

32 siniestros de tránsito fue lo que registró la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) en el período comprendido entre las 22 horas del 24 de diciembre y las 9 horas del 25 de diciembre de 2025, en todo el país. De ese total, 24 fueron leves, 8 graves y 1 fatal. Como consecuencia, 43 personas resultaron lesionadas o fallecidas. Un dato relevante es que casi la mitad de estos siniestros viales ocurrieron en Montevideo.
Sin embargo, estos datos, generados en apenas 11 horas, son solo una pequeña muestra de una problemática mucho más profunda. En Uruguay, más de una persona muere por día en el tránsito, mientras que se registran 59 siniestros y 75 personas lesionadas diariamente. De ellas, 10 sufren heridas graves y cuatro quedan con secuelas permanentes. A esto se suma un elemento clave: más del 67% de los fallecidos son usuarios vulnerables, entre ellos motociclistas, peatones y ciclistas.
Las cifras dejan en evidencia que el reordenamiento del tránsito en el país es urgente y que las políticas aplicadas parecen avanzar a un ritmo que no acompaña la realidad. En recientes declaraciones a los medios, el presidente de la UNASEV, Marcelo Metediera, instó a la población a extremar los cuidados al circular por rutas durante las fiestas.
“Lo que pedimos es precaución a la gente, paciencia, revisar el vehículo, salir con tiempo, disfrutar de lo que están haciendo y no estar apurados”, manifestó. Además, señaló que existen acciones “que parecen tan básicas”, como los adelantamientos o el respeto a las velocidades, pero que “en la práctica, en la ruta, se ven maniobras que no deberían hacerse”. En ese sentido, insistió en que es fundamental “tener claro que el tránsito en la ruta es distinto al urbano”.
En esa misma línea, la UNASEV continúa impulsando diagnósticos, mesas técnicas y campañas que recuerdan que “la seguridad vial es responsabilidad de todos”. Por otro lado, a comienzos de la actual gestión (que se extiende hasta 2030), el organismo presentó un plan con algunas líneas definidas como “estratégicas”, que buscan “ser realistas pero ambiciosas”. Uno de los ejes apunta a incorporar la educación vial en las escuelas, con el objetivo de generar un verdadero cambio cultural. A esto se suman aspectos vinculados a la fiscalización, la justicia, el Permiso por Puntos y la participación ciudadana.
Mientras estas medidas esperan materializarse, las cifras de siniestros, heridos y muertes continúan en aumento. En la percepción ciudadana crece la crítica a una respuesta institucional que parece llegar tarde y no acompasa la urgencia que impone la calle. Un ejemplo reciente fue el accidente fatal ocurrido en Punta Gorda, donde el propio Metediera reconoció un déficit de infraestructura y admitió que las autoridades conocen desde hace tiempo la complejidad de esa vía. Aun así, no se han implementado las medidas necesarias. “Pedirle a la gente por favor que tenga un poco más de cuidado en general, pero en ese lugar, sabiendo que tenemos esa dificultad, que se cuide un poco más”, expresó el presidente de la UNASEV.
En Uruguay, el parque automotor supera los tres millones de vehículos, incluyendo autos, camionetas, camiones, maquinaria y motocicletas, según datos del Sistema Único de Cobro de Ingresos Vehiculares (SUCIVE). Un dato relevante es que cerca del 22% de ese total corresponde a vehículos empadronados en Montevideo, lo que implica que en la capital circulan aproximadamente 660.000 vehículos registrados.
Esta concentración provoca que, día tras día, la ciudad amanezca con el mismo escenario: bocinas apuradas, motores ansiosos, peatones que se juegan el cuerpo en cada cruce y motos que zigzaguean entre los autos. Un entorno marcado por la contaminación sonora y una creciente sensación de inseguridad, tanto para quienes caminan como para quienes conducen.
En particular, los motociclistas concentran una parte sustancial de las víctimas fatales. El crecimiento del uso de motos como medio de transporte y trabajo, sumado a la escasa fiscalización y al uso irregular del casco, configura uno de los principales desafíos para la seguridad vial.
En ese marco, una de las medidas que se prevé implementar es la incorporación de cámaras de control en los ómnibus, tanto urbanos como suburbanos e interdepartamentales. El objetivo es monitorear en tiempo real el comportamiento de los conductores, detectar maniobras imprudentes, excesos de velocidad y distracciones al volante, así como generar evidencia ante eventuales siniestros.
Desde el organismo se sostiene que esta herramienta permitirá mejorar la fiscalización sin depender exclusivamente de controles presenciales, además de aportar información clave para la prevención y la toma de decisiones. La iniciativa también apunta a reforzar la seguridad de los pasajeros y a establecer estándares más claros de responsabilidad dentro del sistema de transporte colectivo.
No obstante, la aplicación de este tipo de medidas vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los tiempos de implementación y el impacto real en la reducción de siniestros. Mientras los anuncios avanzan, el tránsito continúa siendo uno de los principales problemas de seguridad pública del país.
Leonardo Pérez Piña
Fuente de esta noticia: https://grupormultimedio.com/siniestros-de-transito-una-urgencia-que-sigue-sin-atenderse-en-uruguay-id181264/
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