
¿Qué celebramos en Semana Santa? ¿Por qué se traslapa con la Pascua judía? Seguramente sabes que el Señor Jesús nació en Israel, que fue criado como judío y que murió y resucitó en Jerusalén, mientras se celebraba la fiesta de la Pascua. Pero te invito a que revisemos nuevamente el relato de la institución de la cena del Señor y última Pascua celebrada durante Su primera venida, contada en Lucas 22:14-20, para considerar un poco más la relevancia de la Pascua judía para la Semana Santa.
Espero que esta lectura atenta, la cual observa cómo el Señor Jesús toma algunos elementos de la Pascua para anunciar los eventos de Su pasión, te animen como a mí a celebrar esta Semana Santa con más gratitud y una comprensión mayor de la redención que celebramos.
La última Pascua
El Señor Jesús subió a Jerusalén año tras año, como lo hacía toda familia judía piadosa, para celebrar esta fiesta (cp. Lc 2:41-43; Jn 2:13). La Pascua recordaba cómo Israel se había convertido en pueblo, siendo liberados de la esclavitud (Éx 12).
Pero en la semana de Su pasión, hubo una Pascua que fue diferente. Fue de algún modo la última Pascua y también la primera nueva Pascua:
Cuando llegó la hora, Jesús se sentó a la mesa, y con Él los apóstoles, y les dijo: «Intensamente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer; porque les digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios» (Lc 22:14-16).
Esta Pascua era la última que el Señor Jesús celebraría «antes de padecer». Pero no solo por eso era la última. Dado que la siguiente Pascua que comería la celebraría «hasta que se cumpla en el reino de Dios», esto quiere decir que también era la última Pascua de una era.
Como explican David W. Pao y Eckhard J. Schnabel, «el esperado banquete mesiánico se interpreta como una comida pascual, que celebra los poderosos actos de liberación de Dios que establecieron la alianza en el monte Sinaí, así como la nueva alianza (cp. 22:20) inaugurada en el monte Sion».1
De ese modo, la última Pascua celebrada por el Señor Jesús se convirtió en la última Pascua antes de una nueva liberación, un nuevo memorial y un nuevo pacto. Para esto observemos tres elementos de esta cena que relata Lucas.
1. Tomó una copa: Nueva Pascua
Y tomando una copa, después de haber dado gracias, dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; porque les digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios» (vv. 17-18).
La celebración de la cena de Pascua judía en la actualidad conlleva cuatro copas y, si la liturgia en el primer siglo era parecida a la celebración actual, es posible que esta haya sido la primera o la segunda de esas cuatro copas.2 La primera abre la celebración y la segunda se toma después de contar la historia del Éxodo. Pero el relato no menciona cómo el Señor seguía la celebración judía, sino cómo la llenaba de nuevo significado.
La última Pascua celebrada por el Señor Jesús se convirtió en la última Pascua antes de una nueva liberación, un nuevo memorial y un nuevo pacto
Lo que es evidente no es que el Señor Jesús está recordando cómo salieron de Egipto y cómo fueron librados de las plagas, sino que está por venir «el reino de Dios». Y, cuando eso suceda, Él volverá a beber del fruto de la vid.
La primera Pascua fue celebrada en Egipto, viendo hacia adelante (Éx 12:11-13): pronto el Señor ejecutaría Su juicio sobre los dioses de Egipto y Su pueblo sería librado. Y esta última Pascua parece de alguna forma una primera nueva Pascua, pues también ve hacia adelante, hacia la llegada del reino de Dios. Sabemos que el Señor Jesús después de Su resurrección está como Rey en los cielos, pero también sabemos que esperamos Su regreso cuando instaurará Su reino en la tierra.
Así que esta Semana Santa, miremos hacia adelante. Hacia la esperanza que aguardamos de celebrar el banquete mesiánico con nuestro Señor Jesús para, desde entonces, vivir con Dios y gozar de Su presencia en el reino por siempre.
2. Tomó el pan: Nuevo memorial
Durante la celebración de la cena de Pascua, se comía el cordero junto con el pan sin levadura y las hierbas amargas; lo mismo que se comió en la primera Pascua (Éx 12:8). Esto era así porque el Señor había dicho por medio de Moisés y Aarón: «Y este día será memorable para ustedes y lo celebrarán como fiesta al SEÑOR. Lo celebrarán por todas sus generaciones como ordenanza perpetua» (v. 14, énfasis añadido).
Pero el Señor Jesús, en esta Pascua tan especial, no solo hizo memoria de los grandes actos de Dios en el pasado, sino que también enseñó a Sus discípulos que, de ahora en adelante, el memorial se trataría sobre lo que Él iba a ejecutar por Su pueblo: «Y tomando el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: “Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí”» (Lc 22:19, énfasis añadido).
En esta Semana Santa, hagamos memoria. Recordemos que el Señor Jesús, como cordero inmolado y pan partido, se entregó por nosotros
El pan que servía para recordar la prisa con la que salieron de Egipto (de ahí que no llevara levadura, pues no había tiempo suficiente para que creciera la masa) ahora serviría para recordar al Señor Jesús que se entregó por los Suyos. Sus discípulos tendrían una redención más grande que recordar, la liberación que el Señor Jesús lograría por medio de entregarse por ellos.
Así que esta Semana Santa, hagamos memoria. Recordemos que el Señor Jesús, como cordero inmolado y pan partido, se entregó por nosotros, los que hemos puesto nuestra fe en Él. Comamos recordando y celebrando que el Señor se entregó por nosotros.
3. Tomó otra copa: Nuevo pacto
De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes (v. 20).
La tercera copa de la cena de Pascua de la celebración judía actual se llama la copa de la redención, se toma después de la cena y con ella se recuerda que el Señor liberó a Su pueblo de Egipto. Pero el pueblo no solo fue liberado. Cuando llegó al Sinaí, el Señor hizo un pacto con ellos para que fueran Su pueblo (Éx 19:1-6; 24:4-8).
No obstante, cuando el Señor Jesús tomó la copa después de haber cenado no recordó el antiguo pacto, sino que anunció el cumplimiento del nuevo pacto (cp. Jr 31:31-34). En el primer pacto, el pueblo se comprometía a guardar la ley de Dios (Éx 19:5; 24:7), mientras que en el segundo el Señor se comprometía a escribir la ley en el corazón de Su pueblo (Jr 31:33). En el primer pacto hubo sangre derramada y rociada sobre el pueblo (Éx 24:8) y en el nuevo pacto es la sangre del Señor Jesús la que es derramada (Lc 22:20; cp. 1 P 1:2).
En esta Semana Santa, adoremos. Exaltemos con nuestra vida al Cordero que derramó Su sangre
Como era necesario para establecer un pacto, el Señor Jesús derramó Su sangre para que nosotros pudiéramos ser Su pueblo. Nuestra maldad fue quitada y nuestros pecados olvidados por causa de Su sacrificio (cp. Jr 31:34). Por Su expiación tenemos al Espíritu en nosotros y la ley escrita en nuestros corazones (cp. Ro 2:14-15; 8:10-11).
Así que esta Semana Santa, adoremos. Exaltemos con nuestra vida al Cordero que derramó Su sangre. Sigamos el llamado que dio una vez el apóstol Pablo:
Limpien la levadura vieja para que sean masa nueva, así como lo son en realidad sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad (1 Co 5:7-8).
“Después de haber dado gracias”
En Semana Santa celebramos la redención que el Señor compró para nosotros entregando Su cuerpo y derramando Su sangre, para que pudiéramos ser parte de Su reino. Celebremos con gratitud.
El Señor Jesús dio gracias después de tomar la copa (Lc 22:17), después de tomar el pan (v. 19) y «de la misma manera tomó la copa después de haber cenado» (v. 20). Si el Señor Jesús estaba tan lleno de gratitud mientras anunciaba la redención que ejecutaría por nosotros, ¿no deberíamos rebosar de gratitud esta Semana Santa mientras celebramos nuestra redención?
Katherine de Estrada
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/semana-santa-pascua/
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