
Ante el fenómeno, cada día más visible y creciente, de las personas que se identifican como therians, y frente a las constantes preguntas de quienes desean comprender mejor esta realidad, decidí escribir este artículo. Surge también como respuesta a la inquietud legítima de muchos padres, madres y cuidadores que observan este tema con preocupación, desconcierto o temor.
Más que juzgar o ridiculizar, la intención de este texto es ofrecer información, contexto y una mirada humana que permita comprender qué hay detrás de este fenómeno, cuáles son sus posibles significados psicológicos y sociales, y cómo acompañar estos procesos con respeto, responsabilidad y cuidado.
El término therian proviene de therianthropy (teriantropía) y se utiliza para describir a personas que experimentan una identidad interna o sensación de conexión profunda con un animal no humano, real (lobo, gato, ave, etc.)
Es importante aclarar algo: Los therians no creen literalmente que sean animales en un sentido biológico.
Más bien, describen una vivencia subjetiva de identidad, afinidad o resonancia psicológica con ciertos rasgos animales (instinto, conducta, forma de percibir el mundo).
Para muchas personas dentro de esta comunidad, ser therian es una experiencia identitaria, similar a cómo otros viven su identidad de género, espiritual o cultural.
Posibles causas: una mirada desde la psicología y la neurociencia.
No existe una única causa ni un diagnóstico clínico llamado “therianismo”. Desde la psicología, se entiende como un fenómeno complejo que puede tener múltiples orígenes:
- Procesos de identidad y construcción del yo: Durante la adolescencia y juventud, el cerebro atraviesa una etapa intensa de búsqueda de identidad. Algunas personas construyen su sentido del yo vinculándose a símbolos poderosos, como animales que representan fortaleza, protección, libertad o supervivencia.
- Neurodiversidad y estilos cognitivos particulares: Personas con alta imaginación, pensamiento simbólico, sensibilidad sensorial o perfiles neurodivergentes (por ejemplo, dentro del espectro autista) pueden experimentar una relación más intensa con lo simbólico, lo instintivo y lo no verbal. (Sin que esto signifique que si es autista pueda llegar a ser Therians o si es therians es autista).
- Regulación emocional y refugio psicológico: Para algunas personas, identificarse con un animal funciona como un mecanismo de autorregulación emocional: El animal simboliza seguridad, fuerza libertad O una forma de existir sin las presiones sociales humanas.
No es evasión patológica en sí misma, sino una estrategia simbólica de afrontamiento frente al estrés, la ansiedad o experiencias de incomprensión social.
- Procesos de simbolización profunda (arquetipos)
Desde la psicología profunda (Jung, por ejemplo), los animales representan arquetipos universales del inconsciente:
El lobo: instinto, manada, protección
El felino: autonomía, sigilo
El ave: libertad, perspectiva
En algunos casos, la persona integra ese arquetipo a su identidad emocional.
Características psicológicas y emocionales frecuentes.
No todos los therians son iguales, pero suelen encontrarse algunos rasgos comunes:
- Alta introspección: Suelen reflexionar mucho sobre quiénes son y cómo se sienten en el mundo.
- Sensibilidad emocional: Pueden experimentar emociones de manera intensa y profunda.
- Fuerte mundo interno: Imaginación rica, visualización, conexión simbólica con la naturaleza o con lo instintivo.
- Sensación de no encajar del todo en lo social tradicional: A veces hay experiencias de sentirse “fuera de lugar” en normas sociales rígidas.
- Búsqueda de autenticidad:
- El therianismo, para muchos, es una forma de nombrar una experiencia interna que ya existía.
Ser therian no implica necesariamente un trastorno mental. Solo se vuelve clínicamente relevante si la persona:
Pierde contacto con la realidad
Sufre deterioro funcional grave
Tiene angustia intensa o aislamiento extremo
En esos casos, no se “trata el therianismo”, sino el malestar emocional subyacente.
Therians y salud mental: lo que sí y lo que no es.
Lo que NO es:
No es automáticamente un delirio
No es una psicosis por definición
No es una enfermedad mental en sí misma
Lo que SÍ puede estar presente en algunos casos:
Ansiedad
Depresión
Dificultades de identidad
Historia de rechazo social
Búsqueda de pertenencia
La clave clínica no es la identidad en sí, sino cómo se relaciona la persona con ella y si le permite o no llevar una vida funcional, saludable y conectada con la realidad.
Invitación: no juzgar, sino comprender.
Detrás de una persona que se identifica como therian no hay “rareza”, hay una experiencia humana buscando sentido.
Juzgar o ridiculizar solo refuerza:
El aislamiento
La vergüenza
La desconexión social
Comprender no significa estar de acuerdo con todo, sino reconocer que cada mente construye su identidad de maneras distintas.
Preguntas más humanas que ayudan:
¿Qué función emocional cumple esto para esa persona?
¿Qué necesidad psicológica está intentando satisfacer?
¿Se siente escuchada, respetada, acompañada?
Humanidad antes que etiquetas.
Personalmente me preocupa profundamente ver cómo, frente al fenómeno creciente de los therians, muchas personas en redes sociales han optado por la burla, el escarnio y, peor aún, por incitar al maltrato. La diferencia, cuando no se comprende, parece convertirse en un permiso social para la crueldad. He visto comentarios que normalizan la humillación y hasta propuestas violentas: incluso un supuesto veterinario ofreciendo “castrar” o “aplicar eutanasia”, trivializando el sufrimiento humano como si se tratara de un chiste.
Más allá de estar o no de acuerdo con este fenómeno, estamos hablando de personas. De seres humanos que sienten, que atraviesan procesos identitarios complejos y que merecen, como mínimo, respeto y un trato digno. La violencia simbólica que se ejerce en redes no es inocua: normaliza el desprecio, deshumaniza y abre la puerta a agresiones reales.
Tal vez no entendamos todo. Tal vez no compartamos todo. Pero la empatía no exige comprensión total, exige humanidad. Y una sociedad que se ríe del dolor ajeno, que promueve el daño como entretenimiento, es una sociedad que se está olvidando de sí misma.
Los therians nos recuerdan algo profundo: la identidad no es solo biológica, también es simbólica, emocional y narrativa.
Antes de etiquetar, patologizar o burlarse, vale la pena recordar que todas las personas buscan pertenecer, comprenderse y sentirse auténticas.
Cuando una sociedad aprende a escuchar lo que hay detrás de lo diferente, no se debilita: se vuelve más madura psicológicamente.
26 “entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Génesis 1:26
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