
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, invitó este viernes a Bruselas a implementar la aplicación provisional del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Mercosur, que ya recibió el visto bueno de los países del bloque la semana pasada pero que el miércoles sufrió un varapalo cuando la Eurocámara acordó llevarlo a la Justicia europea para que se pronuncie sobre su legalidad.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que Bruselas estará lista para dar ese paso cuando los países del Mercosur estén preparados.
“El Consejo ya decidió la semana pasada, no solo dar el permiso a la Comisión Europea para firmar sino también para la aplicación provisional del acuerdo”, subrayó el presidente del Consejo al término de una cumbre europea extraordinaria celebrada el jueves.
“Invito a la Comisión Europea a hacer uso de esa decisión e implementar la aplicación provisional del acuerdo de Mercosur”, añadió.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea explicó que “algunos líderes” plantearon en la cumbre celebrada el jueves la aplicación provisional de Mercosur.
“Hay un claro interés en asegurar que los beneficios del acuerdo se apliquen lo antes posible. No hemos tomado aún una decisión”, indicó.
La presidenta de la Comisión explicó a continuación que el procedimiento es que “una decisión solo sería necesaria en una etapa en que un país o más países del Mercosur hayan completado sus procedimientos”, es decir, que “estén preparados”.
“Nosotros estaremos listos cuando ellos estén listos”, añadió Von der Leyen.
El miércoles el Parlamento Europeo acordó llevar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE para que se pronuncie sobre su compatibilidad con los tratados, una decisión que paraliza la aplicación del pacto, pese a la firma que se celebró el pasado sábado en Paraguay.
Legalmente, la Comisión Europea no tiene la obligación de esperar a la Eurocámara y podría empezar a aplicarlo de forma provisional, una vez se firmó en Paraguay.
El único requisito para su implementación es que alguno de los países de Mercosur lo ratifique, lo que todavía no ha ocurrido. En cuanto Brasil, Argentina, Uruguay o Paraguay lo hagan, el acuerdo se podría empezar a desplegar entre la UE y los países latinoamericanos que lo hayan certificado.
La decisión del miércoles fue política y contó con el apoyo de los Verdes, la Izquierda Europea y los grupos de extrema derecha, además de algunos eurodiputados del Partido Popular Europeo (principalmente los polacos) y de los representantes franceses de todos los grupos. Todos ellos cuestionan la legalidad del acuerdo.
El TJUE puede tardar en pronunciarse entre 18 y 24 meses.
Fuente: EFE
