
El IPS acumuló el déficit por la caída de aportes durante la pandemia y agravado por reajustes inflacionarios y aumentos en prestaciones, según detalla el informe actuarial periodo 2024-2100.
El Instituto de Previsión Social (IPS) registró un déficit acumulado de G. 1,218 billones (USD 181.791.045 al cambio de G. 6.700), en su Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones (FCJP) durante el quinquenio 2020-2024, según detalla su informe actuarial para el periodo 2024-2100. Este desbalance financiero marca un punto de inflexión iniciado por la pandemia de Covid-19, que redujo los aportes obrero-patronales y generó una brecha creciente entre ingresos y egresos.
De acuerdo con el documento, que analiza los principales datos financieros del IPS, el fondo entró en déficit corriente a partir de 2020. Este indicador se calcula como la diferencia negativa entre los ingresos por contribuciones de trabajadores y empleadores, y los pagos por jubilaciones, pensiones y el Beneficio Adicional Anual (BAA, equivalente al aguinaldo). No incluye las rentas de inversiones, que se han utilizado para cubrir la brecha.
Los déficits anuales, expresados en miles de millones de guaraníes y basados en el informe, son los siguientes: En el 2020 fue de G. 169 mil millones (USD 25.223.881); en el 2021 alcanzó a G. 22 mil millones (USD 3.283.582); en el 2022 llegó a G. 183 mil millones (USD 27.313.433); en el 2023 fue de G. 370 mil millones (USD 55.223.881); y en el 2024 se registró una pérdida de G. 474 mil millones (USD 70.746.269).
La suma de estos montos alcanza los G. 1,218 billones, reflejando una tendencia ascendente. El informe atribuye el inicio del desequilibrio a la caída de aportes durante la pandemia (2020), agravada por factores como los reajustes anuales por inflación, el incremento del haber mínimo jubilatorio en 2020 y 2021, y el pago del BAA.
Como resultado, el IPS ha dependido cada vez más de las rentas generadas por su portafolio de inversiones en el Fondo de Reserva para financiar las prestaciones.
En cuanto a los egresos, el comportamiento fue marcadamente creciente en el periodo analizado (2018–2024), incluso durante y después de la pandemia. A partir del 2020, los egresos muestran un crecimiento más acelerado que los ingresos, debido a factores como el reajuste de las jubilaciones y pensiones en función de la inflación.
Las cifras incluyen los pagos del BAA y excluyen las rentas del Fondo de Reserva. Aunque el monto acumulado del Fondo continúa siendo significativo, el uso recurrente de sus rentas para cubrir déficits operativos restringirá paulatinamente su flexibilidad financiera, según el informe.

Solo en un año la pérdida alcanzó USD 70 millones
En el análisis del superávit/déficit corriente, la diferencia entre los ingresos por aportes obrero-patronales y los egresos por jubilaciones y pensiones, muestra un resultado negativo en el 2024. Ese año, los ingresos totalizaron G. 4,491 billones, mientras que los egresos alcanzaron G. 4,965 billones, generando un déficit corriente de G. 474.496 millones (USD 70,8 millones al cambio actual). Mientras, ese año el 33,92% de las rentas se destinó a cubrir el déficit, ya que los aportes resultaron insuficientes ante el aumento de los egresos. El documento advierte que esta dinámica podría comprometer la sostenibilidad del sistema a largo plazo si no se abordan las causas estructurales.
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