

Mientras gran parte del mundo dio la bienvenida al 2026 con fuegos artificiales, propósitos nuevos y memes de Año Nuevo, Etiopía celebró apenas la llegada del año 2018. No se trata de un error, ni de un atraso tecnológico, ni mucho menos de aislamiento cultural. La respuesta está en el calendario etíope, un sistema de medición del tiempo con raíces religiosas, históricas y culturales profundas. Y sí, además de todo eso, tiene 13 meses, lo que lo convierte en uno de los calendarios más fascinantes del planeta.
¿Por qué Etiopía vive en el 2018?
El calendario etíope, también conocido como calendario ge’ez, mantiene una diferencia de siete a ocho años respecto al calendario gregoriano, que es el que se utiliza en la mayor parte del mundo. La razón principal está en cómo se calcula el nacimiento de Jesucristo. Mientras el calendario occidental fija ese evento en una fecha específica aceptada por la Iglesia católica romana, la Iglesia Ortodoxa Etíope sitúa ese nacimiento varios años después.
Este detalle teológico tiene un impacto enorme: menos años transcurridos en el conteo oficial. Así, cuando para gran parte del planeta ya es 2026, en Etiopía el calendario marca 2018, dependiendo del mes exacto en el que se haga la comparación.
Un calendario con 13 meses que rompe las reglas
Además del desfase en años, el calendario etíope destaca por su estructura única. El año tiene 13 meses, no 12. Doce de ellos duran exactamente 30 días, y el mes número trece, llamado Pagumē, tiene cinco días, o seis si es año bisiesto. Esta regularidad hace que muchos lo consideren un calendario sorprendentemente ordenado.

Este sistema no solo es simbólico, también es práctico. Los meses tienen la misma duración, lo que facilita ciertos cálculos internos. Y sí, suena extraño para quienes crecimos con enero, febrero y marzo, pero en Etiopía es completamente normal hablar de un mes “extra” al final del año.
Año Nuevo en septiembre y un tiempo que se vive distinto
Otra razón por la que el calendario etíope genera tanta curiosidad es que el Año Nuevo no se celebra en enero, sino el 11 de septiembre, o el 12 si es año bisiesto. Esta festividad se conoce como Enkutatash y coincide con el final de la temporada de lluvias y el florecimiento del paisaje. Para quienes observan desde fuera, esta diferencia refuerza la idea de que Etiopía “vive en otro tiempo”. Pero en realidad, se trata de una forma distinta de organizar el paso de los días, alineada con su historia, su religión y su entorno natural.

¿Cómo conviven dos calendarios en la vida diaria?
Aunque el calendario etíope rige la vida cotidiana, los documentos oficiales y las celebraciones nacionales, Etiopía también utiliza el calendario gregoriano cuando se trata de comercio internacional, diplomacia, turismo o relaciones exteriores. Es decir, el país funciona con dos sistemas de tiempo al mismo tiempo, sin que eso represente un problema operativo.

Esta convivencia demuestra algo clave: usar un calendario distinto no significa estar desconectado del mundo moderno. Etiopía participa en la economía global, mantiene relaciones internacionales activas y adopta tecnología como cualquier otro país, simplemente sin renunciar a su identidad cultural.
Mucho más que fechas: identidad, historia y cultura
El calendario etíope no es una curiosidad aislada; es un reflejo de cómo una sociedad decide preservar su historia. Está ligado a la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo, y comparte raíces con el calendario copto usado en partes de África y Medio Oriente. Incluso algunos de los relatos más místicos del cristianismo se conectan con Etiopía, como la creencia de que el Arca de la Alianza se encuentra en Aksum, custodiada por la iglesia de Nuestra Señora del Sión. Verificable o no, este tipo de historias refuerzan la idea de que el tiempo, en Etiopía, también se vive desde la memoria y la fe.

Pensar que Etiopía “vive en el pasado” es una simplificación peligrosa. En realidad, vive bajo otro sistema de medición del tiempo, tan válido como el gregoriano desde su propia lógica histórica. El calendario etíope demuestra que incluso algo tan aparentemente universal como el tiempo puede tener múltiples interpretaciones.
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/noticias/etiopia-vive-en-2018-no-2026-calendario/
************************************************************************************************************
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
