Título original: Shelter // Origen: Estados Unidos // Dirección: Ric Roman Waugh // Guión: Ward Parry // Intérpretes: Jason Statham, Bodhi Rae Breathnach, Bill Nighy, Naomi Ackie, Bally Gill, Bryan Vigier, Harriet Walter, Celine Buckens, Michael Shaeffer, Daniel Mays, Tom Wu // Fotografía: Martin Ahlgren // Montaje: Matthew Newman // Música: David Buckley // Duración: 107 minutos // Año: 2026 //
6 puntos
DEMASIADO DRAMA
Por Patricio Beltrami
(@Pato_Beltrami)
Jason Statham es una de las figuras más importantes del cine de acción en el Siglo XXI, quizás el mayor exponente del género en ese lapso. Al igual que los más emblemáticos actores de los ochenta y noventa, ha desarrollado un sello característico a base de destreza física y carisma. Bendecido por el mismísimo Sylvester Stallone, quien lo convirtió en coprotagonista de la franquicia Los indestructibles, Statham ha forjado un nombre reconocido por el público y avalado por la industria. Sin embargo, El guardián: último refugio está lejos de ser uno de sus mejores trabajos. Los problemas no pasan por su aporte, ya que logra componer un héroe atractivo desde esa mezcla de parquedad, carisma y brutalidad que lo caracteriza, sino que la película apuesta demasiado por el drama personal para terminar construyendo una historia bastante genérica.
El guardián: último refugio relata la vida de Michael Mason (Jason Statham), un hombre que ha vivido sus últimos diez años recluido junto a su perro en una pequeña isla perdida en aguas escocesas. Solamente recibe la visita de un marinero y su sobrina Jessie (Bodhi Rae Breathnach), quienes todas las semanas le llevan provisiones, principalmente bebidas alcohólicas. Pero este aislamiento autoimpuesto se rompe cuando, en medio de una fuerte tormenta, el barco naufraga y Mason rescata a la malherida Jessie. Incapaz de curarla, el ermitaño viaja a la ciudad para comprar medicamentos, pero su llegada a la civilización desata las alarmas en los más altos niveles de la inteligencia británica. Desde ese momento, Mason deberá enfrentar represalias por las disputas del pasado mientras intenta que Jessie pueda huir de estos peligros sana y salva.
Ric Roman Waugh se toma su tiempo para establecer a los personajes y los conflictos de la historia. Justamente, el acto inicial, aproximadamente la primera media hora de película, está dedicado a ese fin. Sin embargo, el mayor defecto que presenta esta correcta construcción de la narrativa es que apuesta por un tono extremadamente dramático que se expresa desde lo más pesado de la solemnidad y la introspección, atentando así contra las virtudes de su protagonista. En un ejercicio similar al de Rescate implacable (producción notoriamente inferior a El guardián: último refugio), Statham intenta componer un hombre acomplejado, conflictuado por demás, que encuentra en los lugares comunes de la soledad y el alcoholismo su forma de rendir cuentas por las acciones del pasado.
Afortunadamente, pocos minutos transcurren hasta el naufragio y el inicio del vínculo de corte paterno-filial que entabla con la huérfana. Desde allí, la extrema parquedad de Mason comienza a desmoronarse para construir la relación con la preadolescente a partir de lo inexplorado de su amabilidad y humanidad. Casi a manera de buddy movie, el vínculo entre ambos evoluciona desde la honestidad y la dureza de sus intercambios mientras escapan con escasos recursos de peligros cada vez más letales. En ese sentido, si existe algún atractivo en esta película es su predilección hacia el movimiento y la acción a través de buenas secuencias de balaceras, emboscadas, persecuciones vehiculares y combates mano a mano. Incluso, el impacto del naufragio se sustenta a partir del trabajo sobre la tensión y el suspenso.
Mientras que la película se destaca en materia de acción, todo lo relacionado con el espionaje deja mucho que desear. Mientras que la producción pretende que las representaciones de la inteligencia británica se asemejen en sofisticación a las de la franquicia Bourne, lo cierto es que se termina cayendo en un lista interminable de lugares comunes que sólo funcionan como elementos de guion: internas palaciegas, secretos y corrupción, la inexperiencia y el desconocimiento de la nueva jefa, matones brutales, técnicos nerds todoterreno y el funcionamiento de una inteligencia paralela a cargo de oscuros veteranos de la agencia. De hecho, ni el gran Bill Nighy ni Naomi Ackie pueden aportarles matices atractivos a sus genéricos personajes. El guardián: último refugio termina siendo otra película de Jason Statham. Algo a reglamento y bastante deslucida, evita su propio naufragio cuando la calidez de la buddy movie y la acción desatada se imponen ante demasiado drama.
Fuente de esta noticia: https://www.funcinema.com.ar/2026/03/el-guardian-ultimo-refugio/
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