
Imagen Cancillería de Colombia
Durante la inauguración de la Conferencia de Emergencia “Nuestra América”, realizada en Colombia con la participación de delegaciones políticas, sociales y culturales de distintas regiones del mundo, el Gobierno colombiano situó en el centro del debate internacional la necesidad de revisar los enfoques actuales en materia de seguridad, cooperación y respeto al derecho internacional.
El encuentro se desarrolló en un contexto marcado por recientes acontecimientos en el Caribe, donde se registró el ataque número 33 contra una lancha en aguas de la región en el marco de operaciones asociadas a la lucha contra el narcotráfico. Según la información expuesta durante la apertura, estos hechos se suman a una serie de acciones similares ocurridas desde septiembre del año pasado, con un saldo significativo de víctimas humanas en zonas marítimas estratégicas.
La referencia a estos episodios fue presentada como parte de un llamado más amplio a evaluar las consecuencias de las respuestas unilaterales frente a problemáticas transnacionales. En el foro se destacó que el uso recurrente de la fuerza, especialmente fuera de marcos multilaterales claros, plantea desafíos para la estabilidad regional y para la vigencia de principios fundamentales como la soberanía de los Estados, la proporcionalidad y la protección de la vida civil.
En el análisis compartido durante la inauguración, se subrayó que América Latina y el Caribe han experimentado históricamente distintos ciclos de presión externa, interferencia política y disputas geopolíticas. No obstante, el enfoque adoptado evitó un tono confrontacional y puso el acento en la capacidad de la región para articular respuestas colectivas y fortalecer su presencia en los espacios de toma de decisiones globales.
El encuentro también sirvió para enmarcar estas discusiones en un escenario internacional más amplio, caracterizado por la reconfiguración del equilibrio de poder y por cuestionamientos crecientes a modelos que han predominado durante décadas. En ese contexto, se planteó la necesidad de avanzar hacia un orden internacional más representativo y coherente, capaz de responder a los desafíos de seguridad, desigualdad y crisis climática desde una perspectiva integral.
Para Colombia, la conferencia representa una oportunidad para reafirmar una política exterior orientada a la paz, al multilateralismo y a la búsqueda de soluciones que prioricen el bienestar de las poblaciones. La apuesta por el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo fue presentada como un elemento clave para enfrentar problemas complejos sin profundizar las tensiones existentes.
La Conferencia de Emergencia “Nuestra América” continuará en los próximos días con una agenda centrada en el intercambio de propuestas y en la construcción de consensos. En un contexto global de alta incertidumbre, el espacio busca consolidarse como un escenario de reflexión y acción coordinada frente a los desafíos compartidos de la región y del sistema internacional.
