

El video de dos pescadores subiéndose a una ballena muerta en altamar dejó a muchos con la boca abierta y a otros con un nudo en el estómago. No solo por la imprudencia, sino porque detrás de esa escena hay riesgos reales y una falta de respeto profunda hacia la naturaleza. Aunque algunos lo tomaron como una broma o un momento “extremo”, especialistas advierten que el cuerpo de un cetáceo en descomposición puede convertirse en algo parecido a una bomba biológica. Y sí, todo esto pasó mientras alguien advertía que el animal podía explotar.
Ballena muerta y descomposición: cuando la ciencia se vuelve peligrosa
Cuando una ballena muere, su cuerpo inicia casi de inmediato un proceso de descomposición interna. Las bacterias que viven de forma natural en su sistema digestivo comienzan a producir gases como metano, dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno. El problema es que la piel y la capa de grasa (blubber) de una ballena son tan gruesas que los gases quedan atrapados, aumentando la presión interna.
“Jugados”
Porque pescadores borrachos descubrieron una ballena muerta y empezaron a jugar con ella sin saber lo que les podía pasar.
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— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) January 20, 2026
En algunos casos documentados, esa presión ha sido suficiente para provocar rupturas violentas o explosiones espontáneas, incluso sin señales visibles previas. No es una leyenda urbana: ha ocurrido en playas y costas alrededor del mundo desde la década de 1970. Cualquier peso extra, como el de una persona saltando sobre el cuerpo, puede ser el detonante final. El riesgo no es solo caer al agua, sino sufrir lesiones graves por fragmentos, fluidos y gases expulsados a presión.
Riesgo sanitario real: no es “asco”, es salud pública
Además del peligro físico, existe un riesgo sanitario serio. Los cadáveres de animales marinos pueden albergar bacterias y patógenos capaces de causar infecciones en humanos, sobre todo si hay heridas abiertas o contacto directo con fluidos. Entre los riesgos están infecciones cutáneas, problemas gastrointestinales y exposición a toxinas.
Aunque alguien diga “no olía mal” o “no estaba podrida”, eso no significa que sea segura. La descomposición no siempre es evidente a simple vista, especialmente en el mar. El océano no esteriliza y el alcohol tampoco reduce el riesgo. De hecho, estar bajo los efectos del alcohol aumenta la probabilidad de accidentes y decisiones impulsivas.
Ballenas, especies protegidas y un límite legal claro
Las ballenas no son solo animales enormes y fascinantes; son especies protegidas en muchos países por leyes nacionales y acuerdos internacionales. Manipularlas, montarlas o intervenir un cadáver puede traer sanciones legales, además de multas y procesos administrativos. El respeto no termina cuando el animal muere.

Más allá de la ley, está el aspecto ético. Una ballena muerta representa la pérdida de un ser clave para los ecosistemas marinos. Estos gigantes ayudan a regular cadenas alimenticias y a fertilizar el océano con nutrientes. Tratar su cuerpo como un “escenario” para fotos rompe con cualquier idea de conservación o conciencia ambiental.
Cuando la imprudencia pesa más que el instinto de supervivencia
La escena generó indignación no por su difusión, sino por lo que revela sobre la toma de decisiones en situaciones de riesgo. Subirse al cuerpo de un animal muerto en altamar no es una travesura ni una anécdota curiosa: es una acción que combina desconocimiento, imprudencia y una desconexión preocupante con las consecuencias reales. La falta de empatía hacia la fauna y el entorno natural agrava aún más el problema.

Este caso deja una pregunta incómoda y necesaria: ¿en qué momento se normalizó ignorar el peligro y el respeto básico por la naturaleza? Un instante de diversión puede transformarse en un accidente grave o en un acto irreversible. No todo lo que se puede hacer debería hacerse, y no todo acto tiene justificación cuando pone en juego la vida y el equilibrio del entorno.
¿Qué hacer si encuentras una ballena muerta?
Los expertos son claros: mantén la distancia. No te acerques, no toques, no intentes mover el cuerpo. Lo correcto es avisar a autoridades marítimas, ambientales o servicios de rescate locales. Ellos cuentan con protocolos para manejar estos casos de forma segura y respetuosa. Si estás en una embarcación, aléjate lo suficiente y evita crear olas cerca del cadáver. La curiosidad es natural, pero en el océano la prudencia salva vidas… la tuya y la del ecosistema que te rodea.

La escena de una ballena muerta convertida en “atracción” revela algo más profundo que una imprudencia: muestra cómo el desconocimiento científico y la búsqueda de atención pueden cruzar límites peligrosos. La descomposición genera riesgos reales, la exposición sanitaria es seria y el respeto por especies protegidas no es opcional. La próxima vez que veas algo así, piensa en el costo invisible detrás del clip. ¿Vale la pena un segundo de fama frente a un océano que pide respeto?
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/natura/pescadores-sobre-ballena/
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