
Los metales preciosos experimentan una escalada histórica impulsada por la amenaza de aranceles de Trump a Europa, mientras los mercados cuestionan el uso del dólar como moneda de reserva mundial
El oro ha protagonizado este miércoles una jornada histórica en los mercados financieros al alcanzar un máximo sin precedentes de 4.860 dólares por onza, superando ampliamente la barrera psicológica de los 4.700 dólares que había atravesado apenas un día antes. La plata, por su parte, ha marcado su propio récord en 94,72 dólares, consolidando un rally alcista que acumula un 13% en lo que va de año para el oro y un 9,6% en apenas 20 días de 2026.
Este repunte sin precedentes de los metales preciosos se produce en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica y comercial, desencadenado por el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles del 10% a partir del 1 de febrero a ocho naciones europeas —entre ellas Dinamarca, Francia, Alemania y Reino Unido— que apoyan la posición de Groenlandia frente a los intereses estadounidenses.
Tensiones transatlánticas alteran el panorama de los activos refugio
Las amenazas arancelarias de la administración Trump han generado una fractura en las relaciones entre Estados Unidos y Europa que los analistas consideran inédita en décadas. Adrián Hostaled, analista de XTB, señala que «el oro repunta en respuesta a las enfrentadas posiciones entre Europa y Estados Unidos, que abren la posibilidad a un cese de la Alianza Atlántica tal y como la conocemos actualmente».
Esta situación ha provocado un desplazamiento masivo de capitales hacia activos considerados refugios seguros, en un movimiento que trasciende la mera especulación y refleja temores profundos sobre la arquitectura del orden económico global. El enfoque confrontativo de Washington hacia países tradicionalmente aliados podría incentivar a los principales bancos centrales occidentales a reducir o pausar sus compras de bonos del Tesoro estadounidense, redirigiendo una parte de sus reservas hacia el oro.
El dólar bajo presión y el cuestionamiento del sistema de reservas
La política impredecible de la administración Trump ha debilitado al dólar estadounidense, cuestionando su tradicional estatus como activo refugio por excelencia. Los países del bloque BRICS parecen acelerar su alejamiento del dólar, movimiento exacerbado por lo que perciben como el uso de la moneda de reserva mundial como arma política.
Este fenómeno podría poner en peligro la condición privilegiada de los bonos del Tesoro estadounidense, tradicionalmente considerados el activo más seguro del planeta. Aunque este no representa el escenario base inmediato, los mercados están intentando descontar un futuro en el que la hegemonía del dólar resulta menos automática, lo que mantiene respaldados y con tendencia alcista los precios de los metales preciosos.
Indicadores técnicos señalan sobrecalentamiento pero sin resistencias claras
Desde una perspectiva técnica, el oro se encuentra en territorio de sobrecompra, con el RSI diario rondando los 80 puntos. Los analistas señalan que una posible corrección podría llevar al metal hacia los 4.400 dólares por onza, donde se ubica la media móvil exponencial de 50 días. Este escenario completaría un movimiento correctivo en relación 1:1, similar al ocurrido en el cuarto trimestre de 2025.
Sin embargo, la ausencia de resistencias técnicas claras por encima de los niveles actuales abre la puerta al objetivo psicológico de 5.000 dólares por onza, cifra que los especuladores han considerado durante años como hito relevante. Los analistas identifican zonas de confluencia alcista entre 4.876 y 4.891 dólares, y una segunda entre 4.993 y 5.000 dólares.
El soporte más cercano se sitúa en 4.584,21 dólares, seguido de un mínimo en 4.536,49 dólares. La media móvil de 10 días se ha convertido en un nivel crítico a vigilar, ya que el oro podría estar entrando en una fase acelerada de su tendencia alcista, similar a la experimentada recientemente por la plata.
Renta variable bajo presión y volatilidad en aumento
Mientras los metales preciosos brillan, los mercados de renta variable experimentan su peor momento desde octubre. El Nasdaq 100 llegó a caer un 2,40%, y el S&P 500 retrocede un 1,1% en lo que va de año, contrastando con las proyecciones de Goldman Sachs que pronostican una rentabilidad del 11% para la renta variable global en los próximos 12 meses, impulsada principalmente por el crecimiento de los beneficios corporativos.
El índice de volatilidad VIX se disparó hasta los 21 puntos antes de retroceder a 19,85 puntos, reflejando la inquietud de los inversores. Los mercados asiáticos operan con ánimo moderado: las fluctuaciones en los índices chinos son limitadas mientras el Nikkei 225 corrige un 0,47%.
Las economías con fuerte orientación exportadora, como Alemania, se consideran las más expuestas a una escalada comercial, y si bien el dólar se ha debilitado a corto plazo, el euro podría resultar más vulnerable en caso de una grave escalada del conflicto entre Estados Unidos y la Unión Europea.
El factor Fed: incertidumbre sobre independencia institucional
Un elemento adicional de incertidumbre emerge del ámbito institucional estadounidense. El Tribunal Supremo se prepara para decidir sobre los intentos de Trump de retirar a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, del comité con derecho a voto, supuestamente con el objetivo de controlar las tasas de interés. Numerosos analistas consideran que una decisión favorable a Trump podría erosionar la confianza en la independencia del banco central, factor que históricamente ha sido piedra angular de la estabilidad financiera global.
Esta circunstancia añade presión adicional sobre los activos denominados en dólares y refuerza el atractivo del oro, que mantiene una correlación negativa con las tasas de interés. Paradójicamente, una intensificación de la guerra comercial podría resultar devastadora para el crecimiento económico pero alinearse con el deseo de Trump de ver tasas más bajas, lo que potencialmente elevaría aún más la demanda de metales preciosos.
Contexto geopolítico amplifica el movimiento alcista
El rally de 2026 en metales preciosos no responde únicamente a factores comerciales. Eventos geopolíticos como la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y los violentos disturbios en Irán han contribuido significativamente a la ganancia del 9,6% en apenas 20 días. Esta dinámica contrasta con el rally de 2025, que estuvo impulsado principalmente por compras intensas de bancos centrales en un intento de diversificar reservas y entradas constantes en fondos cotizados (ETF) por parte de inversores institucionales.
Otros activos y sectores bajo el efecto dominó
El nerviosismo de los mercados se refleja igualmente en otros sectores. Netflix, que presentó resultados del cuarto trimestre ligeramente superiores a las expectativas —con un beneficio por acción de 0,56 dólares frente a 0,55 esperados e ingresos de 12.050 millones de dólares—, vio caer sus acciones un 5,4% en operaciones posteriores al cierre debido a proyecciones dispares para el primer trimestre. El flujo de caja libre alcanzó 1.870 millones de dólares, notablemente por encima de los 1.460 millones esperados, pero las previsiones de beneficio operativo y margen operativo quedaron por debajo de las expectativas.
Los bonos del gobierno japonés repuntan ligeramente tras una fuerte caída a principios de semana, mientras las fluctuaciones cambiarias operan en rangos estrechos. En el ámbito político, el primer ministro neozelandés, Christopher Luxon, anunció elecciones parlamentarias para el 7 de noviembre, añadiendo otro elemento de incertidumbre política al calendario global.
Perspectivas: entre el efecto moderador y la aceleración alcista
Históricamente, las fuertes caídas del mercado suelen presionar a las administraciones estadounidenses para que suavicen su retórica, fenómeno conocido como efecto «TACO» (Trump’s Abandoned Controversial Opinion, por sus siglas en inglés). El discurso de Trump en Davos y las conversaciones con líderes europeos podrían abrir margen para una desescalada táctica que estabilice los mercados.
Sin embargo, la configuración técnica actual sugiere que el oro ha entrado en una fase acelerada de su tendencia alcista, respaldada por la media móvil de 10 días. Esto convierte a dicha línea en un área crítica a vigilar en episodios de debilidad: si actúa como soporte en una corrección, aumenta la probabilidad de que retorne la fortaleza compradora.
La conclusión general de los analistas es que, en el futuro previsible, los precios de los metales preciosos se mantendrán respaldados y con tendencia alcista, aunque nadie descarta correcciones técnicas en el camino hacia el objetivo psicológico de 5.000 dólares por onza. La incertidumbre global, lejos de disiparse, parece alimentar una demanda estructural que trasciende los ciclos especulativos tradicionales y refleja inquietudes profundas sobre el orden económico mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
M-Redacción
Fuente de esta noticia: https://economia.com.py/el-oro-supera-los-4-800-dolares-por-onza-en-medio-de-tensiones-arancelarias-y-temores-por-la-independencia-de-la-fed/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
