Colombia registró en febrero de 2026 la tasa de desempleo más baja para ese mes en más de dos décadas, una señal de alivio para el mercado laboral que, sin embargo, convive con desafíos estructurales que aún limitan la solidez de la recuperación. La desocupación se ubicó en 9,2%, una caída de 1,1 puntos porcentuales frente al 10,3% reportado en el mismo mes del año anterior, de acuerdo con cifras oficiales del DANE.
La directora del DANE, Piedad Urdinola, destacó que el resultado refleja una mejora sostenida en los indicadores laborales, impulsada principalmente por la generación de empleo en sectores de servicios y actividades profesionales.
El resultado estuvo acompañado por una expansión del empleo y un aumento en la ocupación. La tasa de ocupación alcanzó el 58,7%, por encima del 58,0% registrado un año atrás, mientras la tasa global de participación se mantuvo en 64,7%, reflejando la proporción de personas en edad de trabajar que están empleadas o buscando empleo.
En términos absolutos, el país sumó 624.000 nuevos ocupados frente a febrero de 2025, al tiempo que el número de personas desempleadas se redujo en 252.000, lo que evidencia una mejora en los indicadores laborales en medio de un entorno económico todavía exigente.
La fotografía del mercado laboral muestra que de los 41 millones de colombianos en edad de trabajar, 24,1 millones tienen empleo, 2,45 millones están desocupados y 14,47 millones permanecen fuera de la fuerza laboral. En la práctica, esto significa que cerca de seis de cada diez personas en edad de trabajar están ocupadas, mientras más de un tercio continúa al margen del mercado.
El crecimiento del empleo estuvo liderado por sectores intensivos en servicios. Las actividades profesionales, científicas y técnicas encabezaron la generación de puestos de trabajo con 250.000 nuevos ocupados, seguidas por la administración pública, educación y salud con 244.000, y las actividades artísticas y de servicios con 188.000. En contraste, el sector agrícola registró una pérdida significativa de 363.000 empleos, lo que evidencia desequilibrios en la recuperación sectorial.
Pese a la mejora en las cifras generales, la calidad del empleo sigue siendo uno de los principales retos. La informalidad se ubicó en 55,3%, con una reducción de 2,3 puntos porcentuales frente a un año atrás, pero aún implica que más de la mitad de los trabajadores se desempeña en condiciones no formales, sin acceso pleno a seguridad social ni estabilidad.
La brecha de género también persiste, aunque muestra señales de reducción. La tasa de desempleo fue de 7,4% para los hombres y de 11,7% para las mujeres, lo que representa una diferencia de 4,3 puntos porcentuales, la más baja desde que existen registros comparables.
Al mismo tiempo, el número de personas fuera de la fuerza laboral aumentó en 176.000, un dato que sugiere que parte de la caída en el desempleo también responde a dinámicas de participación, más allá de la creación de empleo.
El balance deja una doble lectura. Por un lado, el mercado laboral colombiano muestra avances claros en generación de empleo y reducción del desempleo. Por otro, la alta informalidad, las brechas persistentes y la débil incorporación de población al mercado siguen marcando los límites de una recuperación que, aunque significativa, aún no logra consolidarse plenamente.