
Una resina pensada para fabricar palas eólicas también puede proporcionar un ingrediente para hacer ositos de goma. Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan, en Estados Unidos, demostraron esa posibilidad al recuperar lactato de potasio de un material experimental y utilizarlo en golosinas. La propuesta busca dar nuevas salidas a materiales difíciles de reciclar.
El resultado fue divulgado por la Sociedad Química Americana (ACS) en agosto de 2022, pero conviene precisar qué se consiguió. Los investigadores trabajaron con paneles de laboratorio, no con palas viejas recogidas de un parque eólico. La idea era diseñar desde el principio un material que pudiera aprovecharse después de su vida útil.
El truco está en la resina
La base del desarrollo combina un plástico de origen biológico, el ácido poliláctico (PLA), con un componente acrílico. Un artículo científico de 2019 ya describía cómo disolver ese PLA en metacrilato de metilo para fabricar materiales compuestos. Dicho de forma sencilla, la mezcla permite impregnar fibras que refuerzan la pieza final.
¿Por qué importa esa combinación? Porque el diseño del material influye tanto en su resistencia durante el uso como en las posibilidades de recuperar sus componentes al final. En un comunicado de febrero de 2020, la Sociedad Americana de Física (APS) explicaba que el equipo había fabricado paneles de fibra de carbono y después los había procesado para obtener lactato de potasio.
Cómo llegaron a los ositos
El tratamiento alcalino permite descomponer parte de la resina y recuperar lactato de potasio. Esa ruta figura en el esquema del trabajo de Dorgan recogido por el Departamento de Energía, que también muestra otras salidas para sus componentes. La separación química es el paso que conecta el material resistente con el ingrediente recuperable.
En la nota de la ACS, Dorgan afirmó «Recuperamos lactato de potasio de grado alimentario y lo utilizamos para hacer ositos de goma, que me comí». El comunicado también menciona las bebidas deportivas como posible destino del lactato purificado, pero no demuestra que se fabricaran.
Más salidas para el material
Las gominolas son la parte más llamativa, aunque el trabajo contempla otros destinos. Un informe del Departamento de Energía estadounidense, que recoge una intervención de Dorgan en 2019, incluye rutas para recuperar resina, obtener materiales acrílicos y producir polímeros superabsorbentes. Su esquema también plantea devolver los componentes a la fabricación de nuevos materiales compuestos.
Hay ejemplos más cercanos a casa, como el lavabo del baño. En julio de 2020, la propia universidad informó de un prototipo de lavabo encastrable fabricado con una resina de esta línea de investigación. El proyecto exploraba formulaciones sin estireno y con materias primas parcialmente renovables.
Por qué las palas son un reto
La dificultad de reciclar una pala no debe confundirse con la del aerogenerador completo. En enero de 2025, el Departamento de Energía de Estados Unidos señaló que las infraestructuras existentes podían procesar aproximadamente el 90 % de la masa de los aerogeneradores retirados. Esa cifra expresa capacidad de tratamiento, no un porcentaje de reciclaje efectivamente alcanzado.
El mismo informe sitúa las palas entre los componentes más complicados de recuperar, junto con los generadores y las cubiertas de las góndolas. Para mejorar el resultado propone materiales más fáciles de separar, instalaciones adecuadas y una mejor recogida y clasificación. También influyen las distancias de transporte y la demanda de los productos recuperados.
Del laboratorio al parque eólico
La siguiente etapa descrita por la ACS en 2022 era fabricar palas de tamaño moderado para ensayarlas sobre el terreno. Entonces, Dorgan advertía de que faltaba producción suficiente del bioplástico empleado. Esa limitación corresponde al anuncio original y no debe presentarse como un diagnóstico actualizado del mercado.
La lectura práctica de estos trabajos es que diseñar pensando en el reciclaje puede abrir opciones que después resultaría difícil añadir. Pero demostrar una transformación química y organizar su uso industrial son pasos distintos. El informe energético de 2025 refuerza esa diferencia al vincular la viabilidad del reciclaje con instalaciones, transporte y mercados para los materiales recuperados.
Los ositos ayudan a explicar una investigación que conecta materiales resistentes con nuevas posibilidades de aprovechamiento.
El comunicado oficial sobre el experimento con la resina para futuras palas eólicas fue publicado el 23 de agosto de 2022 en la Sociedad Química Americana.
Medio: ecoticias.com
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