
Conocí una persona que, aunque poco dada a la lectura, se sumergió con entusiasmo en El Código Da Vinci. Lo puedo comprender, porque el libro presenta una teoría cautivadora: el supuesto matrimonio entre Jesús y María Magdalena. La novela, aunque claramente ficticia, ha influido en la percepción popular del cristianismo.
Sin embargo, cuando investigué más sobre la novela, aprendí que la teoría surgió, en parte, porque personas no creyentes no entendían por qué Jesús al resucitar eligió revelarse primero a una mujer con un pasado oscuro.1 Entonces concluyeron que la mejor explicación era una supuesta relación amorosa entre Jesús y ella.
¿Pero qué dice la Biblia sobre María Magdalena? ¿Qué deberíamos saber sobre ella? Además, ¿hay algún razonamiento bíblico que explique por qué Jesús se le apareció primero al resucitar?
Ideas equivocadas sobre María Magdalena
A lo largo de la historia, la imagen de María Magdalena ha sido distorsionada de muchas maneras: desde ser erróneamente identificada como una prostituta hasta teorías que la vinculan sentimentalmente con Jesús.
La idea de que María Magdalena fue una prostituta se remonta al papa Gregorio I, quien en el año 591, en un sermón, confundió a tres mujeres diferentes: la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús (Lc 7), María de Betania (Jn 12) y María Magdalena (Lc 8). Esta confusión perduró durante siglos, reforzada por el arte, la literatura y el cine. No fue sino hasta 1969 que la Iglesia católica reconoció esta falsa identificación, restaurando su figura como discípula destacada.2
La historia de María Magdalena es como la nuestra. Es una historia de redención, de una nueva identidad en Cristo, sin importar el pasado
También surgieron teorías sentimentales a partir de textos gnósticos de los siglos II y III, como «el Evangelio de María» y «el Evangelio de Felipe».3 Estos escritos presentan a María Magdalena como una discípula cercana o incluso con una relación especial con Jesús, pero carecen de validez histórica y teológica. Fueron escritos mucho después que los evangelios canónicos, por autores desconocidos, y cuyas historias contradicen el mensaje bíblico y la historia de la iglesia primitiva.
Los evangelios bíblicos, por el contrario, fueron escritos por testigos oculares del ministerio de Jesús o por personas cercanas a los apóstoles, escritos poco tiempo después de los eventos que narran. Estos son documentos confiables tanto histórica como espiritualmente. Además, otros documentos históricos contemporáneos a los evangelios, de autores no cristianos como Flavio Josefo, no sugieren que Jesús estuvo casado o que tuvo hijos.
A la luz de estas verdades, ¿de dónde surgen las teorías modernas sobre María Magdalena? Muchas veces son fruto de una imaginación no bíblica, la cual nace de un deseo de reescribir la historia con una mirada sensacionalista e incrédula. Pero la Biblia nos presenta más claramente quién fue esta mujer y cuál fue su verdadero papel.
El retrato bíblico de María Magdalena
En Lucas 8:1-3 leemos que María Magdalena fue una de las mujeres que acompañaba a Jesús y a los doce discípulos durante su ministerio, sirviéndoles con sus bienes. Se dice que ella fue liberada de siete demonios, lo que indica una condición espiritual severa. Su apodo «Magdalena» señala de dónde proviene: de Magdala, una aldea junto al mar de Galilea.
La posesión demoníaca en aquella época era vista como una de las peores condiciones humanas, especialmente para las mujeres. María Magdalena pudo haber sufrido síntomas parecidos a enfermedades mentales graves, rechazo familiar y social, y tal vez incluso abuso. Es posible que anduviera desnuda o que la tuvieran que encadenar en ocasiones como sucedió con el endemoniado gadareno (Mr 6:1-5). No sabemos con certeza todo lo que tuvo que pasar, pero sí podemos deducir que su vida antes de conocer a Jesús fue, sin duda, trágica y dolorosa. Pero su encuentro con el Señor transformó radicalmente su existencia.
Dios, en el evangelio de Cristo, redime y dignifica a quienes el mundo desprecia
Jesús la salvó y liberó, y ella creyó en Él, rindiéndole su vida por completo. Podemos dar por seguro que su liberación causó gran asombro entre los que la conocían, pero también es probable que el prejuicio y los chismes sobre su pasado la siguieran. Quizás sus conocidos continuaban tratándola con recelo y con cierto temor de que volviera a ser poseída (cp. Mt 12:43-44). Sin embargo, halló aceptación y propósito en su devoción a Jesús y en la comunidad de Sus discípulos quienes también la aceptaron. Su gratitud la llevó a seguir a Jesús con fidelidad.
Durante la pasión de Cristo, María Magdalena no abandonó a su Maestro como muchos otros. Estuvo presente durante Su crucifixión (Mt 27:55-56; Jn 19:25) y observó Su sepultura (Mr 15:47). Puedo imaginar el dolor y la angustia que sintió al ver morir a quien le había dado libertad y dignidad. Sospecho que su temor podía ir más allá de la pérdida: sin Jesús, ¿volverían los demonios? Sin embargo, creo que su urgencia por visitar la tumba el domingo por la mañana reflejaba amor, lealtad y una necesidad desesperada de honrar a su Señor.
El Evangelio de Juan nos narra el emocionante encuentro entre María Magdalena con el Cristo resucitado (20:11-18). Mientras lloraba junto al sepulcro vacío, se le apareció Jesús, aunque al principio no lo reconoció. Tan solo cuando Él pronunció su nombre, «¡María!», ella supo que era el Maestro. De este modo ella sería la primera persona en ver a Jesús resucitado y en recibir Su encargo de anunciarlo a los demás discípulos. En ese instante todo el temor, las dudas y la sensación de abandono que pudo haber sentido se esfumaron de su corazón, y fue gozosa a dar la noticia a los discípulos.
Un ejemplo de la gracia del evangelio
Este momento marcó un giro radical en la historia de María Magdalena. Hoy podemos recordarla como la primera testigo de la resurrección de Jesús, más que solo como la mujer ex-endemoniada. El oprobio quedó atrás; fue colocada en un lugar de honra. Jesús la sacó del polvo y la exaltó (cp. 1 S 2:8). Considero que el privilegio que recibió es también una muestra de cómo Dios, en el evangelio de Cristo, redime y dignifica a quienes el mundo desprecia.
Lo que el mundo no entiende es que el reino de Dios se basa en la gracia
Paradójicamente, fue este gran honor lo que, siglos después, dio lugar a teorías que distorsionaron su figura y la de Jesús. Dado que era una época donde las mujeres eran discriminadas y marginadas, personas incrédulas no pudieron comprender por qué Jesús eligió revelarse primero a una mujer tan marginal. Pero lo que el mundo no entiende es que el reino de Dios se basa en la gracia.
La Biblia no nos dice por qué Jesús se presentó primero a María Magdalena, pero creo que podemos razonar varias explicaciones que concuerdan mejor con el retrato bíblico y la historia del evangelio. Por ejemplo:
- Ella estaba ahí, frente a la tumba. Había ido a honrar a Jesús y Él honró su devoción.
- Jesús al resucitar venció el poder de las tinieblas, y María Magdalena era —entre los discípulos— la mejor representante de lo que significaba la esclavitud de ese poder demoníaco. Jesús le dio las primicias de Su victoria. Ella no debía temer ser poseída de nuevo, Jesús había vencido para siempre.
- Jesús conoce el sufrimiento. Si María Magdalena sufría por el rechazo de otros, quizás quiso honrarla para siempre. De esta forma, ella sería recordada no solo como la mujer «que había tenido siete demonios», sino como la primera en ver a Jesús resucitado (Mr 16:9).
La historia de María Magdalena es parecida a la historia de muchos de nosotros. Es una historia de redención, de una nueva identidad en Cristo, sin importar nuestro pasado. Como dice la Escritura: «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; ahora han sido hechas nuevas» (2 Co 5:17).
Que esta historia redimida por el evangelio nos inspire no solo a vivir libres de culpa y vergüenza, sino también a extender a otros esa misma gracia que recibimos y a proclamar con valentía: «¡Jesús ha resucitado y nos ha hecho nacer de nuevo!».
A Grullón
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/jesus-maria-magdalena-mitos/
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