Para el economista Germán Deagosto, el año 2025 dejó una “foto” mejor que la “película”: un buen desempeño en el primer semestre, pero enfriamiento en el segundo. En entrevista con La Mañana, analizó la situación económica marcada por el atraso cambiario y una inflación que “sobrecumplió” la meta. Con respecto a los desafíos estructurales que enfrenta el país, mencionó la competitividad, la inversión, la innovación, el capital humano y la pobreza infantil. “¿A qué tipo de desarrollo puede aspirar un país donde uno de cada tres niños nace en un hogar pobre?”, se cuestionó.
¿Qué balance hace de la situación económica del país en 2025, considerando el cambio de gobierno?
En materia de actividad me parece importante distinguir el desempeño diferenciado de los dos semestres, dado que el dinamismo económico y laboral de la primera mitad contrasta con las señales de enfriamiento de la segunda. La foto del 2025 termina siendo mejor que la película.
En el frente fiscal, y partiendo de un escenario más restrictivo del previsto, la situación es compleja y se agravaría más producto de un conjunto de factores, entre los que se destaca un crecimiento menor del proyectado en el Presupuesto. En materia de precios, se agudizó el problema del encarecimiento relativo del país (atraso cambiario) y se terminó sobrecumpliendo la meta inflacionaria, un escenario relativamente inédito que genera ganancias y pérdidas distribuidas asimétricamente en el tiempo y entre los agentes.
¿En qué aspectos diría que la política económica actual se diferencia de la del gobierno anterior?
Uno de los aspectos más evidentes puede ser la composición de la corrección fiscal para enfrentar un escenario caracterizado por restricciones fiscales importantes. La administración anterior enfatizó la importancia de reducir el déficit a través del recorte de gastos, más allá de que no lo hizo, y la actual cargó la mejora sobre la espalda de los ingresos, proyectando un gasto relativamente estable en términos del PIB. Otro aspecto más reciente que podría distinguir las aproximaciones de los equipos económicos podría ser la intervención directa en el mercado de cambios, con el objetivo de mitigar la caída del dólar. También el diseño de las pautas salariales podría ser otro ejemplo.
Más allá de lo anterior, creo que en muchos casos las líneas de continuidad parecen tener trazos más firmes de lo que le gustaría admitir al sistema político, que se presta cada vez más para el espectáculo de la polarización y la exageración impostada, asumiendo que existen soluciones sencillas a problemas complejos.
Por diversos motivos, muchos de los cuales exceden la esfera estrictamente económica, la agregación de las preferencias uruguayas (que obviamente falla en dar cuenta de la diversidad que atraviesa la sociedad) continúa reconociendo el valor de la estabilidad y el gradualismo: preferimos avanzar más lento, pero cohesionados, que rápido y disgregados. Sin embargo, eso fortalece el apego hacia el statu quo, que claramente está funcionando para un porcentaje cada vez menor de la población, que justo es el que tiene la capacidad real de alterarlo.
Evidentemente, el pacto social del Uruguay funciona mejor que en otros lugares, como nos gusta destacar, pero funciona solo para una parte de la población que se va achicando rápidamente. En algún momento, el devenir de los acontecimientos dejará en claro que nuestra complacencia y mirada romántica de nuestra excepcionalidad es apenas un destello de algo que ya dejamos atrás.
Volviendo al comienzo, un elemento que podría haber diferenciado mejor los dos enfoques habría sido avanzar más sobre la imposición a la riqueza, pero incluso en ese caso operan factores que van más en la dirección de la continuidad que de la disrupción. De hecho, hay un reconocimiento explícito de esto por parte de las autoridades: “Nadie nos eligió para hacer una revolución”. La duda es si esa aproximación es adecuada para los tiempos que corren y para el acervo doméstico de problemas acumulados, o si se requiere una vocación de cambio más ambiciosa –para un lado o para el otro– para combatir el inconformismo legítimo que arroja el sistema actual.
Según han advertido diversos economistas, e incluso el ministro Oddone, Uruguay arrastra desde hace años desafíos estructurales que inciden sobre su capacidad de crecimiento. ¿Cuáles le parecen más urgentes y qué posibilidades reales hay de encararlos en este período?
Me parece que el diagnóstico es relativamente compartido y, en todo caso, el problema del Uruguay es que está sobrediagnosticado; el tema es cómo superar las restricciones que impone la economía política y la resistencia que imponen los grupos de presión que se benefician de las disfuncionalidades en materia de competencia, regulación, beneficios tributarios, inserción externa, formación de precios, burocracia, etcétera. Creo que ese es el problema principal, porque los desafíos estructurales están identificados.
Dicho lo anterior, no es original señalar la importancia de profundizar las reformas microeconómicas para atacar los fundamentos reales de la competitividad (que están lejos de la administración de los vaivenes del dólar), en especial dentro del sector no transable; de generar condiciones más atractivas para la inversión; de fomentar la innovación; de potenciar y adecuar las capacidades del capital humano para evitar que la disrupción tecnológica termine de dualizar la sociedad (lo que requiere acciones en varios frentes, desde la educación a los programas de reconversión laboral); de administrar las tensiones geopolíticas en la estrategia de inserción externa; y de garantizarles a todos los uruguayos un “mínimum” que reduzca las enormes desigualdades en el punto de partida y les permita romper la lógica intergeneracional de la marginalidad. En definitiva: ¿a qué tipo de desarrollo puede aspirar un país donde uno de cada tres niños nace en un hogar pobre? Este es un problema para el crecimiento potencial, y por varias vías, pero también es de justicia.
Sobre lo anterior, algunas iniciativas ya se han promovido, otras se adelantarán (según informó Oddone) y otras quedarán por el camino; espero que sean las menos.
¿Qué perspectivas tiene para la economía en 2026?
Por un lado, el crecimiento podría ser menor al previsto, dada la inercia que se arrastra desde el año pasado. Esta desaceleración tensionará el empleo y puede complicar el frente fiscal, dado que tira para abajo la recaudación en un escenario donde el gasto crecerá más de lo previsto en términos reales. En ambos casos, el desafío está en la combinación del bajo crecimiento con el sobrecumplimiento de la inflación.
En definitiva, ante un magro dinamismo, la política económica tendrá más dificultades para arbitrar los equilibrios entre inflación, competitividad y crecimiento.
¿Qué tanto cree que va a incidir el escenario internacional en el desempeño económico del país en los próximos años?
Es difícil calibrarlo con certeza, dado que estamos ante la confluencia de un conjunto de transformaciones estructurales cuyas derivadas alteran los cimientos mismos del ordenamiento vigente desde la segunda posguerra. Hay quienes consideran que estamos ante un momento de transición y hay quienes argumentan que estamos ante una ruptura; que no transitamos por una era de cambios, sino que estamos ante un cambio de era.
En ese sentido, resulta dificultoso trazar los contornos del tipo de mundo que tenemos por delante, aunque comparto la mirada del primer ministro canadiense sobre el riesgo de la compartimentación actual: un mundo más pobre, más frágil y menos sostenible. Paradójicamente, lo poco que podemos afirmar con certeza es que se terminaron las certezas; la incertidumbre y la imprevisibilidad parecen ser dos rasgos característicos de esta nueva época, junto con el proteccionismo y la confrontación. Eso nunca va a ser bueno para Uruguay. Pero, más allá de estas conjeturas, en el corto plazo tampoco parece vislumbrarse un escenario externo muy favorable para nosotros.
Redacción
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/economia/uno-de-cada-tres-ninos-nace-en-un-hogar-pobre-y-es-necesario-romper-la-logica-intergeneracional-de-la-marginalidad/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Four Seasons Yachts debuta y marca una nueva era en alta mar
- ★¿Qué anunció Xbox y por qué Hades II dispara Game Pass?
- ★Jueza anula temporalmente la designación de Trump contra Anthropic como riesgo nacional
- ★Argentina: la deforestación aumenta 40% y es una amenaza a los bosques nativos
- ★Tragedia en Bangladesh: micro cae al río Padma y deja 26 muertos

