
Enviada especial a Bariloche – INVAP nació como una empresa dedicada al desarrollo de la tecnología a partir de la ciencia aplicada y su primera cartera fue la energía nuclear. En este sentido, el boom de las energías limpias le da un nuevo impulso a esta área y la empresa está a punto de finalizar un reactor clave argentino. Qué le falta al R-10 para funcionar y cuáles son los proyectos en carpeta.
El Cronista visitó las instalaciones en Río Negro y habló con los trabajadores que llevan adelante los proyectos de las distintas carteras que componen la empresa. Según explicaron desde el instituto a este medio, la empresa siempre buscó proyectos que tuvieran una rentabilidad para no depender nunca del presupuesto nacional o provincial.
Ante la menor actividad vinculada al Estado nacional, en INVAP explicaron que la empresa reforzó su estrategia de ventas en el mercado internacional. Paralelamente, la empresa contó que el RA-10 está en su etapa final. Se trata de uno de los principales proyectos de la CNEA y en el cual INVAP tuvo un rol central como contratista principal del proyecto.
El Reactor Múltiproposito RA-10 es uno de los proyectos centrales para ampliar la producción de radioisótopos. Sin embargo, precisa de una inversión clave para funcionar.
El RA-10 y el próximo salto exportador de la Argentina
En la Argentina, el proyecto que concentra buena parte de las expectativas es el Reactor Argentino Multipropósito RA-10, que depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). INVAP participa en el proyecto como contratista principal y tuvo a su cargo tareas de ingeniería, provisión y construcción de componentes del reactor.

El RA-10 permitirá producir radioisótopos para medicina nuclear, además de desarrollar investigación científica e industrial. Este reactor tendrá capacidad para abastecer el mercado interno y generar un volumen exportable. Pero para que ese potencial se convierta en una realidad para la medicina argentina hay una pieza que todavía falta: la planta de producción de radioisótopos asociada al reactor.
Desde INVAP estimaron durante la recorrida que esa planta requeriría una inversión de entre u$s 100 millones y u$s 120 millones que debe realizar el Estado Nacional para poder poner en funcionamiento el RA-10. La instalación apunta a cumplir con estándares que permitan exportar los productos.
El Gobierno nacional anunció en septiembre de 2026 un esquema para incorporar capital privado a la construcción de esa planta y a las actividades productivas y comerciales vinculadas con el RA-10. Si bien la puesta en marcha del reactor está prevista para 2027, todavía no hay confirmación.
El dato es central para INVAP porque el reactor, por sí solo, no completa el circuito comercial de los radioisótopos. El RA-10 genera las condiciones para irradiar los blancos; la planta asociada permite procesarlos a escala industrial y obtener los productos destinados al mercado sanitario.
El RA-10 fue diseñado, entre otros objetivos, para producir molibdeno-99, utilizado para obtener tecnecio-99m, uno de los principales radioisótopos empleados en medicina nuclear. Según la CNEA, la capacidad del reactor podría cubrir hasta el 20% de la demanda mundial de este producto.
La nueva planta argentina permitiría llevar esa experiencia a una escala industrial. Desde INVAP estiman que el proyecto podría convertirse en una nueva fuente de exportaciones para el país. La propia empresa calculó en años anteriores que el RA-10 podría generar un volumen exportable de radioisótopos cercano a u$s 90 millones anuales.
El desafío internacional
El atractivo del negocio está en que existen pocos productores capaces de abastecer el mercado internacional de radioisótopos. El desafío para INVAP no pasa solo por vender reactores. La empresa también busca participar de todo el proceso asociado a su funcionamiento, desde las instalaciones para producir radioisótopos hasta la provisión de tecnología y servicios.
“Hoy la energía nuclear es la niña bonita de las energías renovables”, afirmaron desde la empresa y destacaron que, tras un período de caída en popularidad, hoy INVAP aparece como una de las pocas empresas internacionales capaces de producir reactores.
El punto de partida fue OPAL, el reactor que INVAP construyó para Australia y que se convirtió en su principal referencia internacional. Ese modelo es el producto que la empresa utiliza como antecedente para competir en otros mercados.

“Todos buscan reactores pequeños”, explicaron durante la recorrida por la empresa.
Se trata de reactores multipropósito que pueden utilizarse para investigación científica, producción de radioisótopos para tratamientos médicos y aplicaciones industriales. Además. permiten irradiar neutrones y desarrollar investigaciones vinculadas con materiales y tecnología.
Desde INVAP remarcaron que los reactores de este tipo no tienen las mismas características que una central nuclear de generación eléctrica. Son reactores de investigación y producción, con una potencia mucho menor y con sistemas de seguridad diferentes.
“Somos uno de los líderes del mercado”, señalaron, y reconocieron que Corea del Sur ganó terreno como competidor.

Egipto también fue uno de los primeros mercados donde INVAP salió a competir con sus reactores. La empresa desarrolló allí tecnología nuclear y ahora mantiene nuevos vínculos comerciales.
En Argelia, por ejemplo, busca actualizar los reactores que ya vendió y avanza con una planta de producción de radioisótopos. Además, mantiene tres contactos con ese país, según explicaron.
La estrategia tiene una particularidad: los proyectos nucleares pueden durar entre cinco y siete años y, en algunos casos, atraviesan más de un período presidencial.
Por eso, para INVAP resulta clave sostener los contratos y las relaciones institucionales más allá de los cambios de Gobierno.
El mercado internacional también atraviesa una renovación de sus principales reactores. En Países Bajos, INVAP participa del proyecto PALLAS, que busca reemplazar al antiguo High Flux Reactor de Petten, uno de los principales productores europeos de radioisótopos médicos.
El nuevo reactor tendrá entre sus funciones la producción de molibdeno-99 y otros radioisótopos, además de investigación nuclear.

Brasil, Perú y los nuevos contratos
Brasil aparece entre los mercados donde la empresa busca avanzar. El proyecto RMB, asociado al Centro Atómico de Brasil, se encuentra en un proceso de adjudicación después de una etapa en la que el país había abandonado el proyecto.
La posibilidad de que Brasil compre un reactor a INVAP forma parte de la expansión internacional que la compañía busca consolidar.
Asimismo, Perú también aparece entre los países con los que INVAP tiene convenios y experiencia de exportación.
La empresa cuenta, además, con una trayectoria previa en la transferencia de tecnología nuclear.
Según los trabajadores, el negocio de INVAP no se limita a la construcción de un reactor, sino que su diferencial radical en la capacitación y transferencia de conocimiento a los locales. Esto último es clave para países en vías de desarrollo y es el modelo de negocio que buscan exportar al mundo.
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