
La Comisión Europea ha informado sobre progresos recientes en las negociaciones del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque Mercosur, señalando que el proceso avanza «por buen camino». Sin embargo, aún no se ha fijado una fecha definitiva para la firma del tratado, que lleva más de dos décadas en discusión.
Durante una rueda de prensa ofrecida este lunes, la portavoz comunitaria, Paula Pinho, confirmó que en las últimas semanas se han intensificado los contactos y se ha profundizado en el trabajo técnico para destrabar los puntos pendientes del acuerdo. “Puedo confirmar que ha habido debates, trabajo y avances durante las últimas dos semanas. Por lo tanto, se ha trabajado en el acuerdo con Mercosur”, aseguró.
A pesar de este panorama alentador, Pinho subrayó que aún no es posible establecer un calendario preciso para la firma del pacto, que inicialmente se esperaba concretar el pasado 12 de enero. «No tengo ninguna fecha concreta que pueda confirmarles. Sin embargo, sí puedo confirmar que vamos por buen camino para prever la firma del acuerdo y esperamos que eso tenga lugar bastante pronto», añadió.
El acuerdo entre la UE y Mercosur, que involucra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ha enfrentado múltiples desafíos desde su concepción. En diciembre pasado, las negociaciones quedaron en pausa debido a las reservas expresadas por algunos Estados miembros de la UE, entre ellos Italia y Francia. Estas preocupaciones giran principalmente en torno a garantías medioambientales, sanitarias y agrícolas.
Ante esta situación, Bruselas ha intensificado sus esfuerzos para superar el bloqueo y resolver los últimos aspectos políticos pendientes. La Comisión Europea busca garantizar que el acuerdo cumpla con los estándares de sostenibilidad y protección ambiental exigidos por algunos países europeos.
El tratado, de ser firmado, representaría un avance significativo en la cooperación económica entre ambas regiones, creando una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Sin embargo, sigue siendo objeto de críticas por parte de organizaciones ambientalistas y sectores agrícolas europeos que temen un impacto negativo en sus mercados locales.
Mientras tanto, las partes involucradas continúan trabajando para alcanzar un consenso que permita la materialización del acuerdo. Aunque la Comisión Europea no ha dado una fecha específica para su firma, las declaraciones recientes sugieren un optimismo renovado sobre la posibilidad de cerrar finalmente este histórico pacto comercial.
