
Las abejas nativas sin aguijón (meliponas) fueron reconocidas legalmente como sujetos de derecho mediante ordenanzas municipales en distritos amazónicos como Satipo y Nauta, un hito mundial que les otorga el derecho a existir, prosperar en ambientes sanos y a ser representadas legalmente contra amenazas como pesticidas y deforestación, marcando un cambio del paradigma de «recurso» a «entidad con derechos propios».
Las abejas sin aguijón, también conocidas como abejas nativas tropicales pertenecientes a la tribu Meliponini (melipona), son un grupo de insectos que se defiende mordiendo o utilizando resinas en lugar de aguijones, lo que las hace únicas en el mundo apícola.
Estas criaturas no solo son las abejas más antiguas del planeta, superando incluso a las especies europeas, sino que también desempeñan un papel fundamental en el ecosistema amazónico.
El rol vital de las abejas sin aguijón
En la Amazonía, se encuentra aproximadamente la mitad de las 500 especies de abejas sin aguijón reconocidas a nivel mundial.
Su importancia radica en que polinizan una gran parte de la flora nativa, sosteniendo ciclos forestales complejos y contribuyendo a la producción de cultivos esenciales, tales como el cacao, el café, el aguacate y diversas frutas autóctonas.
Reconocimiento legal sin precedentes
El hecho resulta muy significativo ya que ourrió en Perú, donde las abejas nativas del Amazonas han sido reconocidas con derechos legales, convirtiéndose así en el primer insecto del mundo en obtener tal distinción. Este reconocimiento no solo busca proteger a estos insectos como un recurso, sino que aboga por su derecho a existir y a prosperar en su hábitat.
La protección de las abejas meliponas (sin aguijón) no se rige por una única ley nacional que las declare sujetos de derechos, sino por ordenanzas municipales pioneras, como la de Satipo (Octubre 2025), que las reconoce como sujetos de derechos, prohibiendo pesticidas nocivos y protegiendo su hábitat, marcando un precedente legal a nivel local que entró en vigor inmediatamente tras su promulgación. A nivel nacional en Perú, existe un proyecto de ley (PL 4994/2022/CR) que busca incorporarlas a la protección legal, pero las medidas más recientes y efectivas son las locales que ya están activas.
La ley, establece una serie de obligaciones que incluyen la reforestación, el control riguroso de pesticidas y el apoyo a la investigación científica, entre otras iniciativas para garantizar la supervivencia de la especie.
La contribución cultural y espiritual
Para muchas comunidades indígenas en la región amazónica, estas abejas poseen un valor cultural y espiritual profundo. La meliponicultura, o la crianza tradicional de estas abejas, ha existido durante siglos y se ha convertido en un pilar fundamental de su identidad cultural.
Durante la pandemia, la miel que producen estas abejas también se utilizó como un remedio natural, aprovechando sus propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antioxidantes.
Desafíos para la supervivencia
A pesar de su valor ecológico y cultural, las abejas sin aguijón enfrentan serias amenazas debido a la deforestación acelerada, el uso de pesticidas, el cambio climático y la competencia de especies invasoras, como las abejas africanizadas. Esta combinación de factores pone en riesgo su supervivencia y la salud de los ecosistemas que dependen de ellas.
Hacia un cambio de paradigma
El movimiento de Perú hacia el reconocimiento legal de estas abejas representa un cambio de paradigma en la forma en que entendemos la relación entre las especies y su entorno.
El país ha comenzado a ver la Amazonía como un territorio (y una comunidad) viva, y no simplemente como un recurso a ser explotado. Este paso audaz no solo tiene implicaciones a nivel nacional, sino que también abre la puerta a nuevas estrategias de conservación a nivel global, fomentando una sinergia entre la ciencia, el derecho y el conocimiento indígena.
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