pero un acuerdo formal todavía depende de negociaciones que no tienen un calendario definido.
Foto: Matias Baglietto / Reuters / Folha de S.Paulo
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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