
La humedad atmosférica, la sequía previa, las condiciones del suelo, la radiación solar, la vegetación o la topografía pueden influir de manera diferente en los daños provocados por un incendio. Dos investigaciones de la Misión Biológica de Galicia del CSIC avanzan en la identificación de los factores que determinan la severidad del fuego y abren nuevas posibilidades para mejorar la evaluación y la restauración de las zonas afectadas.
Comprender por qué dos incendios forestales aparentemente similares pueden provocar impactos ambientales muy diferentes resulta fundamental para anticipar sus consecuencias y decidir cómo actuar después del fuego.
La Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha abordado esta cuestión a través de dos estudios que analizan incendios ocurridos en Galicia y Zamora durante los años 2017, 2020, 2022 y 2025.
La investigación parte de una cuestión clave: la severidad de los incendios forestales no parece depender de un único elemento. El daño finalmente producido sobre la vegetación y el suelo surge de la interacción de diferentes variables meteorológicas y ambientales. Entre ellas aparecen la humedad atmosférica, el Índice de Propagación Inicial, la humedad del suelo, el déficit de presión de vapor y la radiación solar.
Esta aproximación resulta especialmente relevante porque la severidad del fuego constituye un indicador esencial para comprender los efectos ecológicos que aparecen después de un incendio y, por tanto, para establecer prioridades de recuperación. Para ampliar el contexto sobre los efectos posteriores al fuego puede consultarse en Ambientum el análisis sobre las consecuencias de los incendios forestales.
La severidad de un incendio no depende de una sola variable
Cuando se produce un gran incendio, conocer únicamente la superficie quemada no permite entender completamente su impacto ambiental.
El fuego puede afectar de forma distinta a la cubierta vegetal y al suelo y, dentro de una misma zona incendiada, pueden encontrarse áreas con grados de afección muy diferentes.
Precisamente por ello, uno de los estudios desarrollados por la MBG-CSIC ha tratado de cuantificar la influencia de las condiciones meteorológicas sobre la severidad del fuego tanto en la vegetación como en el suelo.
La investigación, publicada en Agricultural and Forest Meteorology bajo el título “Modelling the influence of meteorological drivers on spectral fire severity: a case study in NW Spain”, analizó 18 incendios registrados durante 2017, 2020 y 2022: 17 de ellos en Galicia y uno en Zamora.
Para desarrollar el trabajo, el equipo utilizó información obtenida en 118 parcelas de campo, imágenes del satélite Sentinel–2 y diferentes variables meteorológicas.
Entre los datos analizados se encuentran la temperatura, la humedad, el viento, las precipitaciones, la humedad del suelo y la radiación solar, además de distintos índices empleados para valorar el peligro de incendio.
Toda esta información se integró posteriormente mediante modelos estadísticos y técnicas de aprendizaje automático.
Los satélites permiten observar los daños del fuego
La teledetección se está convirtiendo en una herramienta especialmente útil para estudiar grandes superficies afectadas por incendios.
En esta investigación, los indicadores obtenidos mediante imágenes de Sentinel–2 se contrastaron con las mediciones realizadas directamente sobre el terreno.
Uno de los índices estudiados —el índice de vegetación de diferencia normalizada basado en la banda azul— ofreció resultados especialmente consistentes para identificar daños tanto en la vegetación como en el suelo.
Por su parte, la diferencia del índice normalizado de área quemada mostró sus mejores resultados a la hora de evaluar los daños sufridos por la vegetación en las zonas arboladas.
La combinación de satélites, trabajo de campo y modelos predictivos permite así avanzar hacia una valoración mucho más detallada de las consecuencias de un incendio.
No se trata únicamente de determinar dónde ha ardido, sino también de conocer cómo ha ardido y cuál ha sido la intensidad de sus efectos sobre el ecosistema.
Humedad, suelo y radiación solar: una combinación de factores
Los resultados obtenidos refuerzan una idea importante para la investigación y la gestión de los incendios forestales: no existe una única variable capaz de explicar su severidad.
Los daños observados en suelo y vegetación estuvieron relacionados con la interacción entre:
- la humedad atmosférica;
- el Índice de Propagación Inicial;
- el déficit de presión de vapor;
- la humedad superficial del suelo;
- y la radiación solar.
Esta combinación ayuda a explicar por qué unas condiciones ambientales pueden generar respuestas muy diferentes incluso entre incendios producidos dentro de una misma región.
Los propios investigadores consideran que estos resultados pueden contribuir al desarrollo de mejores sistemas de alerta, herramientas para valorar los impactos y estrategias de gestión posteriores al incendio.
Sin embargo, los futuros modelos deberán seguir incorporando otros elementos, como las características de la vegetación y la topografía.
Los grandes incendios de Galicia de 2025, bajo análisis
Una segunda investigación de la MBG-CSIC pone el foco específicamente sobre 15 grandes incendios forestales registrados en Galicia entre el 8 y el 25 de agosto de 2025.
Los resultados se recogen en el trabajo “A multi-scale analysis of vegetation and soil burn severity drivers during the 2025 wildfire season in NW Spain”, publicado en GIScience & Remote Sensing.
El objetivo era determinar qué importancia relativa tenían diferentes factores a la hora de explicar la severidad de los daños en suelo y vegetación.
Para ello se estudiaron conjuntamente elementos relacionados con el clima y la meteorología, la cubierta vegetal, la topografía y las superficies afectadas previamente por otros incendios.
La investigación resulta especialmente interesante porque analiza estos factores a distintas escalas: comparando unos incendios con otros y estudiando también las diferencias que se producen dentro de cada incendio a nivel de píxel.
El equipo combinó nuevamente imágenes Sentinel–2 con información sobre el estado previo de la vegetación, variables topográficas, condiciones meteorológicas, índices de peligro de incendio y el historial de áreas quemadas. Después se desarrollaron dos modelos de Random Forest para analizar las relaciones existentes.
La sequía previa condicionó especialmente los daños en la vegetación
Los resultados de los incendios de 2025 vuelven a demostrar que suelo y vegetación no responden exactamente de la misma forma ante el fuego.
Al comparar los 15 incendios, la severidad observada sobre la vegetación estuvo relacionada principalmente con la sequía registrada durante la semana anterior al incendio, la humedad de los combustibles finos muertos y la superficie que ya había ardido anteriormente.
En el caso del suelo, en cambio, tuvieron especial peso las condiciones meteorológicas existentes en el momento en el que se inició el incendio.
Pero cuando los investigadores redujeron la escala y estudiaron qué ocurría dentro de cada incendio, aparecieron otros condicionantes.
A escala de píxel cobraron mayor relevancia el tipo de vegetación, su estado antes del incendio y determinadas características topográficas como la pendiente y la orientación.
El resultado vuelve a poner de manifiesto la complejidad de los incendios forestales: los factores que determinan el daño pueden cambiar dependiendo de la escala desde la que se observe el territorio.
Diferenciar los daños del suelo y la vegetación puede mejorar la restauración
Conocer el nivel de severidad no tiene únicamente un interés científico.
Tras un gran incendio comienza otra etapa crítica: evaluar los daños y determinar dónde resulta más urgente intervenir.
El suelo desempeña un papel esencial en el funcionamiento de cualquier ecosistema forestal. Cuando los daños son especialmente importantes pueden aumentar problemas posteriores como la degradación, la escorrentía, la erosión o el transporte de sedimentos. Ambientum ha abordado específicamente cómo se recupera el suelo tras un incendio y por qué el diagnóstico de la zona quemada es determinante para priorizar actuaciones.
Precisamente por ello, diferenciar entre la severidad sufrida por la vegetación y la sufrida por el suelo puede ayudar a localizar las zonas en las que estos riesgos son mayores.
Según el equipo investigador, esta información puede contribuir a priorizar tratamientos de estabilización, medidas de control de la erosión y actuaciones de restauración después de un incendio.
Estas medidas enlazan con las actuaciones de restauración de zonas afectadas por incendios forestales destinadas a reducir procesos erosivos y favorecer la recuperación ambiental tras el fuego.
Investigar hoy los incendios del futuro
El estudio realizado sobre los incendios de 2025 corresponde a una temporada caracterizada por condiciones excepcionalmente extremas.
Por ello, los investigadores advierten de que el peso relativo de cada factor podría ser diferente durante temporadas menos extremas o en años con otras condiciones climáticas.
Será necesario ampliar el análisis a más años y a situaciones meteorológicas diferentes para comprobar hasta qué punto estas relaciones se mantienen en el tiempo.
Aun así, el trabajo ofrece una conclusión de especial relevancia para la gestión del territorio: comprender un incendio exige analizar simultáneamente meteorología, vegetación, suelo, topografía e historia previa del paisaje.
La capacidad de los satélites para observar grandes superficies, combinada con los datos obtenidos directamente sobre el terreno y el desarrollo de modelos predictivos, ofrece nuevas posibilidades para comprender mejor el comportamiento de los incendios y sus consecuencias.
Y ese conocimiento puede resultar decisivo tanto antes como después del fuego: para mejorar la evaluación del peligro y de los impactos, pero también para decidir dónde concentrar los esfuerzos de restauración cuando el incendio ya se ha producido.
Ciencia para anticipar, evaluar y restaurar
Los incendios forestales constituyen uno de los grandes desafíos ambientales de los territorios mediterráneos y atlánticos sometidos a episodios de sequía y condiciones meteorológicas extremas. Para una visión más amplia sobre prevención y factores desencadenantes, Ambientum reúne también un análisis de las causas de los incendios forestales.
Frente a ellos, la investigación permite pasar de una visión basada únicamente en la superficie quemada a otra mucho más precisa, capaz de identificar qué partes del ecosistema han sufrido los mayores daños y por qué.
Conocer la severidad real del fuego permitirá afinar las herramientas de evaluación y favorecer actuaciones posteriores mejor dirigidas.
Porque después de apagar las llamas comienza otra tarea igualmente importante: comprender lo ocurrido, proteger el suelo y favorecer la recuperación de los ecosistemas afectados.
Los dos estudios de la Misión Biológica de Galicia se desarrollan dentro de los proyectos ENFIRES-NW, financiado por la Agencia Estatal de Investigación, y MULCHAR, financiado por la Axencia Galega de Innovación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la severidad de un incendio forestal?
Es un indicador que permite evaluar el grado de impacto producido por el fuego sobre distintos componentes del ecosistema, especialmente la vegetación y el suelo. Su conocimiento resulta fundamental para valorar posteriormente las consecuencias ecológicas del incendio.
¿Qué factores pueden aumentar la severidad de un incendio?
Los estudios de la MBG-CSIC identifican diferentes variables cuya importancia depende de cada incendio y de la escala de análisis. Entre ellas se encuentran la humedad atmosférica y del suelo, la sequía previa, la radiación solar, el déficit de presión de vapor, el estado y tipo de vegetación, la pendiente, la orientación del terreno y las áreas quemadas anteriormente.
¿Por qué es importante diferenciar entre daños en vegetación y suelo?
Porque ambos pueden responder de forma diferente al fuego. Identificar las zonas donde el suelo ha sufrido daños especialmente graves permite localizar áreas con mayor riesgo de erosión, escorrentía o transporte de sedimentos y priorizar medidas de restauración.
¿Cómo ayudan los satélites a estudiar los incendios?
Las imágenes obtenidas mediante Sentinel–2 permiten analizar grandes superficies y calcular índices relacionados con los efectos del fuego. Al combinar esta información con datos recogidos directamente en el terreno, pueden desarrollarse modelos más precisos para estimar la severidad.
¿Para qué pueden utilizarse estos resultados?
Los investigadores consideran que pueden contribuir a mejorar las herramientas de alerta, la evaluación del impacto de los incendios y la gestión posterior de las zonas quemadas, incluida la priorización de trabajos de estabilización del suelo, control de la erosión y restauración ambiental.
Fuentes y enlaces de autoridad
- Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) — Delegación en Galicia
- Agricultural and Forest Meteorology — estudio sobre variables meteorológicas y severidad
- GIScience & Remote Sensing — análisis multiescala de los incendios de 2025
Fuente editorial base: Nota de prensa del CSIC en Galicia, 5 de octubre de 2026.
https://www.ambientum.com/ambientum/medio-natural/severidad-incendios-forestales-galicia-csic.asp
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