
Cada enero, millones de familias en México parten la Rosca de Reyes sin pensar demasiado en lo que ocurre después con los pequeños muñecos que aparecen entre el pan. Aunque suelen verse como un simple símbolo de la tradición o una broma que termina en tamales, estos objetos esconden una historia ambiental poco conocida. Reciclar los muñecos de la Rosca de Reyes no solo evita que terminen en la basura, también abre una oportunidad real de reducir residuos plásticos. En un contexto donde el cuidado del planeta es cada vez más urgente, esta costumbre puede transformarse en un gesto consciente y significativo.
El significado de los muñecos de la Rosca de Reyes
Los muñecos que se esconden dentro de la Rosca de Reyes representan al Niño Jesús y están ligados a una tradición que se remonta a siglos atrás. En su origen, simbolizan el momento en que María y José ocultaron a Jesús para protegerlo del rey Herodes, y encontrarlo no se consideraba mala suerte, sino una bendición y un compromiso comunitario.
En México, esta costumbre se adaptó hasta convertirse en una tradición profundamente social: quien encuentra el muñeco se vuelve padrino o madrina del Niño Dios y asume la responsabilidad de ofrecer tamales el Día de la Candelaria. Más allá del juego, el gesto habla de compartir, cuidar y asumir responsabilidades, valores que hoy también pueden extenderse al cuidado del medio ambiente.
El problema ambiental detrás de los muñecos de la Rosca de Reyes
Cada año se producen alrededor de 4 millones de Roscas de Reyes en México, según datos de la Concanaco Servytur, y cada una puede contener entre uno y seis muñecos. Esto significa que millones de pequeñas figuras de plástico entran en circulación en solo unos días. El problema aparece cuando, después de cumplir su función simbólica, la mayoría de estos muñecos termina en la basura o guardada sin uso.

Aunque son pequeños, su impacto no lo es. Al tratarse de plástico, si no se reciclan correctamente pueden tardar décadas en degradarse, acumulándose en rellenos sanitarios o, peor aún, llegando a ríos y mares. En un país que ya enfrenta serios retos en la gestión de residuos, estos objetos representan un ejemplo claro de cómo una tradición puede generar un efecto ambiental inesperado.
¿De qué están hechos y por qué sí se pueden reciclar?
Los muñecos de la Rosca de Reyes están fabricados con polipropileno (PP), identificado como plástico número 5. Este material es uno de los más utilizados en el mundo y está presente en taparroscas de botellas, envases de yogurt, recipientes de comida y hasta en componentes médicos y automotrices.

La buena noticia es que el polipropileno sí es reciclable, siempre y cuando se separe adecuadamente y llegue a centros de acopio especializados. Reciclar este tipo de plástico permite que sea transformado en nuevos productos, reduciendo la necesidad de producir plástico virgen y disminuyendo la huella ambiental. En otras palabras, ese pequeño muñeco blanco puede tener una segunda vida útil si se maneja de forma responsable.
¿Dónde reciclar o donar los muñecos de la Rosca de Reyes en México?
En los últimos años, diversas organizaciones han impulsado campañas para evitar que estos muñecos terminen en la basura. Una de las más conocidas es Banco de Tapitas A.C., que acepta los muñecos porque están hechos del mismo material que las tapas de plástico. Lo recolectado se recicla y los recursos obtenidos se destinan a financiar tratamientos médicos para niñas y niños con cáncer, convirtiendo un residuo en apoyo solidario.

Otra opción es Ecolana, una plataforma digital mexicana que facilita el reciclaje al conectar a las personas con centros de acopio cercanos. A través de su sitio web, es posible identificar puntos específicos donde se recibe plástico número 5. También está la Fundación Alianza Anticáncer Infantil, que recolecta plásticos reciclables con fines similares, apoyando tratamientos médicos infantiles. Estas iniciativas demuestran que reciclar no solo reduce el impacto ambiental, sino que también puede generar beneficios sociales directos, algo especialmente valioso para una generación que busca acciones con propósito.

Los muñecos de la Rosca de Reyes son mucho más que un símbolo de tradición o una broma que termina en tamales: representan una oportunidad concreta para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo. Reciclar los muñecos de la Rosca de Reyes permite conectar una costumbre profundamente cultural con una acción ambiental responsable, demostrando que las tradiciones también pueden evolucionar. En un mundo saturado de plástico, pequeños gestos como este pueden marcar la diferencia. ¿Qué otras tradiciones podrían transformarse si las miráramos desde una perspectiva más consciente?
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/munecos-rosca-reyes-reciclaje/
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