
El liderazgo verde UE y China se ha convertido en uno de los grandes ejes silenciosos que marcarán el rumbo del planeta en los próximos años.
Mientras Estados Unidos se descuelga del Acuerdo de París y vuelve la mirada hacia los combustibles fósiles, Europa y el gigante asiático avanzan —cada uno a su manera— en una carrera donde ya no solo está en juego el clima, sino también la competitividad económica, la influencia geopolítica y el control de las tecnologías del futuro.
El pulso no se libra únicamente en las cumbres internacionales ni en los discursos oficiales. Se decide en los mercados, en las fábricas de paneles solares, en las cadenas de suministro de minerales críticos y en las decisiones de inversión que están moldeando el nuevo sistema energético global.
Aunque el contexto está cargado de tensiones políticas y retrocesos regulatorios, la transición ecológica sigue avanzando impulsada por una realidad difícil de ignorar: las energías limpias son, cada vez más, una apuesta rentable.
En este escenario fragmentado y cambiante, la pregunta ya no es si habrá transición, sino quién marcará sus reglas.
La Unión Europea trata de mantener su papel como referente normativo, aunque introduce flexibilidades para proteger su industria, mientras China acelera su despliegue tecnológico con una capacidad productiva que no tiene rival.
El año 2026 se perfila así como un punto de inflexión en el equilibrio climático y económico global.
Liderazgo verde UE y China
La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París abre un nuevo pulso geopolítico por la transición ecológica, con Europa y China como actores centrales.
La Unión Europea, principal fuente de la financiación climática internacional comprometida, y China, primer emisor de gases contaminantes y también mayor inversor en renovables, se disputarán el liderazgo verde en 2026, año en que el adiós estadounidense al Acuerdo de París dificultará la transición ecológica pero, según los expertos, no detendrá la dinámica de los mercados.
«Hay retrocesos regulatorios y una enorme tensión geopolítica que afecta a la acción climática, pero el 91 % de los proyectos renovables son competitivos en precio, según la Agencia Internacional de la Energía. Y el devenir de la economía real depende de dónde están los beneficios«, asegura Lara Lázaro, investigadora principal para el clima del Real Instituto Elcano.
Con Estados Unidos fuera del Acuerdo de París desde el 27 de enero, la UE embarcada en la rebaja de sus exigencias de sostenibilidad y China dispuesta a doblar la curva de su máximo de emisiones, la analista dibuja un escenario climático «con placas tectónicas que se mueven significativamente».
Estados Unidos y su impacto en el liderazgo verde UE y China
Si el Acuerdo de París sobrevivió al primer plantón de Trump en 2020, ¿podrá superar este nuevo adiós? Lázaro estima que EE.UU. es un socio «imprescindible pero errático» en materia de acción climática y que la transición ecológica «continuará, pero con más dificultades«.
«EE.UU. es responsable del 11 % de las emisiones, frente al 30 % de China y el 6 % de la UE. En 2023 contribuyó con 9.500 millones de dólares a la financiación climática internacional, así que ahora será más caro y más difícil cumplir con París«, señala la experta, que insiste en la fuerza de los mercados.
«Si las renovables siguen dando beneficios, la transición continuará. Esto no va a parar en seco«, afirma.
Pero el pasado día 22 el Gobierno estadounidense canceló cinco grandes proyectos de energía eólica marina en su costa este, alegando «riesgos para la seguridad nacional».
Simplificación ambiental y competitividad en la Unión Europea
En Europa, 2026 será el año de la simplificación y de la flexibilidad en los compromisos medioambientales.
El Parlamento ha aprobado un histórico recorte de gases de efecto invernadero para 2040, un 90 % respecto a 1990, pero ha amparado que un 5 % pueda cubrirse comprando créditos de emisión fuera de la UE.
También se han flexibilizado el veto previsto para 2035 a la venta de coches que emitan CO2, las obligaciones de sostenibilidad para las empresas y la deforestación importada.
Estas medidas demuestran, según Lázaro, el énfasis de la UE en el binomio descarbonización / protección industrial y competitividad. Se tiende a la flexibilidad, pero manteniendo el objetivo de la neutralidad climática en 2050.
«Es un momento complejo para la agenda de mitigación, en el que la adaptación, la resiliencia y la seguridad humana toman mayor protagonismo«, apunta.
Las futuras políticas verdes europeas se aclararán a lo largo de 2026, al negociarse el presupuesto comunitario 2027-2034.
Las organizaciones ecologistas están alerta: «La UE debe elegir si sigue siendo líder mundial en la protección de las personas y la naturaleza o si se convierte en un patio de juegos desregulado para los intereses corporativos«, dice SEO/Birdlife.
La estrategia para reforzar el liderazgo verde UE y China
Ante este panorama, China puede aparecer como adalid del multilateralismo climático, con compromisos cada vez más ambiciosos.
«Hay indicaciones de que puede haber alcanzado ya, o estar alcanzado, su máximo de emisiones. Por primera vez se compromete a reducirlas un 7-10 % en 2035», dice Lázaro, aunque matiza que China no especifica cuándo se producirá ese máximo.
La investigadora recuerda que en 2026 se publicará el Plan Quinquenal para 2026-2030 y subraya datos relevantes: la producción china de turbinas eólicas y paneles solares es capaz de cubrir prácticamente toda la demanda y el 75 % de las solicitudes de patentes viene del país asiático, según el grupo experto Ember.
«Es un reto para la UE y más para EE.UU., que no tiene tanto interés ahí y está más centrado en los combustibles fósiles«, destaca.
Países en desarrollo ante el nuevo equilibrio climático global
Un informe publicado durante la COP de Belém por la Agencia Internacional de Energías Renovables plasmó las dos velocidades de la transición: los países desarrollados sumaron un 34 % de las inversiones en renovables en 2024; América Latina, por ejemplo, se quedó en el 5,4.
El documento alertaba de la creciente concentración de las inversiones en China y los países desarrollados, atribuible a que las economías emergentes afrontan costes de capital elevados, limitaciones fiscales y vulnerabilidad a la deuda.
Pero los países en desarrollo cumplen un papel clave, por motivos como su acceso a los minerales de la transición. Lara Lázaro menciona el Triángulo del Litio, entre Argentina, Chile y Bolivia, con más de la mitad de las reservas de ese metal empleado en las baterías eléctricas.
«Desde el Instituto hemos abogado siempre por reforzar los lazos comerciales a través del ‘greenshoring’ y la incorporación de los socios a la cadenas de valor descarbonizadas«, destaca.
El desenlace de este nuevo equilibrio no será inmediato ni lineal, pero sí tendrá consecuencias profundas.
De cómo se consolide el liderazgo verde UE y China dependerá en gran medida que la acción climática global avance de forma coordinada o quede atrapada en un mundo de transiciones a distintas velocidades, donde los países más vulnerables vuelvan a quedarse atrás.
El tiempo para decidir el rumbo sigue existiendo, pero se acorta con cada año de inacción y cada oportunidad perdida.
Jordi Company
Fuente de esta noticia: https://www.ecoticias.com/sostenibilidad/liderazgo-verde-ue-y-china
************************************************************************************************************
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
