
Narendra Modi abrazó a Netanyahu en Jerusalén. 48 horas después, moría el líder supremo de Irán. La visita del primer ministro indio a Israel no fue una coincidencia, sino el símbolo del colapso de décadas de equilibrio. Entre la “relación civilizatoria” con Teherán y la alianza estratégica con Occidente, Nueva Delhi afronta su prueba más dura en medio de una guerra que ha dejado a los BRICS paralizados y a India comprando más petróleo que nunca a Rusia.
El 25 de febrero, mientras los portaaviones estadounidenses se desplegaban en Oriente Medio, el primer ministro indio, Narendra Modi, pronunciaba un “Am Yisrael Chai” (El pueblo de Israel vive) en la tribuna de la Knéset, la asamblea israelí. La visita, que supuso la firma de 16 acuerdos y la elevación de las relaciones bilaterales al nivel de “Asociación Estratégica Especial”, fue recibida con una ovación. Apenas 48 horas después de su partida, aviones estadounidenses e israelíes atacaban Teherán, resultando en la muerte del ayatolá Alí Jamenei.
La proximidad del viaje de Modi a la escalada militar ha desatado una tormenta política y estratégica. Para la oposición india y analistas internacionales, la imagen es demoledora: el líder de la mayor democracia del mundo abrazaba a un beligerante justo antes de un ataque que ha asesinado al líder supremo de un país que la propia India considera un “socio civilizatorio” y compañero en el bloque BRICS.
Este episodio no es un accidente, sino el síntoma más visible de una profunda reconfiguración de la política exterior india. Durante décadas, Nueva Delhi presumió de mantener un difícil equilibrio entre Irán e Israel, cultivando relaciones funcionales con ambos. Sin embargo, bajo el mandato de Modi, ese fiel de la balanza se ha inclinado decididamente hacia el oeste.
El precio del acercamiento a Occidente: El declive de la conexión iraní
La relación entre India e Irán es milenaria. Desde la influencia del persa en el hindi hasta la comunidad zoroástrica más grande del mundo, los lazos son profundos. En el tablero geopolítico moderno, Irán representaba para India una puerta de entrada estratégica a Afganistán y Asia Central, un camino para eludir a su rival, Pakistán. El puerto de Chabahar era la joya de la corona de esta visión: una inversión de 120 millones de dólares para operar el terminal de Shahid Beheshti, concebido como un polo logístico que compitiera con el puerto chino de Gwadar, en Pakistán.
Sin embargo, este proyecto y la relación energética bilateral se han visto sistemáticamente erosionados. El punto de inflexión llegó en 2005, cuando Estados Unidos ofreció a India un acuerdo nuclear civil sin precedentes a cambio de que Nueva Delhi moderara su postura hacia Irán en el Organismo Internacional de Energía Atómica. India aceptó, marcando el inicio de un alejamiento estratégico de Teherán. Las posteriores sanciones de la era Trump terminaron por estrangular el comercio de petróleo y paralizaron el desarrollo de Chabahar, a pesar de que el gobierno indio asegura estar gestionando exenciones con Washington.
48 horas que resumen un cambio de era
El viaje de Modi a Israel no fue un hecho aislado, sino la culminación de una década de acercamiento. Durante su visita, Modi y el primer ministro Benjamín Netanyahu no solo firmaron acuerdos en inteligencia artificial, tecnología cuántica y defensa, sino que Netanyahu llegó a proponer la creación de un “eje de hierro” entre naciones que comparten valores frente a lo que denominó “la oscuridad”.
Las 48 horas que separan el abrazo en Jerusalén de los misiles sobre Teherán han sido el centro de las críticas. Medios como Middle East Eye han cuestionado por qué Modi visitó Israel justo antes del estallido de la guerra, y por qué Nueva Delhi tardó días en ofrecer una respuesta oficial. Cuando llegó, el 28 de febrero, fue una declaración genérica que instaba a la “contención” y al respeto a la “soberanía e integridad territorial de todos los estados”, sin condenar el ataque ni mencionar a Irán explícitamente.
La frialdad de la respuesta contrastó con la rápida condena a los ataques contra Emiratos Árabes Unidos y con el silencio oficial ante la muerte de Jamenei. La oposición, liderada por el Partido del Congreso, no dudó en calificar la postura del gobierno como una “traición a los valores de la India” y un gesto “abyecto”.
El mar como espejo de las contradicciones
La fragata iraní IRIS Dena había atracado en el puerto de Visakhapatnam hacía apenas unas semanas, participando en un ejercicio naval internacional organizado por la Armada India, donde se celebraron los “vínculos culturales de larga data entre ambas naciones”. A principios de marzo, navegaba frente a las costas de Sri Lanka. Un submarino estadounidense la torpedeó y hundió. 87 marineros iraníes murieron. India, la anfitriona que había invitado al buque, guardó silencio.
Paradójicamente, al mismo tiempo que la IRIS Dena era hundida, otra nave iraní, la IRIS Lavan, recibía refugio en el puerto de Kochi, en el sur de India. El ministro de Exteriores, S. Jaishankar, confirmó en el Parlamento que Teherán había agradecido a India este gesto. Esta dualidad —refugio para uno, silencio sepulcral para el otro— es la radiografía perfecta de una India que intenta no quemar todos los puentes, pero que observa cómo el fuego de la guerra calcina sus históricas alianzas.
El espejo BRICS: India y la parálisis del “Sur Global”
La crisis no solo ha puesto a prueba las relaciones bilaterales de India, sino que ha actuado como un revelador ácido sobre la coherencia del bloque BRICS, que India preside este año 2026. El grupo, que desde 2024 cuenta con Irán entre sus once miembros (junto a potencias árabes como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí), ha sido incapaz de emitir una declaración conjunta sobre el conflicto, un silencio que contrasta fuertemente con la respuesta unificada que logró en junio de 2025, cuando bajo presidencia brasileña condenó los anteriores ataques a Irán.
La posición de India, como presidente rotatorio, ha sido particularmente reveladora de las tensiones internas. Mientras que potencias fundadoras como Brasil, Rusia y China condenaron explícitamente los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, Nueva Delhi optó por un perfil bajo que muchos analistas interpretan como un alineamiento de facto con el bando liderado por Estados Unidos. La condena del primer ministro Modi se centró en los ataques de represalia iraníes sobre los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, silenciando cualquier crítica a la ofensiva que mató al líder supremo iraní y soslayando el hecho de que el agredido inicial, Irán, es también miembro del bloque que preside.
Esta parálisis ha tenido consecuencias prácticas inmediatas. La presidencia india canceló una reunión de ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales programada para principios de marzo en Jaipur. El encuentro, clave para la “trilogía financiera” del grupo, fue víctima colateral de la escalada bélica y las dificultades logísticas derivadas del cierre del espacio aéreo.
Para los expertos, el conflicto expone las contradicciones de la expansión acelerada del grupo. La presencia de países con intereses regionales antagónicos, como Irán y las monarquías del Golfo, convierte cualquier posicionamiento colectivo en un ejercicio de equilibrismo casi imposible. La decisión de Sudáfrica, en enero de este año, de pedir a Irán que se retirara de un ejercicio naval de los BRICS para no incomodar a Estados Unidos, fue un presagio de la fragilidad actual.
En este contexto, el silencio de Nueva Delhi no es solo una postura de realpolitik, sino también un síntoma de una fractura más profunda. Algunos analistas señalan que la crisis genera una “crisis de confianza” entre los países más pequeños del “Sur Global”, que podrían cuestionar el valor de pertenecer a bloques de seguridad colectiva si estos no pueden proteger a sus miembros. Para India, la encrucijada es doble: debe gestionar un conflicto en su vecindario extendido mientras intenta sostener la credibilidad de un foro internacional que lidera y que, por ahora, se muestra profundamente dividido.
El petróleo ruso como salvavidas
Mientras el tablero diplomático se tensaba y los BRICS evidenciaban su parálisis, el gobierno de Modi activaba su plan de contingencia energética. Lejos de reducir su dependencia de Moscú, las compras de petróleo ruso por parte de la India se están incrementando de manera notable.
El Estrecho de Ormuz se cierra, Rusia abre la puerta
Según datos de la firma de análisis Kpler, se espera que en marzo de 2026 lleguen a los puertos indios 33 millones de barriles de crudo ruso, una cifra superior a los 29.17 millones de barriles que se importaron en febrero. Este repunte es una respuesta directa al bloqueo virtual del Estrecho de Ormuz, la arteria por la que fluye cerca del 40% del suministro de petróleo de la India y que se ha visto gravemente afectada por la escalada bélica. Ante la imposibilidad de acceder con normalidad a su suministro habitual del Golfo, las refinerías indias han vuelto a apostar por el crudo ruso como alternativa segura.
La postura del gobierno indio ante esta situación ha sido enfática en defensa de su autonomía. A través de su Oficina de Información, ha declarado que “India nunca ha dependido del permiso de ningún país para comprar petróleo ruso”. La declaración cobró relevancia tras la exención temporal de 30 días otorgada por el Tesoro de Estados Unidos el 5 de marzo, que permite a las refinerías indias recibir cargamentos de petróleo ruso que ya estaban en tránsito y sujetos a sanciones. Nueva Delhi insiste en que esta medida solo facilita unas operaciones que ya venían realizándose en virtud del interés nacional.
Más caro, pero seguro: la nueva ecuación energética
Sin embargo, el contexto bélico ha alterado las reglas del mercado. Históricamente, India se beneficiaba de un descuento significativo en el crudo ruso. Hoy, debido a la alta demanda y la disrupción en el Golfo, la dinámica se ha invertido: el petróleo ruso ha pasado a cotizar con una prima de entre 4 y 5 dólares por encima del crudo Brent, cuando antes del conflicto de febrero su descuento era de 10 a 13 dólares. Paradójicamente, la guerra que acerca a India a Rusia también encarece el producto, erosionando el beneficio que históricamente obtenía Nueva Delhi por su amistad con Moscú.
A pesar de este sobrecoste, la necesidad de diversificar fuentes y mantener su capacidad de refinamiento hace que para India siga siendo una opción estratégica. Su capacidad de refinado doméstica (258 millones de toneladas por año) supera su demanda nacional, lo que le permite incluso exportar productos refinados a otros mercados, como Europa.
La sombra de la “promesa” a Estados Unidos
Esta apuesta por Moscú se produce, paradójicamente, en medio de las turbulencias con Washington. En febrero de 2026, como parte de un acuerdo comercial bilateral, Estados Unidos eliminó un arancel del 25% a las exportaciones indias. Desde Washington se filtró que este gesto respondía al “compromiso” de Nueva Delhi de dejar de comprar petróleo ruso. Sin embargo, este supuesto compromiso no aparece en la declaración conjunta del acuerdo y el gobierno indio no lo ha confirmado ni desmentido, manteniendo que sus compras de petróleo se guían únicamente por el interés nacional y la seguridad energética del país.
Para respaldar esta soberanía, el gobierno indio cuenta además con un colchón estratégico: una reserva de más de 250 millones de barriles de crudo y productos derivados, suficiente para cubrir entre siete y ocho semanas de consumo. Un seguro en tiempos de alta volatilidad.
Entre la Realpolitik y los intereses vitales
¿Por qué el silencio de India? La respuesta, según el oficialismo, es la Realpolitik. El ministro Jaishankar defendió la postura del gobierno en el Parlamento el 9 de marzo, afirmando que la prioridad es la seguridad de los casi 10 millones de indios que viven y trabajan en el Golfo, y la estabilidad energética de una región que provee gran parte del petróleo y gas que consume India. “La región es clave para nuestra seguridad energética”, advirtió Jaishankar, alertando sobre “graves interrupciones en la cadena de suministro”. India condena la escalada, pero evita señalar a Estados Unidos o Israel directamente para no dañar una relación económica y estratégica que considera vital.
Pero esta apuesta por el pragmatismo inmediato tiene un coste a largo plazo. El principal es la pérdida de activos estratégicos. Chabahar, aunque sigue siendo oficialmente un proyecto en marcha con una exención de sanciones prorrogada hasta abril de 2026, avanza a paso lento mientras China llena el vacío en Irán con inversiones masivas. El “corredor Norte-Sur” que debía conectar Mumbai con San Petersburgo a través de Irán es hoy una sombra de lo que pudo ser.
Además, la fiabilidad de Estados Unidos como socio genera dudas en Nueva Delhi. Como señala el analista Tushar Shetty en un artículo de opinión, “siempre que las cosas no salen como ellos quieren, hacen las maletas y se van. Nosotros no podemos permitirnos eso. Nosotros vivimos aquí”.
¿Hacia un nuevo orden?
La muerte del líder supremo de Irán y la escalada bélica han forzado a India a mostrar sus cartas. Por ahora, Nueva Delhi apuesta por un perfil bajo, facilitando la repatriación de ciudadanos indios y manteniendo contactos diplomáticos con todas las partes, incluido el ministro iraní.
El dilema, sin embargo, permanece. La India de Modi ha hecho una apuesta geoestratégica clara por un eje que incluye a Israel y los países del Golfo, materializada en iniciativas como el Corredor India-Oriente Medio-Europa (IMEC). Pero la geografía es tozuda: Irán sigue siendo el vecino, el paso a Asia Central y un actor cuya inestabilidad afecta directamente al subcontinente.
Mientras el polvo de los bombardeos se asienta, la pregunta que flota sobre Nueva Delhi es si el nuevo equilibrio que busca es sostenible, o si, en su afán por cortejar a sus nuevos socios, India ha terminado por incendiar los puentes con un vecino del que, geográficamente, nunca podrá divorciarse.
Bruno Cabrera
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/internacional/la-india-de-modi-ante-el-espejo-roto-de-los-brics-silencio-petroleo-ruso-y-un-historico-dilema-con-iran/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Monterrey llega herido a Concacaf, pero tiene poder para reaccionar, afirma Nico Sánchez
- ★Banco Macro fortalece su liderazgo en el agro en Expoagro 2026
- ★Aprendizaje fuera del aula: educación en museos, parques y comunidad
- ★Honda Argentina anuncia alianza con John Deere en Expoagro 2026
- ★Fi-scheer Bungalows recibe la Distinción de Buenas Prácticas en el marco del Sistema Nacional de Calidad Turística
