La ministra de Defensa, Sandra Lazo, confirmó que el Gobierno mantiene el compromiso de incorporar una patrullera oceánica, pero señaló que la solución final podría ser diferente a la adquisición de dos OPV prevista originalmente. Entre las alternativas que permanecen en análisis aparecen Colombia, Corea del Sur y Francia, mientras que una propuesta coreana contempla combinar buques nuevos con unidades de segunda mano.
La incorporación de nuevos medios para la vigilancia marítima uruguaya volvió a quedar en el centro de la agenda este martes 29 de setiembre, luego de que la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, señalara que el Gobierno no está definiendo solamente cuántas patrulleras oceánicas comprar, sino qué sistema necesita la Armada para resguardar el mar territorial.
“Lo que tenemos que adquirir es un sistema que resguarde nuestro mar territorial”, afirmó Lazo en declaraciones al noticiero Subrayado. Según explicó, ese sistema podría estar integrado por una o dos embarcaciones y su dimensión también dependerá de las condiciones económicas y de financiación.
La ministra remarcó que la definición será tomada a partir de las necesidades planteadas por la Armada Nacional, organismo competente en materia operativa, y que el Gobierno tampoco descarta que parte de la solución pueda surgir mediante una donación.
La nueva formulación abre un escenario diferente al que se manejó inicialmente después de la rescisión del contrato con el astillero español Cardama, que contemplaba la construcción de dos OPV.

UNA OPV NUEVA Y UN COMPLEMENTO CON UNIDADES USADAS
Una de las propuestas que adquiere especial relevancia a la luz de la declaración de Lazo es la presentada por Corea del Sur.
El grupo Hyundai Heavy Industries ofreció a Uruguay el modelo HDP-2200 para la construcción de nuevos patrulleros oceánicos. La propuesta contemplaba un plazo de entrega de aproximadamente tres años, pero incorporaba además una alternativa para cubrir el período de transición: la transferencia inmediata de una o dos corbetas de segunda mano de la clase Pohang.

La información fue publicada en julio por el periodista especializado Gabriel Porfilio en Infodefensa, luego de la visita de Lazo al astillero SIMA Perú, donde mantuvo reuniones con representantes de Hyundai Heavy Industries. El esquema coreano planteaba utilizar las corbetas como una solución provisional mientras avanzaba la construcción de los nuevos OPV.
El planteo resulta particularmente significativo porque combina dos necesidades que aparecen ahora en el discurso oficial: incorporar una plataforma oceánica moderna y, al mismo tiempo, recuperar capacidades navales sin esperar varios años hasta la entrega de una nueva construcción.
Porfilio había informado además en junio que Corea del Sur ofrecía alternativas de financiación y la posibilidad de ceder corbetas o buques similares como solución transitoria.
COLOMBIA TAMBIÉN SIGUE EN CARRERA
La otra alternativa que tuvo exposición pública en los últimos días es la del astillero colombiano Cotecmar.
Lazo visitó nuevamente las instalaciones de la empresa en Cartagena durante setiembre, en una instancia en la que conoció las capacidades del OPV-93. El modelo figura entre las alternativas que Uruguay analiza para sustituir los buques cuya construcción había contratado originalmente con Cardama.
El interés por Cotecmar no es nuevo. En junio, el presidente del astillero, contralmirante Walter Wilches, se reunió con Lazo para presentar el OPV-93 y analizar la posibilidad de que Uruguay incorporara al menos una unidad.
Según la información publicada por Infodefensa, uno de los principales aspectos a resolver en esta alternativa son los tiempos de construcción y el costo, particularmente frente al presupuesto que se había manejado para dos buques. La propuesta colombiana también había sido una de las tres opciones más votadas por la Junta de Contralmirantes en el proceso anterior que terminó con la elección de Cardama.
La visita de Lazo a Cotecmar no supone, sin embargo, una decisión de compra. La propia ministra sostuvo esta semana que el Gobierno prefiere anunciar únicamente operaciones concretadas.
FRANCIA, COREA Y COLOMBIA
La discusión actual tampoco se limita a una elección entre un modelo colombiano y uno coreano.
Según información difundida este martes, las alternativas para una nueva construcción incluyen propuestas de Francia, Colombia y Corea del Sur, mientras que el Ejecutivo apunta a definir el camino antes de finalizar el año. La posibilidad de incorporar una única OPV nueva aparece ahora acompañada por la búsqueda de otros medios que permitan complementar las capacidades de vigilancia marítima.

Ese esquema permitiría separar la necesidad de contar con una plataforma oceánica moderna de otras tareas que pueden ser cubiertas por embarcaciones de menor porte o unidades de segunda mano.
Es precisamente en ese punto donde la propuesta coreana presenta un antecedente relevante: no se limitaba a ofrecer dos buques nuevos, sino que contemplaba una solución intermedia mediante corbetas Pohang.
LA OPCIÓN BRITÁNICA NO ESTÁ DESCARTADA
En paralelo, continúa en discusión la alternativa británica.
La clase River Batch 1 fue ofrecida como una posible solución para reforzar la presencia de la Armada en el área marítima bajo jurisdicción uruguaya. Sin embargo, la propuesta ha generado reparos desde el punto de vista de las capacidades y del estado de las unidades.
Infodefensa informó que la Armada no estaría interesada en recibir estos buques debido a que no cuentan con algunos elementos considerados necesarios por la fuerza y a la vida útil remanente que tendrían, además de dificultades relacionadas con su planta motriz.

En los últimos días, la alternativa británica también adquirió una dimensión diplomática luego de que legisladores argentinos vinculados al Gobierno de Javier Milei expresaran públicamente su preocupación por una eventual incorporación de estos buques por parte de Uruguay. La ministra Lazo, consultada este martes sobre si la opción británica quedaba descartada, respondió que “no se descarta nada”.
La posibilidad, por tanto, permanece dentro del conjunto de opciones que se están evaluando, aunque no existe una decisión oficial sobre su incorporación.
QUÉ SIGNIFICA EL “SISTEMA” QUE PLANTEA DEFENSA
La expresión utilizada ahora por Lazo puede ser relevante para entender cómo está cambiando la discusión.
Hasta hace algunos meses, el objetivo se planteaba principalmente como la sustitución de los dos OPV que Uruguay había contratado con Cardama. El nuevo planteo pone el foco en la capacidad que debe tener la Armada y no solamente en el número de unidades.

En la práctica, eso podría traducirse en una combinación de una OPV de nueva construcción con embarcaciones usadas, sensores, sistemas de vigilancia y otros medios navales.
La propuesta coreana es un antecedente concreto de ese tipo de arquitectura: una plataforma nueva para cubrir la necesidad de largo plazo y unidades usadas para recuperar capacidades en el corto plazo. La cooperación con Corea del Sur también tiene antecedentes recientes, entre ellos la transferencia a Uruguay de la lancha rápida ROU 10 Huracán, de la clase Chamsuri.

Para la Armada, la cuestión no se reduce a disponer de una embarcación. La vigilancia de la zona económica exclusiva, el control de actividades ilícitas, la protección de los recursos marítimos, la búsqueda y rescate y las operaciones de Prefectura requieren medios que puedan permanecer desplegados durante períodos prolongados y que dispongan de sensores y sistemas adecuados.
Lazo hizo referencia precisamente a las recientes actuaciones de la Prefectura Nacional Naval en coordinación con el Ministerio del Interior para señalar la necesidad de contar con herramientas suficientes para actuar en el mar.
UNA DECISIÓN ABIERTA
Por ahora, el Gobierno mantiene abiertas varias alternativas y evita presentar una de ellas como definida.
La ministra confirmó que existe un compromiso político para incorporar un patrullero oceánico, pero dejó en suspenso si finalmente será una o dos unidades y qué otros medios integrarán el dispositivo.
También dejó abierta la posibilidad de una donación, mientras que las propuestas de Colombia, Corea del Sur y Francia continúan dentro del análisis para una eventual nueva construcción.
El dato nuevo es que la discusión dejó de girar exclusivamente alrededor de la cantidad de OPV. La propuesta que finalmente adopte Uruguay podría combinar una plataforma oceánica nueva con unidades usadas y sistemas tecnológicos de vigilancia, un esquema que ya había aparecido en la oferta coreana y que ahora coincide con el concepto de “sistema” planteado públicamente por la ministra.
La definición final deberá resolver simultáneamente capacidad operativa, plazos de entrega, financiación y sostenimiento. Por eso, más que la cantidad de buques, el próximo paso será determinar qué combinación de medios puede darle a la Armada una capacidad marítima que pueda ser incorporada y sostenida en el tiempo.
https://www.visionmaritima.com.uy/uruguay-redefine-la-compra-de-opv-y-analiza-combinar-un-patrullero-nuevo-con-buques-usados-y-tecnologia/
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