¿Por qué los hermanos recuerdan la infancia de manera diferente?
En muchas familias ocurre una escena curiosa. Los hermanos se reúnen y comienzan a recordar la infancia. Hablan de la casa donde crecieron, de los padres, de las reglas del hogar, de los momentos felices y de los conflictos.
Pero de pronto aparece la sorpresa.
Uno dice:
“Papá era muy estricto”.
Otro responde:
“¿Estricto? Para mí era muy permisivo”.
Uno recuerda una infancia llena de cariño.
Otro habla de abandono emocional.
Ambos crecieron en la misma casa, con los mismos padres, pero pareciera que vivieron en familias completamente diferentes.
¿Cómo es posible?
La respuesta está en algo fundamental que la psicología familiar ha demostrado durante décadas: cada miembro de una familia ocupa un lugar distinto dentro del sistema familiar.
La familia como sistema.
Desde la terapia sistémica se entiende que la familia funciona como un sistema relacional, donde cada integrante cumple un papel particular.
No todos los hijos reciben exactamente el mismo trato, ni interpretan los acontecimientos de la misma manera, porque cada uno ocupa una posición psicológica diferente dentro del grupo.
Ese lugar puede depender de varios factores:
El orden de nacimiento
El género del hijo
Las expectativas de los padres
Las circunstancias económicas del momento
La personalidad del niño
Las crisis familiares que ocurren durante su crecimiento
Por esta razón, cada hijo crece en una versión distinta de la familia.
El peso del orden de nacimiento
Uno de los factores más estudiados es el orden de nacimiento.
- El hijo mayor: Con frecuencia es el hijo de los experimentos parentales. Los padres suelen ser más estrictos y protectores, porque están aprendiendo a ser padres. El primogénito puede sentir una gran presión por cumplir expectativas, convertirse en responsable o incluso asumir roles de liderazgo o cuidado.
- El hijo del medio: Muchas veces desarrolla habilidades sociales para encontrar su espacio entre los hermanos. Puede sentirse menos visible o menos reconocido dentro de la dinámica familiar.
- El hijo menor: Con frecuencia crece en un ambiente más flexible. Los padres ya han atravesado varias experiencias de crianza y suelen ser menos rígidos.
Esto no significa que uno tenga más amor que otro, sino que la dinámica familiar cambia con el tiempo.
El efecto de la percepción emocional.
La memoria humana no es una grabadora objetiva.
Los recuerdos se construyen a partir de emociones, interpretaciones y necesidades psicológicas.
Dos hermanos pueden vivir el mismo evento, pero su mente lo procesa de manera distinta.
Por ejemplo:
Un niño sensible puede percibir una corrección como rechazo.
Otro niño con personalidad más segura puede interpretarla como orientación.
Ambos vivieron la misma situación, pero la emoción con la que la experimentaron fue diferente, y esa emoción es la que queda registrada en la memoria.
En muchas familias se forman roles inconscientes que los hijos adoptan para mantener el equilibrio del sistema familiar.
Entre los más comunes se encuentran:
El hijo responsable
El que cuida, organiza y sostiene.
El hijo rebelde
El que desafía las normas y expresa los conflictos familiares.
El hijo invisible
El que intenta no generar problemas.
El hijo mediador
El que busca mantener la paz entre todos.
Estos roles no se asignan de manera consciente, pero influyen profundamente en la forma en que cada hijo vive la familia.
Cuando los recuerdos chocan.
En la adultez, estas diferencias pueden generar discusiones entre hermanos.
Uno puede decir:
“Papá siempre fue duro conmigo”.
Otro responder:
“Conmigo fue muy amoroso”.
Ambos pueden tener razón.
No porque los padres hayan sido completamente distintos, sino porque cada hijo ocupó una posición diferente en la historia familiar.
Comprender las diferencias
Aceptar que cada hermano vivió una experiencia distinta dentro de la misma familia es un paso importante hacia la reconciliación emocional.
No se trata de decidir quién tiene la razón.
Se trata de comprender que la realidad familiar no es única, sino una construcción hecha de múltiples miradas.
Reflexión final
La familia es como una casa llena de habitaciones.
Todos viven bajo el mismo techo, pero cada uno habita un cuarto diferente, mira por una ventana distinta y experimenta la casa desde su propio lugar.
Por eso, cuando los hermanos recuerdan la infancia, no están contando una mentira ni exagerando.
Simplemente están narrando la versión de la familia que les tocó vivir.
Y entender esto puede abrir la puerta a algo muy valioso:
la posibilidad de escucharnos sin negar la historia del otro
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32 (RVR1960)
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana pero actualmente es en Cali Colombia con una vasta experiencia en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.
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