A 35 años de la firma del Tratado de Asunción en 1991, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) se consolida como el principal experimento de integración regional en América Latina, acompañado desde 2007 por su órgano político deliberativo. Nacido en un contexto de transición democrática y crisis económica, el bloque fue concebido como una herramienta para dinamizar el comercio, fortalecer la cooperación y proyectar a la región en el escenario global. Desde entonces, su evolución ha estado marcada por avances significativos, tensiones internas y una constante redefinición de sus objetivos estratégicos.

El MERCOSUR surgió con un propósito claro: eliminar barreras comerciales, facilitar la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, y construir un mercado común entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. A partir de 1995, con la implementación de la unión aduanera y el Arancel Externo Común, el bloque dio un salto cualitativo hacia la integración económica. Con el tiempo, se incorporaron nuevos miembros y asociados, ampliando su influencia regional. Hoy, representa cerca del 70% de la población sudamericana y una de las principales economías del hemisferio sur.
Uno de los principales logros del MERCOSUR ha sido la consolidación de América del Sur como una zona de paz y cooperación. La integración no solo se limitó al comercio, sino que se extendió a ámbitos como derechos humanos, educación, salud y políticas sociales. La ciudadanía del MERCOSUR, por ejemplo, permitió avances concretos en la libre circulación de personas y el acceso a derechos en países miembros. Asimismo, el incremento del comercio intrarregional durante las primeras décadas evidenció el impacto positivo del bloque en la dinamización económica.
En paralelo, el proceso de institucionalización dio origen al PARLASUR, creado formalmente en 2005 y puesto en funcionamiento en 2007. Este órgano, aunque de carácter consultivo y sin poder legislativo vinculante, representa un esfuerzo por dotar al bloque de legitimidad democrática y participación ciudadana. Su evolución ha sido gradual y, en muchos aspectos, limitada, enfrentando desafíos como la suspensión de elecciones directas y su bajo nivel de institucionalización. Aun así, ha servido como espacio de debate político regional y articulación de agendas comunes.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, ha abanderado la apertura este sábado de la cumbre del Mercosur con un discurso de marcado cariz político e internacional, en el que ha destacado la importancia suprema de «construir una Sudamérica próspera y pacífica como la única doctrina que nos conviene» y avisado de que una posible invasión estadounidense de Venezuela, como ha contemplado el presidente de EEUU, Donald Trump, «representaría una catástrofe humanitaria para el hemisferio entero».
No obstante, el camino del MERCOSUR ha estado lejos de ser lineal. Las asimetrías económicas entre sus miembros, las diferencias políticas y las dificultades para avanzar en acuerdos comerciales externos han generado tensiones recurrentes. Países como Uruguay han cuestionado la rigidez del bloque, mientras que otros han impulsado reformas para flexibilizar su funcionamiento. Estas tensiones reflejan el dilema estructural entre integración profunda y soberanía nacional, una constante en los procesos regionales.
A pesar de estas dificultades, el bloque ha demostrado resiliencia. En los últimos años, ha logrado avances en modernización aduanera, digitalización de procesos y coordinación de políticas públicas. Además, ha fortalecido su rol como plataforma de diálogo político y cooperación regional, abordando temas como migración, democracia e inclusión digital. Estos avances evidencian una evolución más allá de lo estrictamente comercial, consolidando al MERCOSUR como un espacio multidimensional de integración.
El presente del MERCOSUR está marcado por un hito histórico: el acuerdo comercial con la Unión Europea, resultado de más de 25 años de negociaciones. Este tratado, que involucra a más de 700 millones de personas y una parte significativa del PIB mundial, representa una oportunidad estratégica para posicionar al bloque en el comercio global, aunque también ha generado críticas por sus implicaciones ambientales y productivas. Su implementación abre una nueva etapa en la inserción internacional del MERCOSUR.

De cara al futuro, el desafío del MERCOSUR será profundizar la integración sin perder cohesión interna. Esto implica avanzar en reformas institucionales, fortalecer la participación ciudadana y responder a nuevas agendas globales como el cambio climático, la transición energética y la digitalización. Más que un proyecto concluido, el MERCOSUR sigue siendo una construcción en marcha, cuya relevancia dependerá de su capacidad para adaptarse a un mundo en transformación.
En su aniversario, el MERCOSUR no solo celebra su historia, sino que reafirma su vigencia como proyecto político y económico. Entre logros y dificultades, el bloque ha demostrado que la integración regional es un camino complejo pero necesario. El PARLASUR, por su parte, continúa siendo la expresión institucional de esa aspiración democrática. Ambos organismos, con sus limitaciones y potencialidades, encarnan la búsqueda de una América del Sur más unida, soberana e integrada en el escenario global.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es un periodista brasileño, originario de Goiás, reconocido por su trabajo en la cobertura de temas internacionales y por su liderazgo en la organización Prensa Mercosur.
Prensa Mercosur: Se desempeña como presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur, un medio centrado en noticias sobre integración regional, geopolítica y derechos humanos en América Latina.
Geopolítica: A menudo comenta y analiza las relaciones diplomáticas entre el Mercosur y grandes potencias como China.
Repatriación (2016): Alcanzó notoriedad en 2016 cuando fue repatriado de Ecuador a Brasil en una misión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), acompañado de su familia, tras situaciones de emergencia en el país andino.
Presencia Internacional: Mantiene una fuerte conexión con Paraguay y Ecuador, participando en eventos académicos y diplomáticos, como visitas a la UNILA (Universidad Federal de la Integración Latinoamericana) para fomentar programas de intercambio.
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