
El profeta Jeremías se sentía abandonado. Percibía que Dios lo había rodeado de aflicción, que sus oraciones parecían no pasar del techo y que la felicidad se había vuelto un recuerdo lejano. «Se me acabaron las fuerzas, / Y mi esperanza que venía del Señor», confesó en medio de su dolor (Lm 3:17-18). En el punto más oscuro de su lamento, hizo un giro decisivo: «Esto traigo a mi corazón… Que las misericordias del Señor jamás terminan… «El Señor es mi porción», dice mi alma, / «Por tanto en Él espero» (vv. 21-24).
Esa misma tensión entre lamento y esperanza es la que aborda el libro Conoce Su corazón, confía en Su mano: Aprende a caminar por fe en senderos oscuros (B&H Español, 2026), escrito por Oscar Arocha, quien es pastor en la iglesia la Iglesia Bautista de la Gracia (en República Dominicana), consejero y maestro de la Palabra.
En estas páginas nos recuerda que cuando todo parece desmoronarse, la pregunta no es si Dios tiene el control, sino si conocemos Su corazón lo suficiente como para descansar en Su mano. Desde este punto de vista y basado en el libro de Lamentaciones, el autor construye una teología pastoral que no evade el sufrimiento, sino que lo atraviesa y analiza a la luz de la Palabra de Dios.
Confiar en Su mano
Uno de los grandes aportes del libro es acerca de la confianza. El pastor Arocha muestra cómo la confianza no es un simple sentimiento, sino que es una respuesta informada al carácter de Dios. Por tanto, la vida del cristiano puede descansar en dos verdades: el poder y la bondad de Dios, que nos recuerdan que el Señor no solo puede ayudarnos, sino que quiere hacerlo.
Algo especialmente enriquecedor es que el autor no se queda en la doctrina abstracta, sino que cada uno de los seis capítulos que conforman esta obra incluye aplicaciones prácticas. Por ejemplo, acompaña al lector a hacer el ejercicio de examinar dónde descansa su confianza y a reconocer que «incluso las bendiciones más legítimas pueden convertirse en peligrosos ídolos cuando reemplazan al Dador; cuando estamos confiando más en las criaturas que en el Creador» (p. 17).
Uno de los mayores aciertos del libro es mostrar que la confianza en Dios no se produce con solo decir: «Confía», sino que es obra del Espíritu en el interior. A partir de ahí, desarrolla lo que llama «estímulos» para fortalecer la confianza. No presenta esto como una receta mágica, sino como disciplina del alma. El convencimiento profundo de la bondad de Dios, por ejemplo, es vital.
El Señor es mi porción
Muchas veces, la confianza nace en medio de las ruinas. Jeremías contempló una devastación nacional y dolor personal. Aun así, trajo a su memoria la gran misericordia del Señor. Es allí donde la confianza deja de ser solo un refugio dulce en medio de la tormenta y se convierte en una decisión profunda: escoger a Dios como suficiente. Es rendirse a Su voluntad incluso cuando no la comprendemos. ¿Cuáles son los estímulos que favorecen nuestra confianza en Dios? El autor nos ayuda a ver algunos basados en el análisis del libro de Lamentaciones:
- La obra del Espíritu Santo con poder en nuestro interior (p. 36).
- La convicción de que Su bondad es verdadera (p. 37).
- Ejercitar los ejercicios/disciplinas espirituales (p. 40).
- Ejercitarse para anticipar situaciones adversas (p. 42).
- Buscar el apoyo bíblico adecuado para cada situación (p. 46).
La parte final de este nuevo recurso es especialmente contundente: si el Señor es mi porción, eso debe evidenciarse en una vida santa. El autor no permite que la confianza se reduzca a una experiencia meramente emocional; la conduce al terreno práctico. Aquí ofrece una enseñanza clave: la confianza verdadera conduce a la obediencia y la obediencia confirma la autenticidad de esa confianza.
Para los verdaderos creyentes, el evangelio nos recuerda que la única solución en medio del dolor es tomar a Dios como nuestra porción por medio de la obra redentora de Cristo. Quien ama a Cristo ama Su Palabra, quien toma a Cristo como porción guarda Sus mandamientos.
Aunque el libro aborda el sufrimiento desde una perspectiva bíblica sólida, su propósito no es desarrollar una teología sistemática del dolor, sino acompañar al creyente a fortalecer su confianza en el carácter y las promesas de Dios.
Por eso este libro me impresiona, ya que logra algo que no es sencillo: mantiene una línea profundamente bíblica sin volverse abstracta y sostiene un tono pastoral consistente a lo largo de sus páginas. Es una obra que, por momentos, puede resultar incómoda al confrontar el corazón, pero al mismo tiempo tiene la belleza de consolar mientras exhorta.
Si bien en algunos tramos el tema central puede parecer reiterativo o adoptar un tono bastante frontal y directo, esto también responde al estilo «puritano» que caracteriza la obra: una insistencia deliberada en enseñar con claridad y confrontar el corazón sin rodeos.
En Él espero
Este no es un libro para quienes van apresurados buscando la «pastillita» devocional del día, ni para quienes se conforman con frases motivacionales fáciles de subrayar. No. Es un libro para quien está dispuesto a detenerse y examinar con honestidad dónde está descansando realmente su alma en medio de las pruebas. Es una lectura que exige pausa y disposición a ser confrontado.
Lo recomiendo especialmente para quienes estén en el horno ardiente y el fuego purificador; para líderes que acompañan a otros en medio del sufrimiento y, en general, para todo creyente que anhela crecer en una teología práctica de la confianza.
El mensaje final es claro y poderoso: la confianza alcanza su madurez cuando Dios deja de ser simplemente un recurso al que acudimos y se convierte en algo más íntimo: nuestra porción.
Al igual que Jeremías en medio de las ruinas, el lector termina este libro no necesariamente con menos preguntas, pero sí con una convicción más firme: la esperanza no nace de la ausencia de aflicción, sino de traer a la memoria quién es Dios.
La fe madura no consiste en negar el dolor, sino en repetir con el alma lo que el profeta aprendió en el sendero más oscuro de su vida: «El Señor es mi porción; por tanto, en Él espero». Y precisamente hacia ese punto —del lamento a la confianza consciente— es que este libro quiere conducirnos. Por esa honestidad pastoral, este es un libro que vale la pena leer.
Aquí puedes leer un fragmento de este libro que responde a la pregunta Cómo confiar solo en el Dios lleno de bondad.
Karina Evaristo
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/resenas/resena-conoce-su-corazon-confia-su-mano/
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