
Clarissa es una mujer cristiana de cuarenta años que tiene sentimientos de vacío y despropósito cada vez más profundos. Insatisfecha con su matrimonio y ya que los hijos todavía no llegaban, comenzó a involucrarse más en el servicio de su iglesia. Sentía la necesidad de entregarse a algo, y al principio esto le trajo alivio, pero este fue desapareciendo a medida que enfrentaba diferentes decepciones en su servicio. Decidió entonces invertir más en su profesión, trabajando largas horas y llegando tarde a casa. Pero con el tiempo se dio cuenta de que había descuidado su matrimonio y su hogar, y ahora se siente aún peor.
Sin saber qué hacer, acude al mal consejero de cabecera de muchos: ChatGPT. Escribe: «¿Cómo puedo encontrar propósito?», y se encontró con frases como: «Busca aquello que te apasione», «Desarróllate como mujer» y «Explora cosas nuevas». Pero mientras leía esos consejos, se daba cuenta de que ya había intentado hacer todo eso. En lugar de ayudarla, estos consejos la hicieron sentir peor y la dejaron preguntándose qué más puede intentar para sentirse plena.
Un enfoque correcto
Quizás en algún momento nos podemos identificar con la historia de Clarissa. Quizás te encuentras luchando con un sentimiento de despropósito y tratando de llenarlo con tus roles: padre, cónyuge, emprendedor, amigo… Y aunque estos roles no son malos en sí mismos, cuando los convertimos en el centro de nuestra vida, inevitablemente terminamos decepcionados.
Al final, no se trata de lo que hacemos, sino de quién es nuestro Salvador y Señor, y de hacerlo todo de corazón para Él
En ocasiones nos sentimos sin propósito y también cometemos el error de buscarlo en nosotros mismos. Pensamos: «¿Qué más puedo hacer? ¿Qué nueva gran cosa puedo añadir a mi vida?». Pero la realidad es que no necesitamos cosas nuevas o grandes, sino un enfoque correcto: comprender para quién hacemos lo que hacemos y cómo debemos hacerlo.
La Palabra nos dirige hacia una búsqueda diferente con una motivación distinta. Nuestro propósito no está centrado en lo que hacemos, sino en para quién lo hacemos: «Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven» (Col 3:23-24).
Todo para Él de corazón
El apóstol Pablo deja claro allí que se refiere a todo en nuestra vida. Cada aspecto, cada rol, cada detalle tiene una forma en la que debe ser hecho: de corazón para el Señor.
Hacer algo «de corazón» significa hacerlo con el alma, con una disposición genuina. Dios ha diseñado nuestras vidas de formas hermosas y nos ha dado a cada uno una porción diferente. Sin embargo, muchas veces vivimos la porción que Él nos ha dado con una actitud de descontento. No nos gusta lo que Dios ha decidido para nosotros y hacemos lo que hacemos por inercia, por obligación, sin gozo. No lo hacemos desde el corazón, sino desde la resignación.
Todo lo que hacemos lo hacemos para Aquel que, con Su obra, nos salvó
Pero Pablo también nos recuerda que debemos hacer todo para el Señor, no para los hombres. No debemos hacer las cosas «bien» para ser vistos ni actuar correctamente solo cuando otros nos observan. Pero eso es precisamente lo que ocurre muchas veces:
- Somos las madres más amorosas en público, pero en casa somos impacientes y duras.
- En la iglesia servimos con una sonrisa, pero en las conversaciones privadas criticamos las decisiones de nuestros líderes.
- Aparentamos ser esposos entregados, pero en el hogar perseguimos nuestros propios intereses.
Todo esto revela que, en realidad, hacemos lo que hacemos para nosotros mismos: según lo que sentimos, deseamos o esperamos. Nosotros somos el centro de nuestro actuar, y eso nos deja vacíos y con un profundo sentido de despropósito.
En cambio, el Señor nos dice: «Todo lo que hagas, hazlo de corazón, como para Mí y no para los hombres».
No es para ti. No es para ellos. Es para Él.
Entender esta verdad transforma todo lo que hacemos.
Nuestra recompensa
Además, vivir de corazón y hacerlo todo para el Señor es por causa de una motivación clara: «Sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia».
Dios, en Su misericordia, nos recuerda que nuestra recompensa viene de Él, porque vivir conforme a este llamado no siempre es fácil. A veces nuestra labor no es visible, no somos reconocidos, no recibimos palabras de ánimo. Sentimos que nos desgastamos en lo que hacemos, y lo que obtenemos a cambio es desconsideración.
Si estás ahí y te sientes así, lo lamento. Hay circunstancias difíciles, y es doloroso sentirse desvalorizado. Pero las recompensas de este mundo son pasajeras y, además, muchas veces no llegan como quisiéramos.
Por eso la Palabra nos anima: «Háganlo todo de corazón como para el Señor, porque de Él recibirán la recompensa de la herencia». Esta es una herencia que no se marchita, que no pasa y que no se nos quitará jamás.
- Cuando nadie te reconozca, tu herencia seguirá ahí.
- Cuando nadie vea tu esfuerzo, tu herencia no se marchitará.
- Cuando te sientas desgastado, tu herencia permanecerá intacta.
Es a Cristo el Señor…
En la última parte de este pasaje, Pablo nos muestra otra clave de este verdadero propósito: «Es a Cristo el Señor a quien sirven».
Todo lo que hacemos lo hacemos para Aquel que, con Su obra, nos salvó. El que entregó Su vida para rescatarnos del mayor mal de la humanidad. Si a Dios le importamos tanto como para salvarnos y tuvo el poder para hacerlo, también le importan nuestras necesidades diarias.
Él ve lo que hacemos cuando nadie más lo ve, porque por Su obra le pertenecemos.
Y Aquel a quien pertenecemos también nos ama profundamente. Recuerda…
- Nuestro servicio no depende de lo que hacemos, sino de quién es Él.
- Él gobierna nuestras vidas, decide nuestra porción y sustenta nuestra suerte.
- Todo le pertenece a Él, incluidas nuestras vidas.
Recordar que es a Cristo el Señor a quien servimos nos libera de buscar identidad en nuestros roles o tareas. Al final, no se trata de lo que hacemos, sino de quién es nuestro Salvador y Señor, y de hacerlo todo de corazón para Él.
Patricia Namnún
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/proposito-en-lo-que-hacemos/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
