
Una fotografía de la economía argentina puede hacerse teniendo en cuenta los datos oficiales o el trajín de los actores e instituciones. Pero, muchas veces, entre esas cifras y lo que se percibe hay una distancia, una especie de “sensación térmica” que no se explica desde la contabilidad o desde la ciencia.
Siguiendo la analogía meteorológica, 61–20–18 no son el calor, la humedad y la presión atmosférica, pero si revelan una temperatura.
Para ser exactos, el 61,5% de los argentinos considera que la situación económica del país es negativa. Apenas 20,4% la evalúa como positiva y 18,1% la define como regular.
Esa fotografía tomada del Monitor de Opinión Pública de Zentrix correspondiente a septiembre. Pero la película deja otros datos a tener en cuenta.
En enero de este año el optimismo había llegado al 31,5%, el registro más alto del año. Un mes más tarde, el pesimismo tocó su piso en 46,9. Es decir que el binomio de enero-febrero 2026 mostraba una situación económica con números en alza para el oficialismo.
El quiebre que se dio en marzo es notorio: la percepción negativa escaló 21 puntos, y la positiva se derrumbó casi 15. A pesar de tratarse de una medición económica, es probable que allí se hiciera sentir el caso de supuesto enriquecimiento que involucró a Manuel Adorni.
Un panorama más amplio de la economía argentina a septiembre de 2026
La encuesta de Zentrix muestra algo más amplio: una mayoría que no cree que la inflación medida por el INDEC refleje lo que vive cotidianamente, una percepción extendida de que los salarios siguen perdiendo frente a los precios, un predominio del pesimismo sobre el futuro y una lista de preocupaciones donde los ingresos aparecen por encima de la inflación.
El gráfico central del estudio muestra que seis de cada diez argentinos califican negativamente la situación económica nacional.

Aunque la serie evidencia cierta estabilidad respecto de los últimos meses, la percepción positiva permanece cerca del 20%, muy lejos de los niveles de rechazo, prácticamente empatada con los que sienten que es regular.
La mirada sobre la economía personal resulta algo menos pesimista, aunque también predominan las respuestas negativas: 39,3% considera mala su situación económica actual, frente a 29,1% que la define como positiva y 31,6% que la ubica en un punto intermedio.
La diferencia entre ambas mediciones sugiere que muchos encuestados evalúan su situación individual de manera menos crítica que la marcha general de la economía.
El INDEC convence poco y los salarios todavía menos
La encuesta también exploró cómo perciben los argentinos la desaceleración de la inflación. El resultado muestra una brecha importante entre los indicadores oficiales y la percepción social.
El 67,1% respondió que el dato de inflación publicado por el INDEC no refleja adecuadamente la variación de precios que experimenta en su vida cotidiana. Sólo el 30,6% respondió afirmativamente.
Pero el dato más contundente aparece cuando la pregunta pasa del índice de precios al bolsillo. El 81,8% considera que su salario no le está ganando a la inflación, mientras apenas 13,2% cree que sí logra superar el aumento de los precios.
El futuro todavía genera más pesimismo que optimismo y el clima político muestra pocos cambios
La encuesta también preguntó por las expectativas.
El balance continúa siendo negativo. El 57,4% se define pesimista respecto del futuro de la Argentina, mientras que 34,3% se considera optimista y 7,3% mantiene una posición neutral.
Ese dato aparece en línea con el resumen ejecutivo del informe, que sostiene que “el pesimismo sobre el futuro persiste”, aun cuando el apoyo al Gobierno muestra una leve recuperación.
Pero la aprobación de la gestión de Javier Milei subió hasta 35,2%, mientras que la desaprobación quedó en 56,8%. La consultora interpreta que esa mejora se produjo principalmente por una reducción de los indecisos más que por un cambio profundo del humor social.

En la medición de imagen personal, el presidente Javier Milei mantiene un patrón similar: 34,9% de imagen positiva y 58,5% de negativa. Axel Kicillof, por su parte, registra 38,2% de imagen positiva frente a 53,6% de negativa.
En ese sentido, el 61–20–18 puede seguir funcionando como una síntesis del clima económico, pero no alcanza por sí solo para describirlo y los indicadores políticos muestran una dinámica algo distinta a la económica.
Las mujeres fuertes siguen sin romper el techo en las encuestas
Uno de los datos llamativos del estudio aparece cuando se observan las dirigentes mujeres.
Patricia Bullrich mantiene 36,7% de imagen positiva y 52% de negativa. Myriam Bregman presenta el mejor diferencial entre las dirigentes relevadas, con 44,2% de valoración positiva y 43% de negativa, mientras que Victoria Villarruel registra 18,6% de imagen positiva frente a 60,1% de negativa.
Ninguna consigue romper el techo de los dirigentes nacionales mejor posicionados. El informe sugiere que, al menos por ahora, la discusión pública continúa organizada principalmente alrededor de las figuras de Javier Milei y Axel Kicillof, mientras el resto de los referentes mantiene niveles de conocimiento e imagen relativamente estables.
https://www.cronista.com/economia-politica/61-20-18-es-la-sensacion-termica-sobre-la-economia-argentina-que-dice-el-resto-del-pronostico/
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