
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) sigue siendo un tema de debate y análisis en ambos lados del Atlántico. Aunque su implementación enfrenta obstáculos, no se puede dar por terminado. El pacto, que busca fortalecer los lazos comerciales entre las dos regiones, está a pocos pasos de entrar en vigor, pero también está sujeto a una serie de desafíos políticos y legales que podrían retrasarlo aún más.
Uruguay lidera el impulso en el Mercosur
En Uruguay, el acuerdo ya se consideraba un hecho. El presidente Yamandú Orsi había instruido al Parlamento para priorizar su aprobación, con la intención de que Uruguay fuera el primer país del Mercosur en ratificarlo. Sin embargo, el reciente envío del texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha generado incertidumbre. Según Lincoln Bizzozero, especialista del Sistema Nacional de Investigadores de Uruguay, «esto va a generar ruido, indudablemente, porque el complejo entramado institucional de la UE no se entiende fácilmente desde aquí».
El acuerdo, que ha sido dividido en dos partes por la Comisión Europea para evitar bloqueos como los que ocurrieron con el tratado comercial con Canadá en 2016, tiene ahora una ruta más clara para su implementación provisional. La parte comercial del pacto podría entrar en vigor tan pronto como uno de los parlamentos nacionales del Mercosur lo ratifique. Esto permitiría iniciar su aplicación mientras el TJUE evalúa su compatibilidad con los tratados europeos, un proceso que podría tomar entre 18 y 24 meses.
La postura europea: ¿estrategia o error?
Desde el lado europeo, las opiniones están divididas. Davor Ivo Stier, eurodiputado y ponente de la Nueva Estrategia para América Latina 2025, considera que el reciente voto del Parlamento Europeo para revisar el acuerdo fue un error estratégico. «Esto no solo afecta el aspecto comercial, sino también la confianza en la UE como un actor global creíble», afirmó Stier en declaraciones a DW.
El Parlamento Europeo, sin embargo, defiende su postura. Según Anna Cavazzini, presidenta del comité de Mercado Interno y Protección al Consumidor, «los acuerdos comerciales tienen que ser impermeables. El Parlamento Europeo hace uso de su derecho y su obligación de verificar su legalidad». Este enfoque refleja la complejidad del entramado institucional europeo y su compromiso con garantizar que los acuerdos cumplan con los estándares legales y éticos.
Los desafíos políticos y sociales
El acuerdo enfrenta oposición tanto en Europa como en los países del Mercosur. En Europa, grupos ecologistas, de izquierda y de extrema derecha han pedido una revisión jurídica del pacto. Incluso algunos partidos tradicionalmente favorables al acuerdo, como los conservadores del Partido Popular Europeo y los socialdemócratas, votaron a favor de esta revisión. En total, la decisión fue tomada por una diferencia de apenas diez votos entre los 720 emitidos.
En el Mercosur, aunque el acuerdo cuenta con un amplio apoyo político en países como Uruguay y Paraguay, todavía enfrenta retos en Argentina y Brasil. A pesar de esto, Bizzozero asegura que «para Uruguay, el acuerdo con la UE es prácticamente una política de Estado. Para Paraguay también. En Argentina tiene una mayoría fuerte; y en Brasil, aunque será el último en ratificarlo, también se aprobará».
Un acuerdo único para tiempos únicos
El acuerdo Mercosur-UE es único no solo por su alcance geográfico y económico, sino también por las estructuras institucionales que lo sustentan. Según Bizzozero, «la energía de innovación que se canaliza a través de instituciones y normas ofrece garantías y credibilidad». Esto es especialmente relevante para el Mercosur, donde las relaciones con Europa están cimentadas en siglos de historia compartida, con sus altibajos pero también con una base sólida para la cooperación futura.
Desde una perspectiva geopolítica, este acuerdo tiene implicaciones significativas. Para América Latina, representa una oportunidad para diversificar sus relaciones comerciales y reducir su dependencia de otros mercados como China o Estados Unidos. Para Europa, es una forma de fortalecer su presencia en una región estratégica y de reafirmarse como un actor global relevante.
Mirando hacia adelante
Aunque el camino hacia la implementación del acuerdo sigue siendo incierto, tanto Europa como el Mercosur parecen estar comprometidos con hacerlo realidad. La clave estará en superar los obstáculos políticos y legales actuales mientras se mantiene el enfoque en los beneficios a largo plazo que este pacto puede ofrecer.
Como concluye Bizzozero: «Pongamos la mirada hacia adelante, preparándonos para los cambios que implica este acuerdo UE-Mercosur una vez en funcionamiento». Este llamado a la acción refleja el espíritu de cooperación necesario para llevar este ambicioso proyecto a buen puerto.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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