
A lo largo de la historia, la dieta humana ha sido predominantemente omnívora, incorporando una amplia gama de alimentos de origen tanto animal como vegetal. La aparición y desarrollo de la ganadería hizo crecer la incorporación de los alimentos de origen animal.
Las proteínas animales tienen un perfil de aminoácidos completo y son más fácilmente digeribles y absorbibles que las de origen vegetal, que a menudo se consideran “incompletas”, porque puede faltar algún aminoácido esencial. Para conseguir una proteína completa a partir de fuentes vegetales es necesario complementar distintos alimentos.
Aunque algunas semillas y legumbres tienen una alta densidad proteica, otras fuentes vegetales, como los cereales, suelen tenerla menor, aunque los vegetales a menudo se acompañan de antioxidantes, fibra y varios micronutrientes necesarios. Así, una dieta estrictamente vegetariana puede ser completamente saludable y equilibrada, siempre que se planifique adecuadamente.
Con la industrialización y la globalización, las dietas se han diversificado, con la creciente inclusión de los alimentos procesados y más carne, fruto de la industrialización de la ganadería, contando con políticas de apoyo económico y fruto de una demanda creciente. Si consideramos los datos del consumo de carne per cápita y año, el consumo varía considerablemente entre regiones y países.
Los países de alto consumo a menudo superan los 100 kg, como Estados Unidos, mientras que los países en desarrollo pueden estar por debajo de los 20 kg. En 1961, el consumo en España era inferior a los 22 kg, mientras que en 2021 sobrepasó los 100 kg. La producción ganadera industrial comporta una serie de importantes impactos:
Impactos ambientales
- Emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): la ganadería es responsable de aproximadamente el 18% del total mundial de las emisiones, principalmente debido al metano producido por el proceso digestivo de los rumiantes y la gestión del estiércol.
- Desforestación: la necesidad de tierras para pastos ha llevado a la deforestación, especialmente a regiones como el Amazonas.
- Consumo de agua: la ganadería requiere grandes cantidades de agua, afectando a los recursos hídricos y contribuyendo indirectamente a las emisiones.
Impactos económicos
- Producción de piensos: la producción de pienso para alimentar al ganado requiere grandes extensiones de tierras cultivadas, a menudo alejadas del lugar de consumo.
- Costes de producción: la ganadería industrializada requiere inversiones significativas en infraestructuras, alimentación y tecnologías de producción y transporte de productos y animales.
Impactos sociales
- Maltrato animal: especialmente en granjas industriales, las condiciones de vida y el tratamiento de los animales son absolutamente cuestionables desde un punto de vista ético, al igual que el proceso de sacrificio de los animales.
- Salud pública: el consumo excesivo de carne puede tener repercusiones negativas, como mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como contribuir a la obesidad y otros problemas relacionados con el sobrepeso, e incluso al cáncer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado la carne procesada como carcinógena para los humanos. Otro problema importante deriva del uso intensivo de antibióticos y hormonas que pueden afectar a la salud humana y provocar resistencias.
La producción vegetal, comparándola con la producción ganadera, requiere menos superficie. Para producir un kilo de proteína animal se necesita unas 18 veces más tierra que para producir un kilo de proteína vegetal.
En cuanto al uso de agua, aunque el cultivo de plantas también lo necesita, el consumo por unidad de alimento producido es a menudo menor. Por ejemplo, producir un kilo de cereal requiere unos 1.500 litros de agua, mientras que por un kilo de carne de ternera necesita 10 veces más.
En cuanto a las emisiones, la producción vegetal también genera, principalmente asociadas el uso de la maquinaria agrícola, el transporte y la producción y aplicación de abonos. Sin embargo, estas emisiones son significativamente menores comparadas con las de la producción ganadera.
Por último, consideramos el desafío que plantea el crecimiento de la población mundial en la producción alimentaria. La mayoría de expertos creen que la Tierra podría soportar hasta una población de unos 10 mil millones de personas, aunque debería disminuirse el nivel de consumo actual y se incrementarán las desigualdades a medida que crezca la población actual. Para asegurar que todo el mundo acceda a una alimentación adecuada, las dietas deberán evolucionar, básicamente con el incremento del consumo de productos vegetales, que requieren menos recursos. El desarrollo de nuevos alimentos también puede contribuir a la alimentación.
La producción agrícola debe mejorar su sostenibilidad y debe fomentarse la producción y el consumo de proximidad y la educación hacia un consumo más responsable e informado. La evolución de las dietas hacia modelos más sostenibles, saludables y equitativos resulta esencial para asegurar el futuro.
Autor: Isidre Martínez, Ingeniero Agrónomo
Julia
Fuente de esta noticia: https://www.bioecoactual.com/2026/02/20/produccion-y-consumo-de-carne-y-evolucion-del-modelo-alimentario/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
