
«No creo en el horóscopo, pero». Es la típica idea que podemos oírle a mucha de la gente a nuestro alrededor, e incluso muchos de nosotros nos reconocemos un poco en esas descripciones más o menos generales que nos definen según nuestros signos zodiacales. En varios de los trabajos en los que he estado había alguien que cogía el periódico y le echaba un vistazo a las predicciones de los tarotistas sobre lo que iba a pasarle esa semana. Pero, al parecer, los japoneses pueden ganarnos en supersticiones absurdas.
Uno de los países más desarrollados intelectual y tecnológicamente del planeta lleva casi un siglo obsesionado con catalogar a la gente en función de su grupo sanguíneo. Allí la sangre define quién eres y cómo te comportas, y puede llevarte a sufrir acoso o incluso a perder tu trabajo y tu pareja.
La sangre ha sido algo muy importante para las culturas y los pensadores clásicos desde hace milenios, como bien puede demostrar Aristóteles. Sin embargo, la pasión japonesa por la sangre se disparó en los años veinte. En 1927, el profesor Takeji Furukawa publicó en la revista Psychological Research «Estudio del temperamento a través del tipo de sangre». Sus trabajos no tenían unos fundamentos científicos sólidos, pero eso no impidió que el ejército empezara a elaborar pequeños estudios sobre el «soldado sanguíneamente ideal».
https://www.xataka.com/magnet/japon-oscura-supersticion-sigue-clasificando-a-sus-ciudadanos-atributo-genetico-su-grupo-sanguineo
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