
Imagen de la WEBP
Colombia activó un acuartelamiento de primer grado de su Fuerza Pública como parte de un amplio dispositivo de prevención, seguridad y atención humanitaria, en un contexto regional marcado por tensiones que exigen firmeza institucional y responsabilidad diplomática. La decisión fue adoptada tras un balance del Consejo de Seguridad Nacional y responde a la necesidad de proteger la estabilidad interna, garantizar la seguridad fronteriza y reafirmar el compromiso del país con la paz y la autodeterminación de los pueblos.
Por orden directa del presidente de la República, se instruyó la coordinación inmediata con el Departamento de Prosperidad Social y con las entidades del sistema de asistencia humanitaria, entre ellas Migración Colombia, para asegurar la capacidad de respuesta del Estado ante un eventual ingreso masivo de migrantes venezolanos por los pasos fronterizos, incluida la zona de La Guajira. El Gobierno reiteró que las fronteras permanecen abiertas y que se brindará atención integral, digna y humanitaria a toda persona que cruce hacia territorio colombiano en busca de protección o asistencia.
El despliegue de la Fuerza Pública se concentra especialmente en las zonas limítrofes, donde se reforzaron los controles y los planes de contingencia. Paralelamente, se ordenó la protección especial de las sedes diplomáticas, en particular las embajadas de Estados Unidos y de Venezuela, como medida preventiva para garantizar la inviolabilidad de las misiones extranjeras y el cumplimiento del derecho internacional.
En materia de seguridad interna, el Ministerio de Defensa fue enfático al señalar que la principal amenaza para la región no proviene de los Estados ni de los pueblos, sino de las estructuras criminales transnacionales. “La mayor preocupación son los cárteles del narcotráfico; esa es la verdadera amenaza”, afirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, al subrayar que el fortalecimiento de la seguridad fronteriza es clave para contener economías ilegales que desestabilizan a los países y afectan directamente a las comunidades.
Desde el frente diplomático, el presidente asumió personalmente la conducción de las gestiones internacionales. Como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Colombia impulsará la convocatoria de ese órgano con el objetivo de promover soluciones pacíficas y multilaterales a la crisis regional. El Gobierno colombiano expresó de manera categórica su rechazo a cualquier agresión contra la soberanía de Venezuela y de América Latina, reafirmando su postura histórica en defensa del principio de no intervención.
Acabamos de terminar consejo de seguridad nacional desde las 3 am.
Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados.
La embajada de Colombia en Venezuela está activa a llamadas de…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 3, 2026
Asimismo, se informó que la embajada de Colombia en Venezuela se mantiene plenamente operativa y atendiendo las solicitudes de asistencia de ciudadanos colombianos que residen en ese país, como parte del deber del Estado de proteger a sus nacionales en el exterior.
En su pronunciamiento final, el Gobierno hizo un llamado directo al pueblo venezolano a encontrar caminos de diálogo civil, unidad y entendimiento. “Sin soberanía no hay nación. La paz es el camino”, reiteraron las autoridades, recordando que los conflictos internos deben ser resueltos por los propios pueblos, en paz y mediante el diálogo, tal como lo establece el principio de autodeterminación que sustenta el sistema de las Naciones Unidas.
Colombia, en medio de un escenario complejo, apuesta por una respuesta integral que combine firmeza en la seguridad, solidaridad humanitaria y liderazgo diplomático. El mensaje es claro: la defensa de la paz regional, el respeto a la soberanía y el diálogo entre los pueblos siguen siendo los pilares de su acción política y de su proyección internacional.
carloscastaneda@prensamercosur.org
