El jengibre es una de esas raíces que han viajado por culturas y siglos sin perder protagonismo. En la medicina tradicional china se ha utilizado para “calentar” el sistema digestivo y dispersar el frío interno, un concepto que hoy podemos interpretar como esa sensación de lentitud digestiva típica de los meses de invierno.

Su aroma picante y fresco es sólo la punta del iceberg: debajo de la piel irregular del rizoma se esconden compuestos muy activos, como los ginjeroles y los shogaoles, que explican su fama como planta digestiva, antiinflamatoria y protectora de la mucosa gástrica.
Jengibre y salud digestiva: la experiencia y lo que sabemos
Hace décadas que el jengibre se utiliza para aliviar náuseas, hinchazón, gases y esa sensación de estómago “bloqueado” después de comer. Cuando se consume de forma regular, muchas personas notan menos pesadez, digestiones más ágiles y una reducción clara del malestar postprandial.
La investigación también apunta en esta línea: en complementos nutricionales que utilizan polvo de jengibre seco, se ha visto que dosis de entre 1 y 2 gramos útiles al día pueden mejorar la sensación de plenitud y el dolor epigástrico. Es importante remarcar que estas cantidades corresponden a formatos concentrados, y no a una infusión esporádica. Sin embargo, en el día a día la cocina ofrece una forma muy accesible de integrarlo: cuando lo utilizamos a menudo, aunque sea en cantidades pequeñas, su efecto digestivo se va notando.
En situaciones más complejas, como el colon irritable o la inflamación crónica intestinal, los resultados son variados. Algunos estudios observan mejoras en inflamación, dolor y calidad de vida; otros no encuentran diferencias relevantes. Por eso, hoy por hoy, lo más honesto es decir que el jengibre puede ser un buen complemento, pero no sustituye el tratamiento médico cuando existe una patología establecida.
Cuando comemos jengibre, sus compuestos picantes activan receptores que nos ayudan a poner en marcha el movimiento digestivo
Cómo actúa sobre el sistema digestivo
Cuando comemos jengibre, sus compuestos picantes activan receptores que ayudan a poner en marcha el movimiento digestivo. Por eso muchas personas notan que después de una comida copiosa la sensación de pesadez baja más rápido. También desempeña un papel interesante en la percepción de la náusea: su perfume fresco y su efecto térmico pueden rebajar esa sensación de estómago “removido” típica del estrés, de los viajes o de los cambios de ritmo.
Además, el jengibre favorece la producción de mucina protectora, una capa que recubre el estómago y actúa como defensa natural frente a los ácidos y algunos medicamentos irritantes. Esto explica que en estudios experimentales aparezca como una raíz gastroprotectora. Sin embargo, en la práctica lo que nota quien lo toma es simple: más confort digestivo y menos malestar.
Por qué elegir jengibre ecológico
Cuando hablamos de salud digestiva tiene mucho sentido preguntarnos también por la calidad de lo que ingerimos. El jengibre cultivado de forma intensiva puede acumular residuos de pesticidas en el suelo y en la misma raíz, que es la parte que consumimos. Elegir jengibre ecológico significa reducir esta carga química innecesaria y asegurar que el aroma y el perfil de compuestos activos provienen realmente de la planta.
Algunos estudios sugieren que el jengibre ecológico puede tener hasta un 20% más de compuestos activos, como el gingerol, que aportan mayores beneficios para la salud. Cuando utilizamos el jengibre como soporte digestivo tiene sentido optar por la versión más limpia y respetuosa posible.
Recetas de invierno para mimar la digestión
El invierno es el momento ideal para incorporar el jengibre al día a día. Una opción muy sencilla es preparar una infusión caliente con dos o tres rodajas finas de raíz fresca, algo de piel de limón ecológico y, si se quiere, un poco de canela. Esta bebida calienta, ayuda a activar la circulación y alivia la sensación de frío interno y barriga cargada después de las comidas.
En el ámbito culinario, el jengibre combina muy bien con cremas de calabaza, zanahoria o boniato. Añadirlo al final de la cocción, rayado fino, aporta un toque picante agradable y al mismo tiempo conserva mejor sus aceites esenciales. También se puede incorporar en salteados de verduras con tofu o legumbres o en woks rápidos para cenas de invierno.
Para las personas que tienden a la hinchazón, un recurso práctico es tomar, después de la comida principal, media taza de agua caliente con una rodaja de jengibre y unas semillas de hinojo ligeramente aplastadas. Esta combinación une el efecto carminativo de ambas plantas y suele reducir la sensación de gases y presión abdominal. También existen complementos nutricionales que combinan los ginjeroles del jengibre con enzimas digestivas de la papaya o de la piña como complemento para ayudar a la función digestiva.
Dosis, seguridad y sentido común
En complementos nutricionales las dosis más habituales son entre 1 y 2 gramos diarios de jengibre seco, repartidos entre las comidas. En cambio, en formato fresco, una o dos rodajas por infusión o por plato son suficientes para notar su efecto. El jengibre es seguro para la mayoría de personas, aunque, tomado en exceso, puede provocar acidez o leve irritación gástrica. En casos de embarazo, medicación anticoagulante, hipertensión o enfermedades digestivas graves, es recomendable comentarlo con el profesional de referencia antes de utilizarlo en forma concentrada.
Sin embargo, como especia fresca, incorporar jengibre es una manera sencilla y natural de dar un impulso a la digestión, mantener el estómago más cómodo y añadir un punto aromático a una gran cantidad de platos y bebidas que invita a disfrutar del ritual de comida. Integrado en infusiones y recetas de invierno, el jengibre se convierte en un fiel compañero para cuidar el aparato digestivo sin perder el placer de la cocina cotidiana.
Fuentes: Aregawi LG, Gebremeskel TG, Zoltan C. The preventive and therapeutic effects of ginger on bowel disorders: A systematic review. Food Science & Nutrition, 2024.
Autora: Jordina Casademunt, Nutricionista Oncológica.
Julia
Fuente de esta noticia: https://www.bioecoactual.com/2026/03/31/jengibre-la-raiz-aliada-de-la-digestion/
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